Aquel invierno.
Era un invierno frío e intenso, sobre todo si no tienes unos brazos a los que acudir, hacia muy poco de las navidades mas deprimentes de su vida, estaba atravesando una mala racha y solo quería olvidarse de todo, evadirse.
Se iba todos los días, no soportaba quedarse sola en casa, ahogada en sus problemas. Tenia muchos amigos y conocidos, pero no confiaba en nadie, ni si quiera en sus propios pensamientos y nadie la sacaba de aquel agujero.
Salia, bebía, fumaba, ignoraba todo lo que sus padres la decían, mentía, engañaba... No se sentía bien haciendo esas cosas pero tenia el corazón herido y todo la daba igual. Había tocado fondo y no saldría nunca de ahí, o eso pensaba ella.
Se fue con unos amigos suyos al pueblo de al lado a visitar a una chica a la que hacia mucho que no veían. Una vez allí, cuando ya estaban todos juntos apareció un amigo de la otra chica al cual nuestra protagonista no conocía ni había visto nunca. Le llamo mucho la atención que alguien sin conocerla se tomara las molestias de saludarla con dos besos y que se atreviera a hablarla. Ese chico tenia algo que la llamaba mucho la atención, pero no sabia que. Era guapo y muy mono, pensaba ella. Y por una vez en lo que llevaba metida en su pozo de problemas esta estaba sonriendo de verdad. Era tan agradable estar con él. Pero llego la hora de volver a casa y esa gran felicidad desapareció, se desvaneció como si nunca hubiese existido. Volvieron a casa y uno de sus dos "amigos" comenzó a llamarla de todo, sin ningún motivo, la estaba insultando y ella, anonadada no supo ni reaccionar, se puso los cascos y continuo su camino, a pesar de los insultos no se separo de ellos ya que era tarde y no quería volverse sola a casa.
No volvió a ver a aquel chico que la había llamado tanto la atención, estuvo una semana pensando en el, pero no se lo contó a nadie ya que no serviría de nada, total no iban a coincidir mas.
Poco tiempo después la invitaron a una fiesta en casa de un chico al que no conocía, con gente que nunca había visto, pero su amiga insistió en que acudiera a su cumpleaños, se quedarían a dormir todos y lo pasarían bien. Ella nunca habría aceptado ir a una fiesta así y quedarse a dormir con desconocidos pero como ya he dicho antes estaba atravesando un mal momento y le daba igual todo por lo que mintió en casa para poder ir a esa fiesta a la que no estaba segura de ir pero aun así fue.
Una vez en la fiesta, mientras esperaban a que llegara mas gente, volvió a aparecer él, ese chico que ocupaba un gran espacio de sus pensamientos en los últimos días, sintió como volvía a sonreír y se sonrojo cuando este la dedico una sonrisa. Quería conocerle, acercarse mas a él y comenzar con él una historia, aunque es era algo que solo ocurriría en sus sueños. Pero la noche era larga...




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