El Legado de La Guadaña de Caronte, pte 2
II
El chico salió de la finca con suma facilidad, pues ya lo habÃa echo antes. Puso un pie en el murete y luego, con un movimiento apoyó sus manos en la parte superior de la verja y se impulsó para saltarla. Pero eso podÃa hacerlo cualquier persona. Lo difÃcil era sortear a los centinelas que protegÃan toda la casa con una bolsa que contenÃa pan. Bueno, serÃa difÃcil para alguien que no hubiera entrado o salido de la casa, pero él sabÃa perfectamente lo que habÃa que hacer. Espero un rato y un centinela levantó ligeramente su lanza. Esa era la señal. Ethan esperó treinta segundos y mientras el guardia que habÃa alzado su arma daba una vuelta de noventa grados, se coló casi sin rozar su espalda. Casi. El guardia se dio la vuelta, sin embargo no vio nada, pues Ethan se habÃa tirado al suelo y por surte un arbusto le tapaba.
-Uff –suspiró.
Luego salió corriendo por la calle principal en dirección al barrio pobre de la ciudad.
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Cuando llegó estaba cansado, habÃa pasado cinco minutos corriendo sin parar y ni siquiera podÃa comer un poco de pan o beber del odre.
-Eso es para otros fines –se dijo resoplando.
El chico caminó lentamente hacia la casa donde debÃa ir y al llegar no habÃa nadie. Espero unos segundos para tomar aliento y llamo a la puerta cinco veces seguidas. La puerta se abrió y dentro apareció un chico de pelo rubio y ojos verdes. Estaba desaliñado.
-¡Ethan! –exclamo el chico.
-¡Gozz! –saludó Ethan.
-¿Qué te trae por aqu�
-Primero… -sacó la bolsa con todo-, toma. Agua y pan. Lo segundo… quiero encontrar a Rais Caronte
Gozz se quedó callado como un mudo, luego levantó una ceja.
-En serio –dijo Ethan-, quiero emanciparme, ya.
-TÃo búscate a otro, he oÃdo que ya tiene aprendiz, aprendiza ciertamente. Aparte de que… ¿Quieres ser un asesino? ¿Sabes que no hay vuelta atrás cuando se trata de Caronte, no?
-Se todo, todo menos dónde esta Caronte.
-¿No puedes ir a por otro? TÃo, sus aprendices no suelen sobrevivir.
-Lo se, pero yo puedo hacerlo.
-TÃo…
-¡Gozz! ¡DÃmelo!
-Calle tres, por la noche. Suele ir ahà siempre para hacer no sé qué.
-Bien, gracias.
-No, gracias a ti por el pan –sonrió Gozz.
-Nos vemos –se despidió Ethan.
-O no.
Ethan hizo caso omiso del comentario y se marchó a paso rápido. PodÃa alcanzar a Rais. La calle tres era una de esas calles en la que la venta ilegal de hierbas, como el opio, era más normal que ver a una pareja de la mano. Llegó justo cuando Caronte estaba cerrando un trato, el vendedor le dio una hierba a Rais y este desapareció.
-¡Mi dinero! ¡Dámelo! ¡Voy a rajarte el cuello! –dijo el vendedor con un acento tÃpico de Saudiana.
Un metal frio tocó el cuello de Ethan, y este notó como un lÃquido caliente le bajaba por la garganta, era sangre.
-Lastima que no vaya a ser yo, si no tú el degollado –dijo Caronte detrás de él.
-So… solo quiero ser tu aprendiz.
-¿Qué te hace pensar que quiero un aprendiz… y que no quiero cortarte el cuello?
-Que…            Bueno –dijo Ethan con aparente seguridad-, lo de cortarme el cuello lo se porque lo habrÃas hecho ya y no se si quieres un aprendiz, pero odio a mi familia y quiero irme ya.
-¿Quieres ser asesino solo para emanciparte?
-No, me gusta ser sigiloso, me gusta hacerme el invisible, me gusta…
-¿Te gusta matar?
-No… bueno no…. No se, nunca lo he hecho.
-Bien, estas preparado para ser un asesino, primero querÃa asegurarme de que no me querÃas matar, ya son veintitrés los que lo han intentado.
Caronte sonrió y todo se volvió negro.
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Comentarios
rocio_dreamcatcher - hace más de 12 años
Ahh!!!! Me encanta me encanta me encanta, siguelaaa
luisc - hace más de 12 años
jajaj, deseo concedido :D
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