Tormentas de Otoño: Décimo capítulo
📘 Capítulo 10: Si nos rompemos, nos encontramos
Después de que Elías se fuera, el mundo se volvió gris.
No contestaba mis mensajes. No estaba en casa de Álvaro. No iba al instituto.
Desapareció. Otra vez.
Y yo… me rompí.
Mamá me pedía paciencia. Leo no decía nada. El silencio en casa era tan denso que dolía respirar.
Una tarde, fui al único sitio donde aún podía encontrarlo: la vieja casa de la playa.
La misma donde todo comenzó.
Entré con la llave escondida en mi mochila desde el verano. Olía a polvo, a recuerdos… a nosotros.
Y ahí estaba él.
Sentado en el sofá, solo, con la cabeza entre las manos y la estrella de plata colgando de su cuello.
Me miró. No dijo nada.
Me acerqué. Me senté frente a él.
—¿Por qué te escondes de mí?
—Porque cada vez que te miro… siento que no te merezco.
—¿Y tú crees que yo merezco esta ausencia?
Él tragó saliva. Cerró los ojos.
—Estoy roto, Aitana.
—Pues rómpeme también. Pero no me dejes sola en los pedazos.
Me acerqué. Le tomé la cara. Él temblaba.
—Si nos rompemos —susurré—, nos encontramos en los trozos.
Y entonces se rompió del todo. Lloró.
No lágrimas suaves.
Lloró de verdad. Con rabia. Con dolor. Con todo.
Lo abracé.
Y supe que ese era su “te amo” más real.



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