Tu Destino: Capítulo 4
Me tele transporto a la sala de proyecciones y Juan me sigue
- Ya le vamos cogiendo el truco a esto – se sienta y me sonríe
- Dirás que tu le vas cogiendo el truco – me siento encima de la mesa del profesor – yo lo tenía cogido el truco desde el primer día – nos reímos
- La verdad es que eso es verdad – me mira con unos ojitos muy tiernos, como si me quisiesen decir algo
- Vaya semanitas que llevamos eh? – intento cambiar de tema
- Si – silencio – yo llego a casa agotadísimo – me río
- Se llama café por las mañanas y por la tarde, a sí aguanto los entrenamientos y para estudiar – me siento a su lado
- Pues voy a hacerte caso y a hacer lo mismo – nos reímos por lo bajini
- ¿Y qué tal con Lara? – le pregunto, ya que Lara es muy difícil que me hable desde la primera vez que fuimos a conocer a nuestro maestro y compañeros, más corto, a París, cuando nos pillo a Juan y a mí volver a la vez, desde ese momento tenemos más cuidado, ya que nadie sabe que somos “amigos” por decirlo de alguna manera. Juan se quedó pensando una rato en lo que contestar hasta que reaccionó
- Bien
- No lo dices muy convencido
- Si te dijese la verdad me matarías
- Prueba
- Creo que no
- ¿por qué? ¿tienes miedo de que haga caer el colegio entero?
- Justamente eso es lo que temo, y conmigo debajo de los restos – nos reímos
- Venga, prometo no enfadarme ni hacer nada, prueba – me miró
- De acuerdo – si giró para verme mejor – no estaba saliendo con Lara – abrí la boca
- ¿¡Qué?!
- Nunca la he pedido salir, ella dijo que lo había hecho para ver tu reacción y lo que opinabas si salía con una de tus amigas, que en realidad también lo hacía para acercarme a ti – no podía creerme lo que me estaba diciendo en aquellos momentos- Alex, me gustas, me gustas desde 2º de ESO, lo que pasa es nunca he tenido el valor de decírtelo porque tenía miedo de que me rechazaras y de que me dieras la patada, sobre todo por cómo nos hemos tratado desde pequeños, yo te trataba mal o, más bien, pasaba de ti, y según Lara para ti soy el chico más tonto del mundo, no tenía ni idea de cómo decírtelo – hizo una pausa – y cuando me enteré de que eras la hija de Natiri fue como una señal, una segunda oportunidad para acercarme a ti, conocerte y, pedirte salir. – hubo un largo silencia que ninguno rompió – Alex, dime algo por favor.
N o dije nada, me levanté y me fui a clase. Durante el resto del día tenía que pensar cómo reaccionar, no se lo conté a ninguna de mis amigas, ni siquiera a Verónica. Cuando llegué a casa, mi madre estaba en casa, pensé hablar con ella, pero conociéndola, me eché atrás y lo dejé estar.
Al día siguiente, llegué temprano como últimamente hacía, solo que esta vez, cuando me dirigí a la sala de proyecciones no esperé a Juan, fui a la azotea de París. Cuando llegué me dirigí a la habitación para cambiarme y luego bajé
- Alex – me llamó el maestro - ¿dónde está Juan? Creí que vendría contigo como siempre – me quedé pensando
- No lo sé
- Bueno, pues empezaremos el entrenamiento sin él, los demás te esperan, vamos
Me dirigí a lo que llamábamos nosotros el gimnasio para entrenar, practicar y demás. Hoy nos iba a enseñar la combinación de nuestros poderes. EL maestro nos juntó por parejas, s mí me puso con Lucinda y Estela, al parecer, la tierra necesita luz y oscuridad para ser más poderosa, y me puso con las dos, aunque luego las dos se unirán en otro hechizo combinado; a Silvia la puso con Arturo; y a Miguel con Juan, pero el pobrecito no pudo hacer nada hasta que apareciese Juan.
Empezamos Lucinda, Estela y yo a practicar, Estela dándome luz y Lucinda oscuridad para que yo hiciera crecer plantas poderosas que pudiesen atrapar, agarrar o, incluso, destruir; Miguel, Arturo y Silvia luchaba contra nosotras para ir entrenando, hasta que…
-Alex – me llama el maestro – deja los terremotos no tocan
- ¡Qué! – paré el hechizo y lo miré
- Dije que pares de hacer terremotos – me callé un momento e intenté sentir la tierra
- No soy yo
Hubo un incómodo silencio, cuando… Del suelo surgió una montaña que empezó a escupir magma y no paraba
-Subíos alago alto, no dejéis que el magma os toco u os fundirá – decía el maestro
Yo levanté una montaña de tierra, que aprendí la semana pasada, para que nos colocásemos todos ahí. Arturo intentó frenar el magma con agua, cosa que resultó inútil, ya que se convirtió en vapor que Silvia aprovechó para ayudar intentando que se alejase de ellos y desviarlo a otro lugar.
