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La voz de los libros

Inspiración

Publicado por nayeli el 15/07/2014 · Categorías: Pensamientos

Mordisqueo una vez más mis uñas con nerviosismo y no levanto la vista del libro. Estoy a punto de terminarlo y necesito saber qué ocurre al final. Mi corazón va deprisa por la emoción del momento y muerdo nuevamente mis uñas. Espero poder quitarme esa fea manía algún día, tal vez lo consiga, cuando tenga tantas cosas que hacer que no pueda ni sentarme a leer durante una hora todas las tardes en el jardín. Pero esos estresantes días se muestran tan lejanos que ni me preocupo por pensar en cómo serán.

Cierro el libro y una profunda pena me invade, no porque el final haya sido triste, sino porque lo he terminado y toda la magia conque me tenía hechizada se ha esfumado en el mismo momento en que leí la última palabra. Ahora simplemente me limitaré a pensar y darle vueltas en mi cabeza hasta que logre sacar algo en claro o simplemente me canse de pensar en algo que no tiene mucho sentido.

Respiro hondo, llenando mis pulmones de libertad. El Sol acaricia con sus rayos mi rostro. Después, observo el florido jardín donde me encuentro e intento que me atrape y me saque de aquí.

Necesito inspiración.

Hace tiempo que no escribo y siento un profundo vacío en mí, pero en realidad las ideas parecieron abandonarme tras la última historia que conté.

Tan sólo estoy pidiendo una señal, que me dé un empujoncito, para que mi imaginación comience a desarrollar algo grande, algo maravilloso.

Pero no, esta vez no va a ser algo simple o parecido a lo que siempre escribo. Quiero que sea algo grande, deseo superar mis límites. Pero cuanto más pienso, siento que en realidad no sé ni en qué estoy pensando, porque mi mente está en blanco, y perdida en el azul del cielo.

Cierro los ojos y vuelvo a respirar, aunque esta vez siento cómo la contaminación rasga mis pulmones y los hace estremecer. Ya no noto el Sol, sino el gélido viento azota mi cara. A pesar de eso, no percibo el frío en mi piel.

Una profunda tranquilidad me inunda.

Abro los ojos y estoy sentada sobre la acera de una calle vacía. No debería estar sola, porque siento que corro peligro aquí. Gente comienza a aparecer de la nada y el calor de sus cuerpos frena el viento contra mi piel. Intento avanzar entre la multitud, pero son tantas las personas a mi alrededor que me cuesta respirar y me arrastran hacia quién sabe dónde, porque en realidad estoy perdida en un sitio que ni siquiera reconozco. Así que deseo que la gente se vaya y me deje viajar por las calles, para descubrir dónde estoy y por qué me encuentro aquí.

Las personas poco a poco desaparecen como la niebla. El Sol se alza en lo alto del cielo y una oleada de calor me golpea. Ahora sí noto cómo el sudor surca mi frente. A pesar de eso, continúo andando en solitario, sin saber a dónde voy.

Giro a la derecha y todo cambia.

Apesta a alcohol y a fritanga de los bares. El humo de los cigarros ha creado una nube sobre mi cabeza y el cielo parece haber desaparecido, pero siento el viento contra mi piel. No me estremezco porque por una extraña razón no siento nada. Oigo truenos y la lluvia comienza a caer sobre mí. A pesar de eso, la gente no se mueve de donde está. Todos parecen observarme con desprecio, pero yo les ignoro. Mi ropa está empapada y tengo la necesidad de secarla, pero no sé cómo. Corro para intentar huir de la lluvia y giro hacia la izquierda, tomando una calle donde el Sol luce radiante y las gaviotas sobrevuelan mi cabeza.

El olor a sal llena mis pulmones y puedo paladearla en mi boca. El mar ruge a unos metros de mí. No hay nadie en la arena, tampoco bañándose, y siento la profunda soledad rodearme, pero aún así me encuentro bien aquí.

