La piel de un refugiado
Yo voy a escribir este post para pensar un poco y convencerme a mi mismo de lo mal que lo pasan los millones de niños como tu y como yo que intentan sobreviven en países en guerra o en la pobreza absoluta y mirar lo afortunado que soy de no vivir en las pésimas condiciones de vida en las que ellos viven. A pesar de todas los baches que pasan algunos ellos son felices con lo poco que tienen y yo pienso que esa felicidad es la que les hace salir a delante.
Me quiero centrar en los 300 mil niños soldado, que se alistan en el ejercito para tener mínimo un plato de comida al día y que quede claro que lo hacen por su bien.

Cuando me entere de que en estos países como los siguientes:
Sudán, Siria, Israel, Afganistán, India, Myanmar, Tailandia, Filipinas, Colombia, Mali, Nigeria, Irak, Yamen, Somalia, Sudán del sur, República Democrática del Congo y República Centroafricana.
Ahora os voy a contar una historia de un niño soldado de Sudán, que lo ha pasado fatal durante años y decidió venirse a España en Patera junto a muchas más familias afortunadas de llagar con vida.



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