Superluna - Capítulo 1: Esto no es el campamento...
–Ryuko... ¡Ryuko...! –Una dulce voz me despertaba mientras el sol tan irritante de la mañana me iluminaba–. ¡Ryuko! –La voz se acercaba más y se volvía más desagradable y fuerte–. ¡RYUKO! –Abro lentamente los ojos y en mi cara se dibuja un gesto de incomodidad. Y ahí estaba mi madre, apoyada en la puerta, con ese gesto de enfado–.
–¡Ay, mamá! No grites, que ya me levanto...
Tras desperezarme y salir de la cama, me recorrió todo el cuerpo un escalofrío. Ya lo sé, era verano, pero yo era muy friolera y me abrigaba mucho en la cama. Bajé a desayunar y ahí estaban todos. Mi padre tomándose el café, mi hermano jugando con sus muñecos de acción y mi madre preparándonos la tartera. Me senté en mi lado de la mesa y mientras desayunaba mi madre preguntó:
–¿Preparaste la mochila para el campamento?
¡Es verdad! Hoy era el último día de universidad. Mañana iría al campamento con compañeros de mi clase, pero seguramente no les haría ni caso y me pondría a jugar a la consola.
–La prepararé esta tarde... –Dije con voz vaga.
Tras desayunar me dirigí a la universidad. La verdad, ahora que lo pienso, no sé por que fui a la universidad, si ya nos dieron las notas y como siempre, yo aprobé todo con notables y sobresalientes. Mientras iba en el autobús escuchando música heavy, me fijé en el chico que entró en aquella parada. ¡Ahhh! Era Jin... El chico del otro curso... Era tan guapo, y yo era tan... tan tímida. Nunca me atreví a dirigirle la palabra. Seguido de Jin iba su mejor amigo, Terumi. Terumi era un chico un tanto raro: Nunca se separaba de Jin, era campeón de Kendo de nuestra escuela y le apasionaban los videojuegos. Bajé el volumen y les empecé a escuchar.
–¡Tío! –Dijo Terumi–. ¿Sabes que me voy a llevar al campamento? ¡Los cascos de realidad virtual que compré en aquella tienda!
–¡No me digas, tío! –Respondió Jin–. ¡Seguro que molan mil!
Suspiré. ¡Jin iba a venir al campamento! ¡Que vergüenza! Pero al menos estaba feliz. Subí el volumen de los cascos y esperé a llegar a la universidad.
Las horas pasaban lentamente, era un infierno tener que escuchar al profesor hablar sobre no sé qué tema, porque directamente me senté al final y no le atendí. Estaba pensando en mis vacaciones ideales en el campamento de verano con Jin. Tras sonar el timbre que marcaba el final salí de clase con los libros en mano. Al girar la esquina me crucé con Jin y caí al suelo.
–¡Eh! Cuidado por donde vas... –Dije y levanté la mirada. De pronto me puse roja como un tomate.
–¡Oh! ¡Lo siento! –Dijo Jin- ¿Estás bien?
–S-si... Perdona por... esto... gritarte... –Agaché la mirada.
Jin me ayudó a levantarme.
–Ryuko, ¿cierto? –Me miró sonriente y solté una pequeña sonrisa–. Alguien me ha dicho que vas también al campamento. Espero verte ahí.
–S-si... No lo dudes... –Me sonrojé.
Al llegar a casa solté un grito de emoción y pegué un brinco hacia las escaleras. Las subí a todo correr y en mi desordenado cuarto busqué la mochila del campamento. La encontré minutos después debajo de una montaña de ropa sucia y metí varias camisetas del armario, unos pantalones cortos, la ropa interior y lo que no podía faltar: Mis videojuegos, mi consola y mis mangas. Durante toda la tarde estuve dando brincos por toda la casa, impaciente de que llegara mañana.
–Que rara está hoy Ryuko... –Dijo mi madre–. Está eufórica.
