La lucha que nos trajo hasta aquí: 8M

No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente - Virginia Woolf
Hay momentos en los que una se detiene a mirar hacia atrás. No para quedarse en el pasado, sino para entender de dónde viene. Hoy, en este 8 de marzo, siento que necesito hacerlo.
Hace cinco años empezó Una Lucha sin Fin (ULSF). En aquel momento no imaginaba todo lo que este espacio me iba a enseñar a lo largo de este tiempo. Empecé escribiendo desde la curiosidad, desde las preguntas, desde la necesidad de entender el mundo que me rodeaba. Con el tiempo descubrí que escribir era una responsabilidad. No escribía solo por escribir, muchas veces escribía porque sentía que debía hacerlo. Porque cuando empiezas a entender las injusticias, ya no puedes mirar hacia otro lado.
Durante estos años he ido creciendo al mismo tiempo que crecían las palabras que publicaba. Esta serie no solo hablaba de lucha, me ayudó a entenderla. Porque entre artículo y artículo, también fui cambiando yo. Aprendí que el sentido crítico no nace, se construye tras un largo proceso en el que hay éxitos y errores. He cambiado tanto como las palabras que escribía.
Hoy miro hacia atrás y entiendo algo importante: soy fruto de una lucha que empezó mucho antes de que yo naciera. Por eso, después de varios años dedicando este día a abrir debates y señalar las partes menos agradables de la sociedad, hoy quiero escribir para agradecer.
A mujeres que cambiaron la historia. A mujeres que hicieron posible que muchas de las cosas que hoy parecen normales lo sean. Porque cada derecho que hoy parece normal, ayer fue una batalla.
Pienso en mujeres como Clara Campoamor, que luchó por algo tan básico como que las mujeres pudieran votar. En Marie Curie, que demostró que el talento y la curiosidad no entienden de géneros y que la ciencia también puede escribirse en femenino. Hipatia, que defendió el conocimiento y la libertad de pensamiento incluso cuando era peligroso hacerlo. Pienso en Simone de Beauvoir, que puso palabras a muchas de las desigualdades que durante siglos se habían aceptado. Pienso en Virginia Woolf o Jane Austen, que nos recordaron que para crear y pensar libremente las mujeres también necesitaban su propio espacio. Frida Kahlo, que convirtió su arte en una forma de expresar identidad, dolor, fuerza y libertad. Serena Williams, que rompió barreras en el deporte y mostró al mundo que la determinación también cambia la historia. Pienso en Gisèle Pelicot, cuyo nombre hoy simboliza valentía y la decisión de no callar frente a la injusticia.
Pero no todo el feminismo está en los libros. También vive en las calles, en las aulas, en las casas. El feminismo está en mi abuela, en mi madre y en mi hermana, tres mujeres fundamentales en mi vida. Está en aquella profesora que me enseñó a cuestionar las cosas, en aquella monitora que me enseñó a tomar decisiones, en tantas mujeres que quizá no saldrán en los libros de historia pero que han cambiado la vida de quienes las rodean.
Aún así, también es importante reconocer algo: todavía queda camino por recorrer. Quedan muchas injusticias, muchos retos, muchas barreras que siguen ahí. Sería ingenuo pensar que todo está conseguido. Pero me parece injusto no reconocer lo que ya se ha logrado.
Gracias a quienes lucharon antes que nosotras, hoy muchas niñas pueden soñar más alto de lo que pudieron hacerlo generaciones anteriores. Mi serie se llama Una Lucha sin Fin, y probablemente esta lucha todavía continuará mucho tiempo. Tal vez yo no vea el cambio definitivo, pero quiero creer que alguien lo verá.
Después de seis años escribiendo, hay algo que tengo claro: no he cambiado el mundo, pero sí mi forma de mirarlo. Y eso también es parte de la lucha.
Este es mi último 8 de marzo que escribo dentro de esta etapa. La serie todavía tendrá algunos capítulos más, pero hoy siento que se cierra algo importante. Una etapa que me ha enseñado a pensar, a cuestionar y a no quedarme callada cuando algo me parece injusto. Mi voz quizá sea pequeña, pero considero que forma parte de un eco enorme.
Gracias a quienes habéis leído mis post durante estos años. Gracias a quienes estuvieron ahí cuando mi voz todavía estaba aprendiendo a ser firme. Estar en esto ha sido una de las experiencias más bonitas que me ha regalado la adolescencia.
Espero que algún día, otras muchas mujeres escriban. Y quizá también mirarán hacia atrás, como estoy haciendo yo ahora mismo. Os aseguro que es una sensación preciosa.
Yo cierro un capítulo de mi vida, pero seguiré luchando para seguir escribiendo en la historia.
Gracias por todo el cariño y apoyo que me habéis dado en este tiempo, a seguir con la lucha.
Con muchísimo cariño, Didi💜



Comentarios
rulparty - hace 23 días
¡Un artículo genial!
¡Enhorabuena!
¡Siempre fan!
ladymalfoyshh - hace 20 días
Una gran reflexión de lo que ocurre un día tan importante. Ehnorabuena!