El Internado Blackthorn Capitulo 10
Capítulo 10: La profesora del ala cerrada
Emma, Nora y Eliza corrían por los pasillos subterráneos sin saber a dónde iban. Solo querían alejarse del monstruo... y del recuerdo del grito de Liam.
Emma sentía el peso de la traición, pero no tenía tiempo para llorar.
—¿Por aquí? —dijo Nora, señalando una puerta semiabierta.
Eliza asintió. Entraron en una antigua aula con pupitres rotos y un pizarrón cubierto de polvo. Estaban en el ala norte, la que había sido cerrada tras el incendio. La que los alumnos no tenían permitido pisar.
Allí dentro, con la linterna temblando en su mano, había alguien.
Una mujer.
Cabello canoso, bata de laboratorio desgastada… y unos ojos que no parecían sorprendidos de verlas.
—Las estaba esperando —dijo con voz baja—. Sabía que tarde o temprano llegarías tú, Emma.
Emma dio un paso atrás.
—¿Quién… quién es usted?
La mujer se quitó la bata. Debajo llevaba un antiguo uniforme del internado, cosido a mano.
—Fui profesora aquí hace más de veinte años. Me llamo Margot Lane. Fui parte del proyecto original… hasta que me di cuenta del horror que estaban creando.
—¿El monstruo? —preguntó Eliza.
Margot asintió lentamente.
—Lo llamaban Entidad Cero. Se alimenta del miedo, pero no del miedo cualquiera. Del miedo puro de niños y niñas con la mente abierta. Como tú, Emma. Por eso eras la pieza más valiosa.
Emma sintió un escalofrío.
—¿Y por qué me borraron la memoria?
—Porque un día… tú lo controlaste. Sin querer. Gritaste tanto, lloraste tanto… que hiciste que desapareciera por semanas. Dijeron que eras demasiado peligrosa. Pero yo… creo que también puedes despertar el poder que lo detiene.
—¿Y qué tengo que hacer? —susurró Emma, temblando.
—Recordarlo todo —dijo Margot—. Aunque duela. Aunque no quieras. Tus recuerdos… son la llave.
Emma bajó la mirada.
—¿Y cómo recupero lo que me quitaron?
Margot sacó un pequeño frasco de cristal con un líquido plateado.
—Esto se usaba para borrar recuerdos. Pero si se mezcla con luz emocional —algo muy raro— puede devolverlos. Pero tienes que estar lista. Porque vas a revivirlo todo.
Emma dudó. Miró a Nora, luego a Eliza.
Ambas asintieron.
Ella tomó el frasco… y lo bebió.
Todo se volvió blanco.
Y de repente, Emma estaba en otro lugar.
Tenía 4 años. Estaba en una habitación de cristal, sola, llorando. Unos hombres con batas la observaban. Una voz decía:
—Sujeto E.B. muestra alta resistencia al miedo. Aumentar la presión.
Luego vio su propio rostro, gritando, mientras todo a su alrededor temblaba. Una sombra gigantesca se encogía como si sufriera.
Y entonces…
Volvió al presente.
Cayó de rodillas, respirando con dificultad.
—¿Recuerdas? —preguntó Margot.
Emma levantó la vista
.
Sus ojos ahora brillaban ligeramente.
—Sí.
Y ahora sé cómo detenerlo.



Comentarios