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El blog de hippies- cd

Identidad personal.

Publicado por hippies- cd el 23/01/2011 · Categorías: Pensamientos

 

En esta entrada os queremos mostrar diferentes historias sobre la identidad personal:


Mariama Sanda:

 

Se llama Mariama Sanda. Procede de Níger, la nación más pobre del planeta según las Naciones Unidas. Apenas tiene catorce años, pero ya lleva varios trabajando diez horas diarias por unos pocos euros, que sin duda son de gran ayuda para su numerosa familia. A pesar de sus esfuerzos, ni ella ni sus seis hermanos consiguen comer todos los días. Jamás se ha planteado asistir a la escuela, sin duda un lujo innecesario dadas las circunstancias. Para ella es un gran logro haber superado la fuerte barrera de mortalidad infantil que esclaviza a todo el continente, y no tendrá sitio entre los suyos si no colabora económicamente. En su mente no caben esperanzas de futuro. Tendrá suerte si alcanza los cuarenta años y podrá considerarse afortunada si no contrae el sida o la malaria, pero no dudaría en escapar de su dura realidad cotidiana si el destino le ofreciera la oportunidad, de momento, la vida no se ha portado bien con ella.

Hemos conocido la vida de Mariama, pero no es un caso aislado en esa gran tierra olvidada que es África. ¿Podemos ser meros espectadores ante un panorama tan estremecedor? Evidentemente, nosotros solos no podemos contribuir al desarrollo de todo un continente, pero no podemos cruzarnos de brazos cuando nuestros semejantes mueren cada día sin alimento que llevarse a la boca o por carecer de medicamentos rutinarios en nuestras vidas. Millones de personas harían cualquier cosa por degustar esa comida que nosotros despreciamos alegando que no nos gusta y por disponer de vacunas cuyo insignificante precio nuestras empresas farmacéuticas no se cansan de aumentar. Esta niña ha nacido esclava de un  horrible ambiente y ha sido incapaz de forjarse una identidad propia, distinta a la impuesta por las circunstancias. Jamás podrá elegir un futuro o unas ideas puesto que no las conoce y probablemente nunca lo hará. Qué menos podemos hacer que dar gracias por la vida que nos ha tocado vivir, con toda clase de comodidades y lo más importante, la libertad, la capacidad de escribir nuestra propia historia. Amigos, no podemos callarnos ante esta situación. Desde aquí os llamo a la protesta pacífica. Creemos una hermandad universal basada en la paz y el amor. La sociedad capitalista y egoísta en la que vivimos sólo camina hacia la autodestrucción. El odio y la intolerancia contamina nuestras vidas, los gobiernos occidentales hacen oídos sordos a la agonizante África. Quién sabe, quizá nuestra protagonista ya haya muerto cuando este reportaje se haya publicado, a causa de una violenta guerra étnica que nosotros indirectamente hemos provocado. Os preguntaréis “¿qué puedo hacer yo?”, lamentablemente, poco. Pero siempre podremos ayudar a través de organizaciones solidarias, por ejemplo apadrinando a un niño, salvar una vida ya es un importante logro. Un servidor sueña con un futuro sin fronteras, en el que personas de cualquier raza, condición e ideología convivan pacíficamente. Un mundo justo, respetuoso con el planeta, en el que cada comunidad se autogestione de forma que las grandes murallas económicas se derrumben, y que permita a cada uno de nosotros la libre expresión, un mundo en el que la violencia sea sólo un mal recuerdo. Caminemos de la mano en la realización de este sueño.

 

Santoshi :

 

Mi nombre es Santoshi, tengo 8 años, y vivo en Nepal. Soy la única de mi familia que va a la escuela, pero mientras me dirigía a ella el otro día, me encontré con un hombre que iba vestido de una forma un tanto extraña, llevaba unos pantalones colocados en la parte de la cintura, daba la sensación de que era una persona un poco desalineada, llevaba el pelo largo y, todo hay que decirlo, un poco sucio. En ese momento me preguntó:

-¿Dónde vas?