–Será que habrá terminado de ver algún anime... –Dijo mi padre mientras se encendía un cigarro.
–Ay, que hija nos ha tocado... –Dijo mi madre llevándose una mano a la cabeza.
Estuve tan nerviosa de que fuese el día siguiente que no dormí, y para matar las horas me puse a ver anime. Al fin llegó tal ansiado día. Estaba tan nerviosa que bajé por la barandilla en vez de la escalera. Como siempre, me senté en mi sitio y desayuné rápidamente. Subí esta vez la escalera y me tropecé, pero eso no me frenó para tener el día que cambió toda mi vida. Llegué a la parada con una sonrisa y me subí al autobús. Varias paradas después se subió Terumi, cosa que me pareció rara porque siempre el primero en subirse era Jin.
–Hola... ¿Donde... está Jin...?
–Pregúntale a su “amiguita”...
Entre la gente divisé a Jin, pero estaba hablando con alguien. El hombre se apartó y ví a una chica preciosa, con su pelo y cutis muy cuidado, de piel blanca. Pronto me dí cuenta de que se trataba de Kanako, la niña malcriada de la clase de Jin. Al instante me puse celosa. Jin y Kanako se acercaron y les saludé con una voz seca:
–Hola... –Miré a Jin y a Kanako sonriendo, pero estaba destrozada por dentro. ¡Jin tiene novia! ¡No puede ser!
–Déjame sentarme a tu lado... –Me dijo Terumi-
–¿Son novios? –Le pregunté a Terumi–. ¿Se gustan?
–No lo sé, pero veo que prefiere dejar a su amigo de lado...
Observé de nuevo a Jin y a Kanako. De pronto ví a Jin reír. Me pareció ver a Kanako sonreír y mirarme...
Unas paradas más se subió un chico con su hermano pequeño y una chica. El chico tenía la mirara perdida y fría, pero cuando hablaba con su hermano sonreía sin parar. Su hermano tenía la cara iluminada y una mirada esperanzadora. Estaba lleno de vida, no como su hermano. La chica era Rei Kinamoto, de mi clase. Su padre era un militar del ejército japonés y coleccionaba armas.
–Mira a ese chico, es raro... –Susurré a Terumi–. Su hermano no se parece en nada a él.
–No sé, pero la chica está buena... –Me susurró Terumi –. Este menda va a enseñarla quién es Terumi Akato... –Sonrió y me sacó el pulgar.
–Ehhh... ¿Vale?... –Le miré extrañada y a la vez medio riendo-
El resto del viaje todo estuvo en silencio. Todo menos Jin y Kanako, que no paraban de reír. A medida que se bajaban los viajeros llegábamos hasta nuestro destino. Llegamos hasta el campamento de verano, y nos bajamos los 7 que quedábamos en el autobús. Rei se acercó a mí y me dijo:
–Vaya Nanaya, no sabía que venías... –Me miró con una mirada felina, pero a la vez sonriente.
–Rei, no hace falta que me llames por mi apellido... Llámame Ryuko.. –Suspiré.
Terumi se acercó a la chica y con una mirada pícara le dijo:
Bonjour mademoiselle , soy Terumi Akato, es un placer... –Le besó la mano-
Rei le pegó un tortazo y le dijo:
–La próxima vez que hagas eso acabas en lo alto de ese poste. –Señala al poste, donde se alzaba majestuosa, la bandera de Japón.
Llegamos donde las cabañas y cada uno se metió en la suya. Tiré mi mochila al suelo y triste, me tiré encima de la cama, pensando en Jin y Kanako. Al borde de las lágrimas, llamó Jin a la puerta.
–¿Ryu? ¿Estás ahí? –Preguntó.
–¡Déjame! –Dije intentando disimular mi estado–. Quiero estar sola...
Cogí mi consola, la enchufé a un cargador y metí la tarjeta de mi juego favorito: “ZombieLand”.
–¿Qué te pasa, Ryu? –Dijo Jin abriendo y apoyando el brazo en la puerta.
