Aullido
Me enseñaron toda mi vida que lo que mis ojos veían era normal, lógico y verdadero. Que no había más mundo que aquel del que me hablaban, famélico y desgraciado, pero también un hogar irremplazable.
Me enseñaron a ignorar todos sus males, a mirar por el cristal más luminoso y a llorar por nimiedades.
Me educaron para depender y servir. Para ver, oír y callar. Para nada más que soñar.
Me resigné a convertir cualquier problema en ajeno y envolverme en una capa de indiferencia que debía hacerme más fuerte, cuando sólo me debilitaba.
Me cansé de frivolizar.
Busqué medios para acabar con todo y me dejé los ojos en ello. Pero no tardé en ver que de poco servía una persona para una lucha. Un solo grano de arena nunca sería una montaña a la vista de nadie.
Pero no dejé la lucha.



Comentarios
partysummer - hace más de 10 años
Que la lucha continúe!!! Según me hago mayor pienso si he dejado de luchar, de enfadarme por las cosas que me preocupan, del poco caso que hago a las personas que sufren en mi entorno y en entornos más lejanos. Después leo artículos como el tuyo y sé que, aunque a veces falle hay gente por detrás que continuará luchas.
julialalalasehizoguia - hace más de 10 años
Exactamente, Stark, por muy difícil que sean las batallas, y a veces se gane o se pierda, nunca hay que dejar la lucha :)
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