- A la escuela – respondí- como todos los días.

-¿Y no te acompaña tu madre?

- No, mi madre está en casa, cuidando de mis otros hermanos, yo cuando llegue la ayudaré. ¿Y tú, que haces?-pregunté-

-¿Yo? Estoy rebajándome, y viendo la naturaleza de la zona, es una lástima que la guerra civil la dañase, con lo poco que me gustan las guerras… - afirmó-

Tras esta conversación, me fui a la escuela, donde estuve toda la mañana pensando en la conversación con ese extraño hombre. Tras estas horas de escuela, me dirigí a casa, donde mi madre me esperaba para que la ayudase con las tareas de casa, y si me sobraba tiempo, iría a picar piedras, para así poderla vender como grava y sacar un poco de dinero para ayudar a mi familia, eso si, siempre pensando en aquel extraño hombre, que esta mañana tan amable había sido conmigo.

 

Mariama Sanda :

Mariama Sanda vive en Níger, el país más pobre del planeta según el IDHNU (Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas). Para ayudar a su familia, realiza trabajos domésticos en otras casas, trabajando 10 horas al día por 10 euros al mes.

Como el caso de Mariama, en la foto, encontramos otros muchos. En los escalofriantes relatos de sus experiencias se narran desde explotaciones infantiles laborales y sexuales a pérdida de los padres, pasando por reclutamiento de guerrillas, enfermedades infecciosas, episodios de violencia, pobreza, hambre, entre la infinidad de condiciones que cientos de millones de niños en el mundo se ven forzados a experimentar.

Sin embargo, hoy trataremos un único drama personal. Es el de Sebastián Alonso, un chico colombiano de 14 años.

EXPERIENCIA

El padre de Sebastián fue atrapado a manos de una organización paramilitar colombiana en un fatídico día. Él, su madre y sus dos hermanos se vieron forzados a escapar, dirigiéndose a Ciudad Bolívar, donde se hacinan hoy más de un millón de personas en chabolas, sin medios, hambrientos y desesperados, acuciados por un círculo de violencia creciente y vicioso. Un espectáculo dantesco, ideal para bandas y guerrillas, que toman a sus reclutas, “rescatándolos” de la miseria.

Artículo 38. NIÑOS EN CONFLICTOS ARMADOS .

"De conformidad con las obligaciones dimanadas del derecho internacional humanitario de proteger a la población civil durante los conflictos armados, los Estados Partes adoptarán todas las medidas posibles para asegurar la protección y el cuidado de los niños afectados por un conflicto armado".

Preámbulo.

“Reconociendo que en todos los países del mundo hay niños que viven en condiciones excepcionalmente difíciles y que esos niños necesitan especial consideración…”.

DIÁLOGO

Sujeto 1: Sebastián Alonso, afectado personalmente.

Sujeto 2: Maulde, hippie, 24 años, actualmente viviendo en una comuna hippie de Francia. Concienciada socialmente, trabaja como voluntaria en sociedades benéficas haciendo talleres para niños pequeños que han perdido a sus familias y viven en casas de acogida. Hoy trabaja como periodista en Colombia, entrevistando a Sebastián.

- Maulde: Estoy al tanto de lo que te pasó, Sebastián. Imagino que ha sido duro tener que trasladarse a Ciudad Bolívar por lo de tu padre. Según lo que dicen, no es un buen sitio para vivir. ¿Consideras que tu familia está bien allí?

- Sebastián: Por supuesto que no. Teniendo en cuenta el drama que hemos sufrido, no me creo una de las personas más afortunadas del planeta. Ellos (los paramilitares) se llevaron a  mi padre sin motivo, y yo me he tenido que hacer cargo de mi familia todo este tiempo, y ahora estamos aquí, sin dinero y con apenas la suficiente comida y recursos para sobrevivir.

- M: Por lo menos, se os ofreció la ayuda internacional, ¿verdad?