-Esto no funciona – Dijo Silvia cansada de intentarlo - ¿qué hacemos maestro? – todos le miramos
- Podríamos tele transportar el magma a otro lugar, pero nosotros no podemos, y ya que nos arriesgaríamos a quemarnos
- ¿Entonces cómo lo hacemos? – pregunté
- nosotros no podemos, pero Juan si – en ese momento me sentí culpable por no haberle esperado y a ver venido los dos juntos como siempre
- Y Juan no está aquí – dijo Lucinda – y si nos ¿teletrasnportamos alguno de nosotros y vamos a buscarle?
- ¿Buscarme para qué? – salió una voz de la nada, era Juan, al parecer le notaba un poco enfadado con migo por no haberle esperado y a la vez triste por no haberle contestado ayer
- ¿Dónde te habías metido? – Juan iba a contestar cuando…
- ahh
- ¡Miguel! – Grité yo desesperada por intentar cogerle – dame la mano – intentando hacerlo, casi se cae - ¡Miguel! No lo intentes, espera – en ese momento, salió por debajo de los pies de Miguel una plataforma de rocas que había creado para que no se cayera, Silvia lo colocó con el vapor que había hecho antes Arturo intentado frenar el magma
- Gracias – dijo aliviado Miguel
- Luego te echaré la bronca – dijo al fin el maestro aliviado de que todo saliese bien – ahora, tienes que tele transportar el magma con tu espada
- ¿Qué espada? – preguntó Juan
- Esta – y en las manos del maestro apareció un espada de plata preciosa, cuya empuñadura estaba bañada en oro y terciopelo rojo, en el filo aparecía un escrito en oro que no pude leer muy bien, pero era preciosa
- Ala – dijo Juan que la cogió - ¿Cómo lo hago?
- Apunta al magma, y concéntrate como si te fueras a tele transportar, solo que antes de ello, tira la espada para que abra un portal y se lleve el magma, para ello, Silvia te ayudará con un tornado para empujar el magma.
Juan y Silvia su colocaron en frente de la roca, Juan se concentró y Silvia se preparó para el momento justo de empezar a empujar el magma, y antes de que nos diésemos cuenta, Juan lanzó la espada y Silvia estaba soplando viento y un par de minutos después, el magma desapareció dejando el ático destrozado.
-Alex – era el maestro que me llamaba, le mire – te toca a ti – me quedé un poco sorprendida porque no sabía lo que quería decir, y antes de preguntarle me cortó – A ti también Silvia.
El resto se quedó un poco extrañado porque no sabía lo que quería decir, cuando nos lo explicó, comprendimos por qué era nuestro turno, porque mi poder repondría los destrozos renovándolo todo mientras que el de Silvia llevaría los destrozos a otra parte
-Pero para llevarlo a otra parte necesitaremos a Juan con su espada – cortó Silvia al maestro
- Es verdad – se giró para mirar a Juan – a ti también te necesitamos Juan – Juan se acercó hasta nosotros – el resto prepararos para iros donde os toca
Silvia, Juan y yo nos quedamos recogiendo y arreglando el ática. Silvia sopló con fuerza aire para llevarlo todo hasta el portal que había creado Juan, es decir, lo oba a tele transportar a otro lugar donde o fuese necesario o no se necesitara ni se notase que estaba. Mientras que yo provoqué un terremoto pequeñito para poder colocar todo en su sitio, el suelo derretido, las paredes derrumbadas… Cuando terminamos, todo quedó como antes y todos quedamos agotados, nos sentamos en el primer sitio que encontramos, el suelo
-Buen trabajo – nos felicitó el maestro – habéis hecho un trabajo estupendo – os felicito – no s dijo con una sonrisa – ahora iros a estudiar o a donde sea que yo mientras averiguare lo que acaba de pasar – nos fuimos todos a cambiar, y cuando bajamos los demás nos estaban esperando para despedirnos.
Juan y yo volvimos a la sala de proyecciones
-Será mejor que me vaya a mi clase-dije
-¡Espera!- soltó Juan, ¿por qué lo hará tan difícil?, me relaje y me di la vuelta
- Que
-¿Por qué no me has esperado? – no respondí y hubo un silencio muy incómodo - ¿y por qué no me has contestado a la pregunta que te hice ayer? – se acercó a mí
- Es que… no sé Juan, todo esto es un poco confuso – se acercó más
- Nada es confuso si lo tienes claro
- ¿Y qué pasa con Lara?
- Alex, ya te lo he dicho, era un plan para acercarme a ti – se acercó más, pero no dije nada
- Necesito pensar
Me di media vuelta, pero antes de darla completa, Juan me cogió del brazo y me acercó a él cogiéndome de la cintura hasta que nuestros labios se tocaron.





Comentarios
_dennaselen - hace más de 11 años
mmm me encanta deseo leer el capítulo 5 cuanto antes publicalo cuando puedas por favor!!!!! Besos de Enobaria
partyflipa - hace más de 11 años
¡Ay! Por un momento, pensé que a Juan le habían raptado o se había convertido en un súpervillano. Oye, qué feo que bese a Álex cuando ella de momento parece no querer nada, ¿no? No sé... ¡¡un poco de paciencia, Juan, por dios!!
forever - hace más de 11 años
jajajaaa eso es un beso que nadie se espera... esperad al siguiente capítulo qu evereis ;P Y me alegro de que os guste, seguir disfrutando :)
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