El valor de un sueño
Juan era un chaval de catorce años, y era hijo único. Sus padres, Carmen y Pablo, eran demasiado protectores con su hijo. Tan protectores, que no le dejaban ni jugar al fútbol, porque podría lesionarse.
Para explicarle esta decisión, sus padres le contaron que los médicos, al nacer, le habían diagnosticado una extraña debilidad en los huesos y ellos tenían miedo de las consecuencias que una lesión podía conllevar en él.
Juan era muy aficionado al fútbol. No se perdía ningún partido de la liga, y hasta le podías preguntar los resultados de la liga inglesa, que también se los sabía. Su mayor ilusión era poder jugar al fútbol. No comprendía por qué los padres de sus amigos dejaban jugar al fútbol a sus hijos y sus padres a él no le dejaban.
Un día, en el colegio, organizaron un campeonato de fútbol. Era el mayor campeonato que el colegio había organizado jamás. Veía con envidia cómo sus compañeros de clase organizaban los equipos. Pero a él no lo elegían, porque todos sabían en clase que tenía prohibido jugar al fútbol.
No pudo resistirse, y al llegar a casa fue rápidamente a hablar con sus padres. Ellos le dijeron que lo tenía terminalmente prohibido. Se metió en su habitación y lloró en silencio amargamente.
Al día siguiente, se lo contó a sus amigos. Ninguno de sus amigos estaba de acuerdo, y pensaron que, si eso les ocurriese a ellos, no lo soportarían. Así que todos sus amigos decidieron luchar para que Juan pudiese jugar al fútbol. A la semana siguiente, después de clase, sus amigos fueron a su casa para hablar con sus padres.
Pedro, su mejor amigo, les dijo a los padres de Juan que si a ellos, de jóvenes, sus padres les hubiesen quitado lo que más le gustaba, no hubiesen sido felices. Llevaba en la mano un pen drive . Lo puso encima de la mesa y les dijo:
-Nos gustaría que vieran este video. Nos lo han puesto en clase de tutoría esta mañana. Está hecho por unos chavales de nuestra edad. Después de ver este video, tomen una decisión.
Los padres mostraron su extrañeza. Pero acercaron el portátil y se pusieron a ver el video.
Cuando terminaron de ver el video, Carmen y Pablo estaban llorando y se dieron cuenta, de que si él no jugaba al fútbol, nunca sería feliz.
Gracias a los amigos de Juan, sus padres comprendieron que debían dejarle perseguir su sueño. Así que optaron por dejarle jugar el campeonato. Ellos sabían que los médicos no le habían prohibido jugar al fútbol. Tan solo le habían recomendado prudencia. Sin palabras comprendieron que sus miedos estaban haciendo infeliz a su único hijo.
Para Juan fue la mayor alegría que jamás le habían podido dar.
Faltaban cuatro días para el campeonato, y nunca había jugado al fútbol. Así que su amigo Pedro, quedaba con él todas las tardes, para enseñarle a jugar.
Llegó el día del campeonato. Su equipo consiguió pasar a la final. Era un partido muy difícil: el otro equipo estaba compuesto por los mejores jugadores del colegio.
Tras un duro partido, el equipo de Juan perdió 0-2. Pero él estaba más alegre que el equipo que había ganado, porque había conseguido su mayor sueño: jugar al fútbol, gracias a sus amigos.



Comentarios
herrerita19 - hace más de 11 años
Buenísima historia jujo.
jujo - hace más de 11 años
Muchas gracias!! herrerita19
partyflipa - hace más de 11 años
¡Muy chula la historia! Y gracias por el vídeo. Muy interesante lo del billete, ¿no? Nunca lo había visto así.
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