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Cuestión de actitud

series for Afisha magazine

El rechazo o la indiferencia a Internet parece una estrategia poco inteligente ya que nos aísla del mundo cotidiano, pero además nos hace desaprovechar una herramienta que ofrece multitud de posibilidades. Además, es habitual que, mientras prohibimos su uso, las y los chicos hayan investigado y dado con la forma de conectarse de forma “clandestina”.

Probablemente la actitud más práctica y lógica sea la proactiva y positiva: aprender, comprender, compartir, proponer, acompañar, disfrutar y orientar hacia un uso diferente y transformador.


Uso del sentido común
Aunque parezca todo tan sofisticado y a menudo nos vendan que una aplicación nos va a simplificar o amargar la vida, la clave en Internet es usar el sentido común:

  • Dedicarle tiempo para aprender su uso, comprenderlo, aportar y conversar con otras personas en la Red
  • No dejarse llevar por los bulos o la imagen tremendista ni tampoco por quienes venden la panacea, valorar cada cosa de la forma más justa que podamos
  • Preguntar y consultar, en la red localizarás a muchas personas y grupos dispuestos a apoyarte
  • Buscar respuestas a tus propias dudas. Te sorprenderá encontrar la cantidad de gente que comparte lo que ha aprendido. No hace falta que alguien te acompañe continuamente: ten iniciativa, sé autodidacta y busca por tu cuenta las posibles soluciones
  • Como en cualquier medio de comunicación, lee críticamente cada información: preguntarse cuál es su verdadera intención y quién la originó


Aprender a manejar internet
A estas alturas, educarse en el manejo de Internet no se limita a una destreza en el uso de la tecnología, sino que comprende también la reflexión, entendimiento y enfoque teniendo en cuenta sus implicaciones educativas, políticas, comunicativas y sociales.

Así que, podemos iniciar o ampliar nuestro propio aprendizaje con algo sencillo como es tomar agilidad en el uso de varias aplicaciones representativas, pero luego podemos continuar con preguntas muy interesantes:

  • ¿Qué implicaciones tiene esto para el aprendizaje? ¿Qué metodología educativa podemos usar? ¿Puede servirnos Internet como recurso?
  • ¿Qué implicaciones tiene en nuestra participación en la sociedad? ¿Puede ser útil para cambiar las cosas que no nos gustan?
  • ¿Cómo transforma la comunicación? ¿Contarán más mis opiniones? ¿Podré obtener información más práctica, cercana, que realmente me toque?
  • Y, de todas las herramientas existentes, ¿cuáles nos convencen más para trabajar sobre todos los campos anteriormente mencionados y otros que podamos apuntar?


Multitud de proyectos en Internet nos abren grandes e interesantísimos campos, ilusiones y retos para el conocimiento y la participación en la sociedad: la metodología educativa edupunk, el eGobierno, los sistemas “open data” para la información ciudadana y el control del Estado, la transparencia radical de empresas y partidos, la redes sociales alternativas, el software libre, la Wikipedia y otros repositorios colaborativos de conocimiento compartido para el dominio público o licencias alternativas al copyright…

Aunque existan todas estas excitantes posibilidades, no hace falta ser experta o experto en el manejo, pero sí que es útil ser consciente de que tiene implicaciones en muchos campos de la vida, familiarizarse con la navegación y los usos de las herramientas más populares y atender tanto a sus beneficios como a sus riesgos.


Compartir conocimiento
En nuestro camino, podemos ir compartiendo en Internet lo que vamos avanzando, a su vez que aprovecharemos los recursos que otras personas hayan puesto en común.

Pero también podemos aplicar esta metodología en ambos sentidos con nuestras hijas e hijos. Puedes animarte a compartir con el chico o la chica cómo navegas por internet: qué páginas te divierten, cómo buscas información, qué gestiones realizas con la Administración o el banco, qué opciones de seguridad valoras y en general cómo te organizas.

Igualmente, en el otro sentido, anímale a que te enseñe a usar tal o cual aplicación o una red social que no uses. Así lograrás varias cosas:

  • Aprender una nueva herramienta
  • Que sienta que valoras lo que pueda compartir y eso refuerce sus ganas por aprender y enseñar
  • Que reflexione un momento sobre cómo usa la herramienta y tenga que responder a tus dudas
  • Obtener información sobre qué le gusta y sobre cómo se mueve para poder aconsejarle si es necesario
  • ¡Pasar un buen rato en familia!

