Un día normal, un pueblo genial.
Me echo un poco de perfume para disimular que no me ha dado tiempo a ducharme, me abrigo bien abrigado, cojo mi melódica y salgo hacia el Salón del pueblo. Es Nochevieja, hay cena de vecinas y vecinos, casi al completo (total, somos 30 personas en todo el pueblo...).
Y antes de seguir,...




