El arroyo de la vida: Capítulo 8
Capítulo 8: El cuchillo.
Derribo a Dylan con un placaje, intento escabullirme, pero él se incorpora rápidamente. Sus ojos están clavados en mí, su mirada asesina produce mucha más tensión a la situación, tiene lo que parece un sacacorchos ensangrentado en la mano (prefiero no pensar que con eso mató a mí padre), también tiene un juego de puñales en el cinturón, suficientemente escondidos para que no me hubiera fijado antes, un brote de desconfianzas me recorre la sangre, Dylan siempre ha sido bueno tirando a los dardos y si…no creo que tenga tanta puntería y habilidad para poder arrojar un cuchillo y dar en su blanco.
Me fijo en el cuerpo muerto de mí padre, tiene la mirada perdida, las venas recorren su piel hasta la punta de la nariz y su cuerpo recibe una serie de espasmos cada cierto segundo, es horripilante.
Dylan me arroja su sacacorchos, al parecer si tiene buena puntería, he tenido la suerte de esquivarlo, porque el objeto iba directamente hacia mi frente. Salgo corriendo, pero él me persigue, ya estoy en la puerta del salón, pero está…cerrada. Mi hermanito se aproxima a mí, a paso ligero y con una sonrisa de oreja a oreja. ¡La puerta trasera!, es mi única salvación. De nuevo huyo, pero mi hermano me echa para atrás de un tirón, sin pensarlo cojo la estantería que hay a nuestra derecha y se la tiro encima a mí atacante, Dylan queda inconsciente y literalmente aplastado.
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Salgo de casa, cruzo la calle y llamo a la puerta de la casa de April, la puerta se abre tras mis impulsos, estaba abierta. Nada más entrar a la casa, una arruguilla de preocupación aparece en mi rostro, todo está destrozado, desde páginas de libros desgarradas hasta rajas profundas en las paredes y techo.
Unas manchas de sangre van en línea recta desde el suelo, las sigo hasta llegar a la cocina. La señora Williams está sentada en un taburete, en la terraza, la hablo pero me ignora, tiene la cabeza mirando el jardín. Cuando me acerco…no puede ser… ¡Esta muerta! Unos cinco cuchillos y tenedores le perforan la cabeza, aparte, tiene al igual que el señor Williams números mordiscos y arañazos.
Un objeto puntiagudo me repasa la columna.
-¿April?
No se puede mantener en pie, la sostengo, no parece estar herida, solo tiene algún que otro moratón. Me alegro que al menos ella esté bien.
Voy hablarla, pero ella me tapa la boca al instante.
-Te puede escuchar, cállate.
-¿Quién?... ¿Qué ha pasado aquí? ¿Quién ha hecho todo esto?-digo con voz susurrante.
-Mi padre.




Comentarios
rocio_dreamcatcher - hace más de 11 años
COMO MOLAAAA!
rocio_dreamcatcher - hace más de 11 años
COMO MOLAAAA!
gemika - hace más de 11 años
Que intriga, que emoción, que que que forma de escribir haces que esté pegada a la pantalla desde la primera letra hasta el ultimo punto. Es genial
180holas - hace más de 11 años
Gracias a las dos =)