- S: Sí, pero no cambia casi nada. Normalmente, una vez que las autoridades se van, vienen los adultos, y nos obligan de forma violenta a darles la comida que hemos obtenido. De esta manera, los días que no está todo supervisado por las Naciones Unidas, tenemos que juntarnos muchos para comer juntos, y no suele ser lo suficiente.

- M: Ya veo. Por lo que dices, la violencia está a pie de calle. En tus vivencias aquí, ¿ha habido algo que lamentar?

- S: Desgraciadamente, día a día lo hay. Explotaciones sexuales a niños pequeños, peleas por la comida que más de una vez han resultado en la muerte de alguno de nuestros conocidos… Ciudad Bolívar es un lugar sin ley, en el que cada uno lucha por sí mismo y por los suyos, sin importarles los demás.

- M: ¿Cómo os las apañáis tu familia y tú para subsistir?

- S: Mis hermanos y yo nos dedicamos a picar piedra y molerla luego para hacer grava para los jefes, que nos pagan cantidades ridículas por largas horas de intenso esfuerzo bajo el sol abrasador. Mi madre, por su parte, se encuentra muy enferma estos días, así que está internada en el hospital de campaña de la ciudad. Estamos muy preocupados por ella, y todavía no sabemos a qué se deberá, aunque escuchamos a uno de sus amigos que podría ser que fuese seropositivo. No sabemos qué hacer, ella siempre ha sido nuestra guía.

- M: No te preocupes, confío en que no haya sido nada, una simple infección. Respecto a ti mismo, ¿quién consideras que eres? En un sentido más filosófico, más general.

- S: Todos los que nos encontramos aquí hemos sido, de una manera u otra, víctimas de la vida. Somos desahuciados de la sociedad y, sin embargo, luchamos por crear nuestra propia realidad y dar la vuelta al mundo, que por una vez la suerte nos sonría. Es difícil que alguien como yo pueda responderte correctamente, pero creo que simplemente nos ha tocado vivir en unas condiciones más difíciles que al resto. Aun así, debemos plantarle cara a esto y tomárnoslo optimísticamente. Todavía nos queda el regalo más preciado de todos: la esperanza. Y eso, amiga mía, no lo perderemos nunca.

- M: Bien, aquí tenemos el testimonio fehaciente de una víctima del mundo, de la vida, que ha resistido las más duras tormentas y penurias. Espero que la valentía siga anidando en su corazón y que gane la batalla a la realidad en la que sufre ahora, que le espere un futuro mejor, a él, a su familia, y a toda Ciudad Bolívar.

Desde Colombia, Maulde.

 

Mphori :

A continuación, tras esta primera entrevista, daremos a conocer dos casos de niños africanos víctimas del VIH, Mphori y Maine, quienes subsisten como pueden junto a sus pequeñas familias en Lesoto, un país totalmente rodeado por Sudáfrica, como una pequeña isla sin mar.

EXPERIENCIA

Mphori es huérfana, con tan solo 10 años de edad. Su padre y su madre murieron a causa del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia adquirida), y ella es seropositiva. Al día de hoy vive con su tía.

Maine, huérfano de padre y de madre, quienes perdieron la vida también a causa del SIDA; él al igual que Mphori, es seropositivo. Vive con su abuela, seropositiva también, en Lesoto, África, como Mphori.

Ambos representan a los niños que han de convivir con el VIH en África, un continente especialmente azotado por la pandemia, que alcanza tasas de infección que rondan la cuarta parte de la población.

Artículo 24. DERECHO AL MÁS ALTO NIVEL DE SALUD.

“Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud”.

Artículo 26. DERECHO A LA SEGURIDAD SOCIAL.

“Los Estados Partes reconocerán a todos los niños el derecho a beneficiarse de la seguridad social, incluso del seguro social, y adoptarán las medidas necesarias para lograr la plena realización de este derecho de conformidad con su legislación nacional”

Preámbulo.

