Almas Perdidas
Ella era una niña pequeña, apenas había aprendido a dar sus primeros pasos y ya sonreía al mundo. Entonces miró a su alrededor y todo parecía más pequeño que antes, tal vez sólo hubiera crecido, puede que cada paso que había dado al aprender a andar hubiera sido un año en su vida.
Se sentía sola en un mundo lleno de gente que pasaba sin siquiera pararse a preguntar por qué sus rodillas sangraban o por qué sus ojos lloraban lágrimas que quemaban como el fuego. Ellos la empujaban a su paso y ella caía infinidad de veces sobre el camino. Hubo un tiempo en que toda aquella gente ausente desapareció y la negrura consumió su alma. Ya no veía rostros distantes y ecuánimes, pero la soledad era una semilla que día tras día crecía, regada por sus lágrimas, una planta incontrolable que llegó a su garganta y hundió sus raíces en su corazón.
Cuando el tiempo pasó y la soledad ya se había instaurado casi por completo en su cuerpo, nuevos rostros comenzaron a aparecer. Alguien arrancó la semilla de su interior y se sintió feliz por primera vez en mucho tiempo.
Continuó andando entre rostros que ahora sí la miraban, pero casi ninguno se paraba a preguntar quién era ella o qué hacía allí. Se sentía extraviada en un mundo de almas perdidas, de personas que evitaban a otras personas, de máquinas controladas por la tecnología.
Un día, alguien se detuvo frente a ella y tomó su mano. Caminaron juntos durante unos años. Él tiraba de ella incansable, pero a veces se detenía y miraba atrás, intentando encontrar su punto de partida, pero nunca lo lograba divisar.
Cuando se quiso dar cuenta, había cambiado demasiado, pero seguía sintiendo que era la misma de hace años, cuando aprendió a andar.
Conoció a gente que su misterioso amigo le presentaba, todos ellos tenían una gran sonrisa en su rostro, pero ninguno hablaba. Le cayeron bien, alguien que parecía tan feliz no podía ser malo, ¿no? Lo que siempre se preguntó es por qué apenas hablaban, por qué sonreían siempre que le pedían algo y cuando ella iba en su busca, desaparecían. Un día que buscaba a uno de ellos para encontrar el camino de salida de aquel laberinto que parecía no tener solución, se encontró rodeada de todos ellos. Sus manos siempre estaban ocultas tras su espalda y no dejaban de sonreír. Siempre se había preguntado qué esconderían tras su espalda, y como niña inocente lo preguntó. Ellos sacaron cuchillos enormes, no pudo escapar y acabaron con la poca esperanza que quedaba en su pecho. Su amigo, al cual no veía desde hacía tiempo, la tomó de la mano y la ayudó a huir de aquella gente que portaba máscaras felices ocultando rostros tristes. En ese momento, decidió no fiarse de nadie más, sólo de su amigo que siempre había estado a su lado. Caminaron durante años, a través de situaciones de las que, ayudándose mutuamente, lograban salir con vida.
Llegaron a un punto en el que ella se sentía desfallecer, no sabía cuánto tiempo llevaban andando, pero se notaba más debíl, con menos fuerza para seguir adelante. Entonces miró a su compañero, que estaba igual que el día en que se conocieron. Fue cuando se dió cuenta de que le quería y deseaba pasar el resto del camino a su lado, la única duda que le asaltaba día tras día era a dónde se dirigían, a dónde tan incansablemente le guiaba él, pero nunca se atrevió a preguntarlo por si él la abandonaba. Lo que no sabía es que pronto sabría la respuesta. No había final del camino, simplemente, cuando sus fuerzas se agotaron y su corazón comenzó a latir lentamente, se dio cuenta de que el camino acababa allí para ella. Minutos antes de que sus ojos se sellaran para siempre, logró percatarse de algo que nunca había iluminado su mente. Ella iba por un camino que era para todos igual, sólo que para algunos el final llegaba antes, para otros después. Lo que quedó en su mente como recuerdo e intentó aferrar con todas sus fuerzas fue la imagen de su amigo, que le había acompañado hasta el final de sus días. Lo que no sabía es que se había enamorado del tiempo, y que para ella, se había acabado.
Nayeli.




Comentarios
partyflipa - hace más de 11 años
#chulísimo
nayeli - hace más de 11 años
Muchas gracias :)
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