Las cicatrices que no se ven (EOTE/Temp.3/Cap.4)

“Lo malo de ser invisible es que tampoco te ve quien quieres que te vea” – Invisible, Eloy Moreno
¡Hola a todxs!
¿Cómo estáis?
En el post de hoy vengo con otro capítulo de mi serie “El ocio también enseña” (EOTE). Como ya sabéis, es una serie en la que reflexiono sobre injusticias sociales a través de películas, series, libros, música… Hoy quiero hablaros de mi libro favorito que ha conseguido también llegar a las pequeñas pantallas hace poco más de un año: Invisible de Eloy Moreno.
Este libro me cambió por dentro. Cambió mi manera de pensar, de ver el mundo y de actuar. Considero que es uno de esos libros de los que una vez los lees, vas a tener la historia presente en tu vida cotidiana. Una historia que no se olvida y que, aunque lo leas varias veces, siempre consigue emocionarte y haciéndote aprender una cosa nueva. Y esto se debe a que te obliga a mirar de frente un tema que a veces preferimos esquivar: el bullying. Con cada página sentí rabia, tristeza, impotencia… pero también esperanza.
Invisible cuenta la historia de un chico que, de un día a otro, comienza a ser víctima del bullying. Porque el acoso es así, nunca avisa y aparece por cualquier gesto, apariencia o acción por indiferente que sea. El chico, a lo largo de la historia, se va volviendo invisible. No literalmente, claro. Pero es lo que él siente porque nadie lo ve, nadie lo escucha, y él empieza a desaparecer de la vida de los demás. A lo largo del libro, Eloy Moreno nos va mostrando no solo su sufrimiento, sino también cómo reacciona la sociedad: el silencio de unos, la indiferencia de otros y la complicidad de muchos.
Como veis, el tema principal del libro es el bullying. Ver el proceso de sufrimiento del protagonista. Cada vez vemos agresiones más duras, más miedo, más vergüenza, más poderes para el personaje (tenéis que leerlo para entenderlo) pero, sobre todo, más soledad. Y probablemente sea lo que más duela al leer este libro: el ver cómo la sociedad se llena de monstruos. Unos monstruos que no necesariamente son los que agreden, pero sí provocan vacío. Un vacío que va creciendo porque nadie es capaz de decir basta, porque prefieren mirar hacia otro lado por miedo. Esos monstruos son los que duelen, los que te enfadan y los que no logras entender.
Ahora me gustaría hablar de algunos personajes. Los que para mí, son los más importantes y los que nos traen una lección muy importante cada uno:
- El chico invisible: Es el protagonista del libro. Un protagonista sin nombre. Y es que tanto en el libro como en la adaptación, el nombre del personaje principal es anónimo. El autor del libro ha declarado que esto lo hace para representar a todas las víctimas de acoso. El chico invisible podría ser cualquiera: yo, tú, alguien de nuestra clase… Su invisibilidad y anonimato es un grito silencioso para que entendamos lo que significa no existir para los demás.
- MM: El personaje de MM es el agresor de este caso de bullying. Es el lado más cruel de la historia. Refleja a todos los agresores que ejercen acoso, a aquellos quienes buscan humillar para sentirse fuertes. A través de él, Eloy Moreno nos muestra cómo los agresores también esconden inseguridades. Claro, es el personaje que más rabia da, pero también el que nos hace reflexionar sobre por qué alguien puede llegar a hacer tanto daño.
- La profesora de lengua y su dragón: Este personaje es la que logra ver más allá. Representa a esas personas que sí miran, que no pasan de largo, que detectan cuando alguien les necesita. Conocemos el pasado de este personaje y entendemos la metáfora que se hace del dragón a lo largo de la historia. El dragón como reflejo del poder de la imaginación y de las palabras como una forma de resistir. La profesora es el recordatorio de que los docentes (y cualquier adulto) pueden ser claves para salvar a alguien siempre que dejen de lado la típica frase de “son cosas de críos”
- Luna: Ay, mi Lunita. Es la hermana de nuestro protagonista y mi personaje favorito. Luna es, probablemente, el personaje más tierno del libro y, al mismo tiempo, más poderoso. Representa el amor incondicional, ese que no necesita pruebas ni explicaciones. Y es que ella nunca dejó de ver a su hermano, incluso cuando para todos los demás era invisible. En medio de tanto dolor, Luna es como un recordatorio de que, aunque el mundo te dé la espalda, siempre puede haber alguien que te reconozca, que te abrace y que te devuelva la esperanza. Luna salva al chico invisible. Y, por eso, creo que todxs merecemos tener a una Luna en nuestras vidas.
Invisible no es un libro para pasar el rato. Es un espejo incómodo que nos obliga a mirarnos como sociedad. Yo sufrí, lloré y también aprendí leyendo esta historia. Porque el bullying no es una cosa de pocos: es una cosa de todxs, y el silencio no es una opción.
Me quedo con la idea de que siempre podemos elegir: mirar o aparta la mirada, hablar o callar, apoyar o dar la espalda. Ojalá este libro sirva para que cada vez más personas elijan mirar, hablar y apoyar.
Si no lo habéis leído, os lo recomiendo mucho por todo lo que transmite y hace reflexionar. Y si lo habéis hecho, me encantaría saber qué os hizo sentir. Nos vemos en el siguiente post.
Con cariño, Didi💜



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