EL SILENCIO OSCURO

¿Qué ocurre cuando una persona sufre bulling? ¿Qué es lo que se le pasa por la cabeza? ¿Es capaz de superarlo algún dia? Solo una persona que ha sufrido esto lo sabe y no se lo recomienda ni a su peor enemigo.
Él era un niño, había empezado el colegio como cualquier otro chico. Un día, mientras hablaba con sus amigos, cuando daba su opinión, notó que se sentía apartado y solo. No le dio importancia.
Pero la escena se repitió otro día y otro más.
-¿Cómo me van a dejar de lado mis amigos?- piensa- cada uno tiene sus pensamientos y… mis amigos. No tengo que obsesionarme, nada malo puede estar pasando.
Después de unos meses, lo que creyó que no podría ocurrir, había pasado: él está solo.
Todos le hacen el vacío, nadie se acerca a él, sus amigos le han abandonado y no puede entender por qué. Quiere hablarles pero sus risas no le dejan elevar la voz, quiere acercarse pero sus gestos le rechazan. Él está solo. Se refugia en la música, es feliz, le encanta.
Pierde a sus amigos y escucha a cada minuto sus risas hirientes. No puede estudiar y los suspensos van cayendo como pétalos de una margarita. Sus padres no le comprenden. Solo tiene broncas con su madre, luego con su padre, y al acabar el día resuenan en su mente los cuchicheos a sus espaldas, las miradas mientras está en clase, la intimidación de las risas y los empujones aparentemente fortuitos.
Él solo quería que todo volviese a ser como antes. Se propone cambiar, se siente culpable por no ser aceptado. Decide ir a aclarar las cosas con sus amigos.
Se acerca a ellos en el pasillo del instituto y les pregunta:
- ¿Por qué ya no me llamáis para quedar?
Las risas recorren su cuerpo y le dejan helado mientras mil mensajes se entremezclan en su cabeza: Tú eres un plasta, tú eres un aburrido no queremos gente tan así como tu… Luego se suceden las bromas sobre su forma de andar, sus camisetas de grupos musicales de rock, los calificativos rarito y extravagante, sus silencios, su cobardía y su inutilidad para hacer bien cualquier deporte. Más tarde los insultos y los empujones se agarran a su piel y le atormentan.
Regresa a casa. Él está solo. En su habitación escucha música y comprende que cada uno ha de aceptarse como es, que él no ha dejado de ser su amigo y que solo ha recibido a cambio golpes sin sentido. Llora. Sus padres no están. Nunca se lo contará, no puede agobiarles con sus problemas, pero ¿cómo explicarle el moratón del ojo? Decidió decirle a su madre que se había caído haciendo el tonto en las escaleras del instituto. Le reprocharon que encima de no estudiar va al instituto a hacer el payaso.
Siguen pasando los días. El primer puñetazo ya no es el único. Se encadenan uno tras otro y en los últimos días también con patadas. Tiene que aprender a ser como ellos si quiere salvarse ¿cómo? ¿Qué podía hacer? Él estaba equivocado en lo que pensaba y hacía, tenía que cambiar y ser como el resto de los chicos.
Muchos ratos se escondía en el baño para llorar y oía a sus compañeros llamarle “nenaza”. Su único rato de libertad era en casa, pero a veces ni eso pues solo le decían que iba a conseguir llevar a sus padres a la tumba, que tenía que cambiar de actitud y dejar de hacer el vago, que no ponía nada de su parte para sacar mejores notas y ser una persona más comunicativa.
No quería ser el mejor, quería ser uno más.
Una chica nueva llegó al instituto. Una tarde descubrió lo que estaba pasando y esperó a la salida para hablar con él. Se acercó. Él la rechazó.
-¿Por qué tenía que hablar con ella? – Pensó- será como los demás, buscará algo de su interés.
La ignoró. No contestó mal por miedo a que tomase represalias contra él. La chica caminó a su lado, sin hablar y supo que de momento no podría ser su amiga.
Aquella joven insistió uno y otro día al salir de clase. Hasta que un día comenzaron a hablar y sin darse cuenta, por primera vez en mucho tiempo, él estaba sonriendo.
Después volvió el silencio, ese silencio oscuro que ocupaba su presente, su pasado y su futuro. Aquellos amigos del instituto, tan lejanos y perdidos, seguían haciendo de su vida un infierno.
La esperanza encontraba un pequeño hueco en las conversaciones con ella pero la batalla con el dolor que sentia en su fuero interno, al que no podía vencer, le llevó a buscar la pistola que su padre, guardada en la caja fuerte desde que pasó a la reserva.
Ya no quería ser uno mas, solo quería desaparecer.
Escribió una nota de despedida, por lo menos quería decir adiós. La decisión estaba tomada. Su mente se lleno de insultos, de soledad, de vacío, de golpes, de risa, de cólera y todo ello le daba fuerza para apretar el gatillo y cuando lo iba a hacer, cuando el silencio oscuro había ocupado todo su ser definitivamente, las imágenes empezaron a cambiar, veía su rostro, era ella, ella estaba allí. Ya no estaba solo. Esa chica que se había esforzado por conocerle mejor.
Dejó caer la pistola y lloró como nunca antes lo había hecho.
ÉL PUEDES SER TU. ÉL PUEDO SER YO. ÉL PODEMOS SER NOSOTROS



Comentarios
- hace más de 13 años
Muy bueno.
partyflipa - hace más de 13 años
Enhorabuena, muy buen relato.
polkillas - hace más de 13 años
Me ha puesto los pelos de punta. Muy bueno y muy realista. Un detalle que me ha gustado mucho es la repetición de la frase "Él está solo". Lo deja muy claro.
polkillas - hace más de 13 años
Me ha gustado mucho, por ejemplo cómo se repite la frase "Él está solo". Reconozco que me ha puesto los pelos de punta.
patrirocks22 - hace más de 13 años
Muchas gracias a todos, esta es una historia ficticia, pero en realidad esto le ocurre a muchas personas y solo queria que la gente con este relato se de más cuenta de lo que puede llegar a sufrir alguien. He intentado que el lector se ponga en la piel del que sufre, creo que lo he conseguido, muchas gracias de nuevoo ;)
amelia - hace más de 13 años
Has sabido reflejar la realidad sin nombre o ¡CON TANTOS NOMBRES!. Me parece un gran relato.
pagetcm - hace más de 13 años
muy bueno me encanta y tienes toda la razon
seororo - hace más de 13 años
Me ha encantado, es precioso el relato
cecil - hace más de 13 años
me encanta, no he visto un relato así de conmovedor en bastante tiempo.
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