Dep Express: Parte 3
Pedro era una persona más bien... reservada, demasiado discreto y prudente. ¡Ja! El típico chulo de turno que piensa que lo sabe todo y que es el mejor, pues, ¿sabes?, pa' chulo ya estaba yo. Y Carla... ¿Qué decir de Carla? ¡Qué mujer por dios!, una tiarrona bien avispada e inteligente, pero a su vez ingenua y sensata que, ¡estaba para comérsela con pan! Sin embargo, es pensar en la idea de que esta chica había matado y... ¡Me enamora mucho más!
El ambiente estaba raro. Se percibía el toque de tensión que había entre nosotros y que intentábamos disimular pero, al fin y al cabo todos nos percatábamos de ello.
Apareció Joan con cuatro monos naranjas, un color muy hortera, pero indudablemente mejor que los uniformes de la cárcel y, pensando positivamente, ese mono de color naranja chillón resaltaba aún más mi increíble bronceado de piel. Tuvimos que llevarlos puestos siempre que estuviésemos allí, sin excepción. Todo nos lo explicó Joan de una manera muy petulante. Nos habló con un tono muy prepotente y el imbécil nos dijo que como se enterara de que esa cosa del Witchip que nos pusieron no iba como tenía que ir, sacaría a su amiga de 9mm parabéllum y nos volaría la cabeza, tan anchamente.
Pues sí que debió funcionar eso del chip, porque en otras circunstancias ya le habría reventado la cabeza. Por si no os habíais percatado, no me cayó muy bien.
Mientras nos poníamos los monos apareció una mujer muy estirada y elegantemente vestida. Portaba un vestido negro ceñido y una expresión en la cara soberbia y engreída. "Hola, me llamo Pilar y soy del M53", nos dijo. "Estoy al cargo de vuestro seguimiento psicológico y de la recarga del Witchip. La recarga será en días diferentes. Pedro, hoy te ha tocado a ti".
Al instante Pedro nos miró con una expresión que transmitía superioridad y satisfacción por haber sido el primero al escoger. Pero en el momento en que Pilar le preguntó a Joan dónde estaban los enchufes, tanto a Pedro como al resto nos cambió la cara por completo. ¿Ha dicho enchufes? ¿Por toma de tierra? ¡¿Pero esto que es?! ¡¿Una conspiración mafiosa que pensaba electrocutarnos y así deshacerse de nosotros?!
Puede que no fuera a conocer a la silla eléctrica pero, seguramente moriría por alguien de su familia.
- ¿Seguro que no da calambre?- dijo Pedro- Imagina que salgo ardiendo.
Pilar actuó dispensada, solo se dedicó a enchufar el cable del cargador, era un artefacto de poca certidumbre.
- ¿Así que no me va a doler? ¿Ni un poquito?
- Las ondas son de una frecuencia inapreciable. El proceso es completamente indoloro y dura unos cuarenta segundos. Vamos a ello.
Le colocó el cargador en el antebrazo tras haberle arrancado violentamente el parche que protegía la herida del chip. Según Pedro se sentían cosquillas y calor.
Al parecer, el tratamiento consumió tanto que cuando éste finalizó se fundieron todos los plomos, dejándonos sin luz y sin cámaras de vigilancia. Un punto a favor de los ilegales



Comentarios
ibicij - hace más de 10 años
Estoy esperando impaciente la siguiente entrega.... Muy bien
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