No les empujes.
Abres los ojos. No sabes cuánto tiempo ha pasado desde ese golpe que te hundió el corazón hasta aplastarlo y que te hizo caer en la oscura fosa de la desesperación, que hace que te tires de los pelos, llorar de rabia y confusión, no saber qué hacer, y gritar sabiendo que nadie va a oírte y,...