EU Privacy Directive / Changes to UK Internet Cookie Privacy Law


Hablar abiertamente de internet
Interesarnos por lo que nuestros niños, niñas y adolescentes hacen con el ordenador, tanto en casa como en la escuela, la biblioteca pública, en casa de los amigos... nos ayudará a estar al acecho de posibles riesgos y a construir una atmósfera de confianza. Es conveniente mantener una buena comunicación, para así conseguir que nos informen siempre que vean algo que no les gusta o que les incomode.

También es importante que se acostumbren a presentarnos las amistades que mantienen por la red. Si nuestros niños y niñas nos explican que se ha encontrado con algún internauta o alguna lo que le ha molestado, o se ha saltado las reglas, mejor no culparlo, sino ayudarle a evitar problemas en el futuro. Cabe recordar que según la manera como reaccionamos, nos tendrá o no en cuenta para recurrir a nosotros la próxima vez que se encuentre con algún problema.

Pero tampoco debemos obsesionarnos. Todos teníamos secretos a su edad y habrá límites de su intimidad que no nos dejarán sobrepasar. Aunque como adultos tendamos a ver las cosas fragmentadas, para ellos y ellas Internet es una herramienta cotidiana, una forma más para comunicarse, como el teléfono, el “burger” o el recreo del instituto. Más que vigilar obsesivamente con quién o de qué habla debemos centrarnos en que aprendan a relacionarse de forma sana, en que aprendan las reglas propias de esa herramienta que están utilizado y, de la misma forma que hacen en sus relaciones del día a día, nos informen cuando se enfrenten a algo extraño o sospechoso.

La mejor estrategia es trabajar de manera que puedan aprender de lo pasado, adquirir unos hábitos de seguridad, y saber cómo protegerse de forma autónoma. Establecer una atmósfera de confianza en cuanto al uso de la red nos ayudará a prevenir situaciones de riesgo.

Destacar las experiencias e iniciativas positivas
No te centres sólo en los peligros y la seguridad. Busca, conoce y háblales de herramienta diferentes, campañas de sensibilización, iniciativas de jóvenes, música con mensaje que puedan localizar en la Red, etc.

Potenciar sus gustos e intereses
A veces tratamos de imponer ciertos usos de Internet. Quizá dé más resultados orientar las aficiones del chico o la chica para que se divierta y, a la vez, aprenda usando internet para practicar y compartir su afición.

Es decir, en lugar de exigirle que lo use sólo para completar su tarea o visitar sitios estrictamente educativos, podemos animarle a crear un espacio o participar en una red en donde comparta lo que vaya investigando y aprendiendo sobre guitarras eléctricas, videojuegos, cómics o el estilo gótico. De esta manera estará practicando la búsqueda de información, comparar sitios, comprobar fuentes, compartir su conocimiento de forma generosa, se enfrentará a comentarios de la comunidad, practicará la redacción o elaboración de textos, carteles, imágenes, vídeos, etc. Es decir, aprenderá haciendo.

También fuera de internet
No hay una vida “virtual”, internet y nuestras relaciones en la Red también son reales. Sólo que ocurren en otros espacios y posiblemente con otros códigos. Así que aplicamos el mismo grado de educación y de lectura crítica en contextos “presenciales” o “físicos” como en nuestras aventuras por la Red.

Por eso es esencial abordar aspectos con el autocuidado y la protección de la privacidad, no sólo relacionándolos con la tecnología. Tener cuidado al hablar con personas desconocidas, no aceptar sus regalos, quedar con alguien mayor sin autorización de los padres, no ir dejando por ahí mis datos personales... son recomendaciones aplicables a la vida, con Internet o sin él.

También fuera de casa
Sería interesante informarnos sobre qué medidas de prevención de accesos a contenidos nocivos de Internet están tomando los centros educativos y las bibliotecas donde acuden nuestros hijos e hijas. También podemos comentar estos asuntos con otras familias que conozcamos y contribuir, tanto como podamos, a sensibilizar a las personas implicadas sobre la utilización segura de Internet.

Navegar de forma conjunta
Otro método de prevención contra los posibles riesgos de Internet, especialmente con las y los más pequeños, puede ser acostumbrarnos a navegar juntos y hacer de Internet una actividad lúdica y familiar.

