SEAS COMO SEAS, HAGAS LO QUE HAGAS

Era un día oscuro. El cielo se cubrió de nubes negras, y se avecinaba tormenta. La "feliz" familia Rodríguez cenaba reunida alrededor de la mesa. El padre cenó con rapidez y se marchó a trabajar sin dirigir si quiera una mirada a su mujer y a su hijo.
La madre, Ana, cenaba junto a Carlos, su único hijo. Carlos no probó bocado, porque no le gustaba nada de lo que su madre había preparado. Ana le insistió pero solo consiguió que Carlos, que había cumplido hace dos meses los quince años, le gritara.
En ese momento, Carlos tiró el plato al suelo y se levantó gritando a su madre:
-¡Que te calles!, ¡Tú a mi no me mandas!
Ana no supo qué hacer. Solo se sentó en el sofá.
Carlos, consumido por la ira le dijo:
-¡Me voy de casa, PARA SIEMPRE!, y entró en su cuarto y al poco tiempo salió con una mochila.
Su madre, con el afán de detenerlo, le sujetó el brazo y Carlos se desprendió de ella como si nada y salió de casa dando un portazo.
En ese momento, comenzó a llover con fuerza. Su madre se sentó llorando, mientras contemplaba las gotas de lluvia caer por el cristal de la ventana.
Carlos caminó bajo la lluvia, hasta refugiarse en un portal. Allí esperó.
Ana, buscando alguna respuesta,encontró un dossier de su hijo Carlos que estaba en el escritorio del cuarto de su hijo. Era un documento titulado "Jóvenes y adultos", de un concurso que su hijo le había dicho muchas veces que estaba participando. El concurso se llamaba "Y tú qué?"
Ana abrió el dossier sin atención y entonces fijó su mirada en la siguiente frase:
“Donde hay conflictos, como en las relaciones entre jóvenes y adultos, suele ser necesaria la negociación, el acuerdo. Para evitar que los conflictos se hagan permanentes, para mejorar la situación o para prevenir el conflicto, las personas llegamos a acuerdos y negociamos las condiciones en las que las relaciones pueden funcionar mejor”. Dossier “Jóvenes y adultos"
Ana salió corriendo a la calle y no paró hasta encontrar a su hijo.
Cuando le encontró, solo pudo decirle:
-Cariño, vuelve a casa.
Carlos, confuso, se levantó y dijo:
-¿Por qué he de hacerlo?
-Porque, a cambio, te seguiré queriendo seas como seas y hagas lo que hagas.



Comentarios
lgd1999 - hace más de 11 años
Muy bueno!!!
dcf99 - hace más de 11 años
Pero ¡¡qué buen artículo!!
altair - hace más de 11 años
¡Vale, Manu! ¡Está bien! ¡¡Gracias!!
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