Capitulo 15: Templo Mágico
Las gemas las guardaba como algo muy valioso. Ahora lo unico que me faltaba era encontrar el valioso y famoso Templo de Cristal, donde estaba el Rey, de qué, no se. Pero es lo que ponia en el libro de Pitu.
El libro describia al templo como un castillo lleno de cristales de colores. Y al Rey como un ser supremo, que todo lo puede y es omnipresente; no tiene forma.
Buscando el templo se topo en mi camino un elfo que se llamaba Natxo.
- Hola, ¿cómo te llamas?
- Me llamo Max, ¿y tu?
- Yo Natxo y soy un elfo.
Era una criatura pequeña con las orejas puntiagudas, y con la voz de “pito”
- Necesitas ayuda, Max
- Si, estoy buscando el Templo Magico.
- ¿El que?
- El Templo de Cristal, donde vive el Rey.
- Ahh, si yo trabajo para el.
Resulta que él trabajaba con un grupo de elfos que se llamaban TeaTrarTe, y bailaban y cantaban para el Rey.
Me guió hasta el Palacio, era precioso. Lo impresionante es que había criaturas de todas las mitologías que conocía, es decir, griegas, romanas, nórdicas.
- ¿Y todos estos seres trabajan para el Rey?
- Si, mira el jardinero, las cocineras, etc.
- Ese debe ser el portero.
- Si es ese. ¿Una pregunta, y tu para que quieres venir aquí?
- Pues soy soy amigo de los J-4 y me mandaron aquí para buscar las siete gemas y convertirme en el Caballero Blanco.
- Ahhhhhhhh
- ¿Qué te pasa?
- Tu... eres... amigo... de... los... J-4
- Sí, ¿qué pasa?
- Pues... Ahora te lo contamos yo y mis amigos de TeaTrarTe.
Me llevaron hasta un pequeño huerto un poco separado del templo. Habia por lo menos veinte elfos, cada uno diferente, cada uno con una voz.
Cuando ya llegaron todo, hicieron como un grito de guerra. Y madre mia, ¡que voces!
Me explicaron lo que pasaba. Los J-4 eran los jefes de los cuatro elementos, cada uno debastó y mató a millones de seres, cada uno de su mundo. Me dijeron que no me fiase, que no les diese las gemas, si se las daba. Iban a acabar con todo el mundo. Les hice caso. Lo que tenía pensado era fusionar con los elfos, las siete gemas en una y entregarsela al Rey para que matase a los J-4.
- Hola señor Rey.
- ¿Quién eres?
- Soy Max
- Ah, te estaba esperando.
- Aquí tienes la gema con las siete minigemas.
Se la enseñé, se la guardó y me dio una cajita.
Me dijo que ahí estaban mis poderes, que gracias por contribuir con el mundo mágico, por salvarles. Además que cuando saliese al mundo real, me pusiese lo que hay en la cajita en el corazon.
Me despedí de todos mis amigos los elfos. Y me fui por la puerta que me dijeron, la que me llevaba al mundo real.
Era una puerta grande que cambiaba de color. Por ultimo me dijo Rey que pronunciara unas palabras al entrar, en la puerta. Mientras me iba metiendo en la puerta, iba llorando acordandome de Pitu, los elfos. Y les dije no os digo un hasta nunca sino un :
- ¡Hasta luego!



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