Los ordenadores pueden ofrecer uno de los mejores y más divertidos viajes que los grandes y pequeños podamos compartir. No hay que preocuparse si vemos que tienen más facilidad de utilizar el ordenador. Podemos animarles a que dirijan las sesiones, pedirles que nos enseñen, hacer todas las preguntas necesarias, lo que puede ser una buena ayuda para su autoestima.

A la vez, podemos enseñarles a navegar de forma segura y darles recursospara que sepan utilizar Internet responsablemente. Por ejemplo, podemos comentar con la diferencia entre publicidad y contenido educativo o de entretenimiento y mostrarles ejemplos de cada cosa. Podemos hacerles preguntas sobre la fiabilidad de la información que nos llega o la intención de cada mensaje o que nos describa a las personas con las que se relaciona.

Evita la carga emocional
Usa el diálogo, comparte tus propias dudas y dilemas, y evita en lo posible las cargas emocionales adversas que provocan temores infundados sobre los riesgos que subyacen en las redes sociales o que transmiten una sensación de inseguridad continua que probablemente no perciben.

Cuidado con la sobreprotección
La sobreprotección no capacita para reconocer o sospechar de los peligros. Y mucho menos para ser capaz de afrontarlos y resolverlos de forma autónoma o pidiendo ayuda. En su lugar lo que consigue es personas inocentes incapaces de percibir la alarma y, sobre todo, chicas y chicos que se avergonzarán o bloquearán ante situaciones adversas y les costará mucho más enfrentarlas individualmente o bien reclamar apoyo.

Refuerza la autoestima
La confianza en sí mismo o en sí misma es lo que hará que una persona joven sepa rechazar propuestas que estime inoportunas, que no le gusten... o que sospeche que son peligrosas. Es así cómo conseguirá no dejarse llevar por la presión de otra persona o un grupo.

Esto se logra con una coherencia en los mensajes de su familia, un método lógico y justo, que les ayude a encontrar esa fuerza que a veces requiere responder con un “no” a ciertas edades y defender ciertos límites personales.

Negociar y establecer unas reglas
Hay que decidir con las niñas, los niños y adolescentes unas reglas de seguridad para el uso de Internet. Estas normas sirven sencillamente para que las y los más jóvenes lo puedan pasar bien y estar seguros mientras navegan.

Poco a poco, podemos acordar:

  • Los tipos de sitios web para visitar.
  • Los tipos de contenidos que publicarán.
  • El horario de conexión más apropiado.
  • Las relaciones que hagan, cómo tratar a la gente.
  • Cómo actuar frente a posibles problemas.

Para que las reglas sean más efectivas, deberían ser fruto de la comunicación, de un acuerdo. Podemos colgarlas en un lugar visible y respetarlas todas y todos por igual.

Negociar y respetar un espacio de privacidad
Gradualmente, con diálogo, formación y confianza, será conveniente ir negociando y respetando un espacio de privacidad para su espacio en internet, igual que en el resto de contextos de la vida diaria. Aunque en un primer momento sea la mejor opción, no es posible que nos empeñemos en que el acceso a un ordenador deba ser siempre público, en un espacio visible, sino que deberíamos ir proponiendo grados de consentimiento dependiendo de la confianza y las capacidades que vaya demostrando.

Localizar sitios web interés
Específicamente para las y los más pequeños, habría que buscar sitios web adaptados a su edad que además ofrezcan un entorno seguro. Al igual que buscamos libros, juegos, programas de televisión o películas que les son apropiados.

Reaccionar a tiempo ante un posible problema
Si en alguna ocasión tenemos indicios de que nuestros niños o niñas están en riesgo, es importante hablarles para valorar si es necesario contactar con la policía o algún otro organismo adecuado.

En caso de encontrar pornografía infantil, podemos ponernos en contacto con la policía. También si detectas en páginas web habituales para ellos (redes sociales, etc.) material presuntamente ilegal o cualquier otro que consideres que puede herir la sensibilidad de los niños o adolescentes.

Estos son algunos canales de denuncia:

  • Oficina de Seguridad del Internauta con información, asesoría y datos de contacto para denunciar
  • Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía
  • Denuncias per internet a Mossos d'esquadra
  • Sección Central de Delitos en Tecnologías de la Información de la Ertzaintza
  • Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil
  • Reclamaciones y denuncias en la Agencia de Protección de Datos

 

Ilustraciones: Natasha Mileshina, Surian Soosay, Scott Hapmson

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