Mi ropa se ha secado y eso me alegra. El mar está embravecido, a pesar de que no hay viento. Aún no he descubierto dónde estoy, pero me transmite confianza éste lugar. Camino muy decidida hacia el agua, dispuesta a nadar un rato. No sé cuándo tomé esa decisión, pero creo que ya es tarde para arrepentirse porque el mar me arrastra hacia quién sabe dónde.

No tengo necesidad de chillar, ni siento terror al ver cómo soy tragada por las olas y me hundo.

No hago esfuerzo por salir a la superficie, simplemente respiro; sin sentir nada, como si mis pulmones no respondieran.

No necesito oxígeno y abro los ojos para intentar ver algo en el agua, pero la oscuridad me rodea. Así que vuelvo a cerrarlos para no sentir miedo de estar sola.

Entonces es cuando mis pulmones se llenan de agua y el terror se apodera de mí. ¿Por qué no puedo seguir meciéndome entre la tranquilidad que sentía minutos antes?

Quiero nadar hacia la superficie, pero estoy inmóvil, como si mis brazos y mis pies no fueran míos, sino de otra persona.

Dejo de luchar e intento relajarme.

Mi cuerpo asciende lentamente, mientras siento mis pulmones ahogados.

Abro los ojos segundos antes de que mi nariz pueda volver a coger oxígeno, pero cuando eso ocurre, cuando mis pulmones vuelven a vivir, yo ya no estoy allí.

El Sol acaricia mi rostro y las flores de un jardín muy familiar parecen saludarme. Allí, sobre el césped, hay una chica con la espalda apoyada en un árbol. Mira al cielo, con la vista perdida. A su lado reposa un libro. Tiene entre sus dedos un bolígrafo y un papel descansa sobre sus piernas. Dirijo la mirada hacia donde ella parece estar mirando, pero no veo nada.

Me acerco, pero ni se inmuta. Me siento a su lado, pero no dice nada. Sigue con la vista perdida en quién sabe dónde y no quiero despertarla de sus pensamientos.

Cojo el bolígrafo de entre sus dedos y el folio. Ella ni se gira para saber qué está ocurriendo. Comienzo a escribir algo que ha comenzado a nacer en mi mente, intento organizar mis ideas, pero no puedo, así que las escribo todas de una forma más o menos ordenada y trato de hacer una letra legible. Describo los lugares y lo que ocurre en cada uno de ellos. Curiosamente muy parecidos a donde estuve segundos, minutos o incluso horas antes, no sé cuánto tiempo ha pasado desde entonces, sólo sé que su magia me ha dado la capacidad de darle forma a un sinfín de ideas que crearán una historia increíble. Cuando termino, coloco el bolígrafo entre sus dedos y el papel en su regazo. Ella sigue sin dar señales de ningún tipo, y no sé a qué espera. Observo su rostro, cosa que no había hecho hasta ahora y entonces comprendo qué está ocurriendo en ella, en su mente. Así que no quiero molestarla, no quiero hacerla salir de ese trance porque sé que en su imaginación millones de ideas están surgiendo en estos momentos.

Me acomodo a su lado y espero, aunque sólo pasan unos minutos hasta que ella aparta la vista del cielo y la clava en el folio escrito. Lástima que no pueda ver su reacción.

 

En el mismo momento en que ella ha vuelto a la realidad, yo he sentido cómo me desvanecía, hasta desaparecer. Pero sé que va a estar muy feliz cuando vea lo que he escrito, cuando lea lo que he vivido. Lo sé porque no es la primera vez que ocurre, sólo espero que tampoco sea la última.

Nayeli.

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Comentarios

  1. partyflipa

    partyflipa - hace más de 11 años

    Qué chulo. Me han dado ganas de escribir. Como agradecimiento, te mando algo... https://www.youtube.com/watch?v=aA7wkZUzRIo

  2. nayeli

    nayeli - hace más de 11 años

    Muchas gracias:) La canción, preciosa.

  3. jma$

    jma$ - hace más de 11 años

    Este post... Bienvenid@ a mi mundo, así estoy yo. Muy bonito y escribes muy bien :3

  4. jma$

    jma$ - hace más de 11 años

    Partyflipa esa canción es *-*

  5. nayeli

    nayeli - hace más de 11 años

    ¡Muchas gracias!:)

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