“…Convencidos de que la familia, como grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de los niños, debe recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir plenamente sus responsabilidades dentro de la comunidad…”

DIÁLOGO

Sujeto 1: Mphori, afectada.

Sujeto 2: Irene, 23 años, hippie, actualmente viviendo en Lesoto, como voluntaria con la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), intentando ayudar de forma directa, repartiendo comida y medicamentos en un comedor social, y ayudando a niños, huérfanos o necesitados de algún tipo de ayuda. Hoy entrevistará a Mphori, protagonista de su reportaje, en Lesoto, África.

- Irene: Hoy, entrevistando a Mphori, quien nos relatará en primera persona, como ha sido su corta e intensa vida por ahora. Buenos días Mphori, ¿podrías contarnos antes de empezar, como te encuentras hoy?

- Mphori: Buenos días Irene. Gracias por preguntarme, hoy me encuentro muy bien, un poco nerviosa, pero por la entrevista.

- I: Mphori, tu vives con tu tía y con tu primo de 15 años, ¿verdad?

- M: Sí, es verdad, desde que mis padres se marcharon, he vivido con ellos, aunque no les veo mucho, ya que mi tía trabaja todo lo que puede por las mañanas para conseguir mantenernos, y mi primo está, desde muy temprano hasta muy tarde, en la mina de diamantes, trabajando también mucho.

- I: Dime Mphori, ¿alguna vez has oído comentar en casa algo sobre el dinero que traen?

- M: Mi primo, siempre está quejándose de la explotación que les hacen a él y a todos los demás niños que trabajan en la mina, también dice que el sueldo que tiene no debería recibir ese nombre, ya que es una “miseria que no sirve de nada” como dice él. Hace poco me contó que encontraron un diamante pequeño, y que uno de sus compañeros lo intento esconder, para poder ayudar a su familia, ahora no saben nada de él desde hace varios días, está muy preocupado. Mi tía también y le advierte antes de que se marche a la mina, que es mejor seguir como estamos, que perder algo más.

- I: Tienes mucha razón Mphori, es bastante injusto lo poco que ganan los niños como tu primo, y el abuso que se hace de ellos; y tú ¿qué haces para ayudar a tu tía? Me han dicho que la ayudas mucho en casa, ¿no es así?

- M: Sí, hago todo lo que puedo en casa. Yo me encargo un poco de limpiar por las mañanas mientras ella trabaja, y antes de que llegue, yo ya he preparado la comida y he ido a por agua al pozo que hay en el pueblo. Me siento muy feliz al poder ayudarla, además cuando ella llega y ve que está todo bien hecho, me deja jugar una rato antes de comer.

- I: Muy bien, se ve que eres una chica muy trabajadora ¿no?...Por las tardes, ¿qué sueles hacer? ¿Vas a jugar con otros niños?

- M: Por las tardes, casi todos los días voy a jugar con mi amigo Maine, y jugamos con sus juguetes y los míos, yo juego sobre todo con mi muñeca y él con un camión que tiene. Nos los pasamos muy bien jugando juntos, y a veces jugamos con otros niños. Yo le pregunto mucho por su abuela, y unas pastillas que tienen que tomar, es que ambos están malitos, y son su medicina.

- I: Sí que es divertido jugar con los amigos. Y ya luego vuelves a casa, con tu tía y tu primo,…Mphori, ¿eres feliz?

- M: Sí, muy feliz, aunque de vez en cuando echo de menos a mis padres, pero soy muy feliz, con mi tía, mi primo y mis amigos, no necesito nada más.

- I: Muchas gracias Mphori por responder a mis preguntas, espero que sigas siendo muy feliz, y que estéis muy bien.

- M: De nada, hasta luego.

- I: Ahora, tras este pequeño, pero muy significativo testimonio, realizaremos unas cortas preguntas a la tía de Mphori, Khadija, sobre la enfermedad de su sobrina, a la que hemos considerado muy pequeña para preguntarle. Khadija, ¿ha presentado alguna vez Mphori, síntomas característicos del SIDA?

