Inviernos que Arden: Séptimo capítulo
📘 Capítulo 7: Donde arde el miedo
Los días siguientes fueron un infierno.
Mensajes anónimos. Silencios en casa.
Leo intentando protegernos sin saber cómo.
Hasta que alguien rompió una ventana de la casa.
Un ladrillo, una nota:
> “Dejad de buscar. O pagaréis el precio.”
Elías estalló.
—¡No voy a vivir con miedo!
—¡No estás solo! —le grité, sujetándolo—. ¡No vamos a dejar que esto nos destruya!
Y en medio de la rabia, del miedo, del caos… nos besamos.
No para calmarnos.
Sino para sobrevivir.
Porque a veces el amor no es suave.
Es un incendio.
Y nosotros estábamos ardiendo dentro de él.
Esa noche, me susurró al oído:
—Si todo se derrumba, huye conmigo.
—¿A dónde?
—A donde nadie nos encuentre.
—Solo si me prometes no desaparecer sin mí.
—Prometido.
Y aunque la oscuridad nos rodeaba, su voz era mi única luz.



Comentarios