–¿Por qué no le preguntas a tu “amiguita”? –Dije con tono burlesco.
Jin se sentó al lado mío y me abrazó. En ese momento el corazón me empezó a latir a mil por hora. Fue un abrazo cálido y reconfortante, un abrazo cálido en un día de verano, pero que era muy agradable al tacto. Sequé mis lágrimas y me aferré a él. Sentí que se paraba el tiempo a mi alrededor. Nos quedamos así un rato, hasta que Terumi entró por la puerta.
–¡Jin! Eres un traidor. Mira que dejarme tirado por una chica... –Replicó.
–Anda, no exageres...
Me fijé en lo que Terumi traía entre las manos.
–Terumi –Dijo Jin extrañado- ¿eso no será...?
–¡Sí, tío! –Respondió Terumi al instante–. ¡El casco de realidad virtual!
–¡Como mola! –Gritó Jin–
Terumi se fijó en la consola de Ryuko.
–Ryuko, ¿esa es la Zboy 300? –Me preguntó Terumi.
–Emm... Sí, ¿por?
No me dio tiempo a reaccionar. Terumi se lanzó sobre mi consola y conectó los cascos a la consola. Se puso los cascos y empezó a gritar como loco y a hacer movimientos extraños.
–¿Terumi? ¿Teruuumi? –Le dijo Jin.
–¡Dios! ¡Esto es flipante! –Gritaba Terumi.
–¡Déjame probar! –Gritó Jin, y le arrebató el casco de la cabeza.
–¡Jin, para! ¡No te toca a tí!
Estuvieron forcejeando unos 20 segundos hasta que el casco impactó en el suelo. De pronto el casco se partió en dos y comenzó a vibrar toda la cabaña. Todos los demás vinieron a ver qué pasaba. Un viento que venía de atrás empezó a arrastrarme con él junto a los demás. Miré la vista atrás y ví una gran elipse negra que emitía un aura oscura. No pude agarrarme a nada y me llevó a mí y a los demás dentro de ella.
Desperté en una pradera verde oscura, por la mañana. Los demás estaban en el sulo tirados alrededor mía.
–Uuuh... Mi cabeza... –Abrí los ojos y miré a los demás–. –¡Eh! Vosotros... despertad...
Los demás se despertaron y miraron a todos lados.
–¿Donde... Donde estamos...? –Preguntó Rei un poco aturdida.
–Hermano... Tengo miedo... –Tetsuya se abrazó a Miyuki–
–Tranquilo Tetsuya –Contestó Miyuki– No nos pasará nada si estamos juntos.
Me levanté y miré la pradera abriendo los ojos. Acto seguido me caí de rodillas en el suelo. Jin se dirigió a mí y me dijo:
–Ryu... ¿conoces este lugar?
–S-si... –Dije con voz temblorosa– Y te puedo asegurar que... Esto no es el campamento...
Fin del capítulo 1.



Comentarios
partyflipa - hace más de 12 años
¡Jajajaja! A ver dónde han aparecido, oye. Muy chulo el primer capítulo. Ah! Una sugerencia. Te animo a crear una categoría que se llama Superluna e ir marcando en ella todos los capítulos. Así, todos los capítulos aparecerán cuando pinchemos en esa categoría ;)
jorgerivi - hace más de 12 años
¡Gracias! Por cierto, a partir de ahora contaré esto como un manga, en vez de una novela. xD Gracias por la sugerencia. :3
lissie - hace más de 12 años
Me ha encantado *o* dioooos necesito leer más quiero saber lo que pasa después jajaja :3 felicidades te ha quedado muy bien!!!
atenea - hace más de 11 años
Con que aparecen en el videojuego de zombieland... Te ha dado la idea SAO? Espero que la historia sea chula ^^ promete!
jorgerivi - hace más de 11 años
¡Acertastes! Cogí la idea de SAO, de The Walking Dead y unos roles que hice.
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