- Khadija: No, gracias a Dios por ahora no ha presentado ningún síntoma. El médico me estuvo explicando la enfermedad, lo que conlleva y sus tratamientos, pero Mphori solo es seropositiva, no tiene porque padecer la enfermedad, aunque sí que la puede transmitir a los demás.

- I: Antes Mphori, nos ha comentado algo sobre su amigo Maine y su abuela, que se tienen que medicar. Esta medicación que toman,… ¿es un tratamiento antirretroviral, contra la enfermedad del VIH?

- K: Sí, tanto Maine como su abuela son seropositivos, y tienen síntomas de la enfermedad del SIDA. Maine y Mphori, han sufrido una experiencia traumática muy similar, pero él ha tenido la mala suerte de que la enfermedad se ha hecho presente, y por ello debe tomar las pastillas del tratamiento, que son muy costosas de conseguir, tanto por su elevado precio como por la falta de estos fármacos. Rezo cada día para que mi pequeña siga así y no desarrolle la enfermedad, en este país sería una víctima más.

- I: Khadija, muchas gracias por todo. Ahora nos despedimos y terminamos esta entrevista, no sin antes desear a estas pequeñas familias que no pierdan la esperanza, que puedan seguir adelante, y su situación, la de su país, Lesoto, y su continente, África, mejore día a día. Y para que este pequeño sueño se cumpla, pedimos la colaboración de todas las personas, que han sido testigos de éste y otros muchos casos, de forma directa, como voluntarios, o indirecta, a través de organizaciones solidarias, realizando donaciones para la compra y distribución de alimentos, agua potable y medicamentos.

Desde Lesoto, Irene.

 

Axia, Hanna Nilsson, Santoshi:

 

Axia probablemente nunca sea hippie, del mismo modo que tampoco conocerá este movimiento. ¿Y sus sueños? Quizás no los cumpla; quiere ser peluquera profesional. Demasiado difícil, ¿no? Malvive en un campo de refugiados.

Cada día, se levantan en el mundo aproximadamente siete mil millones de personas, cada una con su propia identidad, dispuestas a construirse a la medida de sus sueños, ideas, anhelos, pensamientos… Suena bonito, pero cada día, despiertan en el mundo millones de almas sin libertad, presas de las guerras, los gobiernos, en definitiva, las circunstancias. No dudo que se construyen, sin embargo, lo hacen muy lejos de sus sueños y anhelos.

Hanna Nilsson, una joven europea, estudiante de arquitectura con vistas a una ingeniería, es libre de su propia fabricación. Por ejemplo, ama a las personas, tanto a hombres como a mujeres. Incluso se lo plantea, podría ser hippie; por supuesto, siempre que ella quiera. Se realiza a partir de sus propias experiencias. Ella se enamora, ella estudia, ella trabaja, ella vive… Mientras en Nepal, Santoshi, todavía una niña, considerada una intocable de la India, no tiene la misma oportunidad. Sus padres, si ciudad, su gobierno viven por ella. Los padres elegirán a su marido. Su profesión será seleccionada por su Tribu. Ni aunque quisiera, podría ser hippie. Al igual, los bebés que descansan en los brazos de sus madres africanas, ya tienen su vida predeterminada.

Posiblemente lo único que podrán elegir es el camino por el que ir al pozo más cercano, y si con un poco de suerte lo hay.

¿Es indispensable la libertad en el desarrollo de una identidad? Indudablemente si; es cierto, todo tenemos una, pero sin libertad seguramente no llegue a ser nuestra. Yo soy yo en la medida que me construyo.

Los derechos del niño ponen a su servicio la propia identidad.

 

Enlace de Imágenes

 

Firmado:

Jaime Gallego

Miguel Herrero

Jesús Garcia

David Rodriguez

Jaime Alonso

Raquel Arranz

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