Días de Sal y Fuego: Primer capítulo
📘 Días de Sal y Fuego
1er libro
Trilogía: Secretos de Verano
Capítulo 1: Llegar sin querer
El coche avanzaba por la carretera costera con el sonido del mar al fondo y el sol cayendo sobre el cristal como si intentara derretirlo todo, incluso mis pensamientos. Mi madre hablaba sin parar. Yo no escuchaba.
Tenía los cascos puestos y una única idea girando en mi cabeza: no quiero estar aquí.
—Aitana, ¿puedes al menos fingir que estás emocionada? —me dijo al aparcar.
"Estoy emocionadísima por pasar el verano con un desconocido", pensé, sin quitarme los auriculares.
Bajé del coche y lo primero que vi fue la casa: blanca, enorme, como salida de una revista. Ventanas de cristal que daban al mar, una piscina infinita y un porche con hamacas que gritaban lujo. Todo me pareció demasiado… perfecto.
Falso.
—Te va a encantar, de verdad. Leo es un hombre maravilloso. —Leo, el nuevo marido. El número tres, por si alguien llevaba la cuenta.
—¿Y su hijo? —pregunté sin querer, más por curiosidad que por interés real.
—Se llama Elías. Tiene tu edad, más o menos. Es… algo solitario.
No me dio tiempo a preguntar más. Un rugido de motor nos interrumpió. Una moto negra, brillante, se detuvo frente a la casa.
El chico que la conducía bajó sin prisa, como si el mundo girara a su ritmo. Llevaba camiseta negra sin mangas, unos vaqueros gastados y botas. Su pelo estaba revuelto, mojado. Sus ojos eran oscuros, su mirada también.
Y entonces lo vi.
Elías.
Se quitó el casco y me miró por un segundo. No sonrió. No saludó. Solo me escaneó de arriba abajo, como si evaluara si valía la pena decir algo.
Y no lo dijo.
Pasó a nuestro lado sin abrir la boca y entró en la casa dejando el portazo más fuerte de lo necesario.
—No te preocupes —dijo mi madre, incómoda—. Es solo un poco reservado.
Reservado. Claro. Reservado como una tormenta antes de explotar.
Me quedé sola con mi maleta, los cascos colgando del cuello y un nudo en el estómago.
Ese era mi hermanastro.
Ese era el chico con el que iba a convivir todo el verano.
Y ese fue el momento exacto en que supe que algo iba a romperse.
Tal vez sería la calma.
Tal vez sería mi corazón.



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