Cartas de Finnick.
Querida Annie:
Lamento no poder estar contigo ahora, sé que has pasado momentos difíciles y no quiero que mi muerte sea uno de ellos en tu vida, no quiero causarte más molestias. Quiero verte feliz, quiero ver a la pequeña niña, de cabellos castaños y ojos claros de la que yo me enamoré, quiero ver esa hermosa sonrisa por la que soporté cada noche en el Capitolio; Quiero ver a la alegre mujer que paró mis pesadillas y me enseñó que el mundo puede ser un lugar mejor.
¿Recuerdas la promesa que nos hicimos al casarnos? Yo sí, decía: Hasta que la muerte nos separe.
Ahora me doy cuenta de lo inútiles que son esas palabras, porque yo, ahora, aun estado muerto, sé que te amo, y que soy tu esposo, que nuestro amor es más grande que cualquier palabra escrita en papel.
Siento tanto no estar contigo para ver crecer a nuestro hijo pero por un lado debes consolarte, sabiendo que yo morí para hacer de Panem un lugar mejor para ustedes.
Siempre le he dicho y recuérdalo siempre: Te amo, más que a nada en el mundo. Y soy feliz, sabiendo que hice lo único que me prometí a hacer antes de morir, formar una familia contigo, mi único deseo y lo único que yo más quería era tener un hijo que compartiera nuestra genética
Cuando nuestro hijo pregunte por mi, llévalo a la playa del distrito (esa de arena blanca en la que pasamos nuestra primera tarde juntos) y dile que mire el océano, dile que mi amor hacia ustedes es tan imparable como el mar y que cada vez que lo vea recuerde que algún día estaremos juntos los tres, como una familia y que yo nunca dejaré de amarlos. Tú también recuérdalo, algún día estaremos juntos de nuevo, pero solo el destino sabrá cuando llegue el momento.
Sé que nunca te pedí nada pero ahora debes cumplir con una gran tarea: criar a nuestro hijo. Por favor, encárgate de que nada le falte, de que sea una buena persona y que no cometa los mismos errores que nosotros pudimos haber hecho.
P.D.: Gracias por haber hecho mi paso en la Tierra algo inolvidable, pero ahora te toca vivir a ti y ser feliz.
Te amo Annie Odair.
Se despide, pero no para siempre, la persona que se enorgullece de ser llamado, tu esposo
Finnick Odair.
Querido hijo:
Lamento que esta carta sea la única forma en la que pueda comunicarme contigo, pero el destino quiso esto.
Sé que tu madre hace un gran trabajo cuidándote, aún recuerdo al día que me dijo que existías, fue la ayer por la tarde, antes de irme al Capitolio, la verdad yo la notaba muy distante, por que la conozco, la conozco mas que a mi mismo y se cuando algo le pasa, estábamos en nuestra habitación en el distrito trece y volvió del hospital, porque no se sentía muy bien, ella tenía muchas nauseas, y me lo dijo, me dijo que estaba embarazada y que ahora tenemos un hermoso bebé, que ahora tiene la edad suficiente para leer esto.
Esa noche, luego de que me enteré de tu existencia, me desperté varias veces, pero solo para ver si ella seguía allí conmigo, y tú también. Cada vez que le veía dormir, tan pacíficamente, admiraba su hermoso rostro, sus largas pestañas y piel blanca. Creo que ella nunca lo noto, pero mientras dormía, bese varias veces su vientre, en donde te encontrabas.
Imagino lo mucho que debe haber sufrido ella, pero ahora tu eres lo único que tiene, se obediente con ella, y cuídala mucho pequeño, después de todo es tu madre, por mucho que te regañe, debes saber que lo hace por tu bien.
Debes saber que te amo, te amo sin haberte conocido, sin haber visto tu cara, ni tus ojos, sin haberte tocado, sin haberte tenido en mis brazos, pero sé que te amo, porque eres mi hijo y de la única mujer que he amado, porque tu me diste la fuerza de seguir adelante, porque tu y tu madre me hicieron el hombre más feliz, porque cada vez que veo a tu madre te recuerdo y porque el solo hecho de tu existencia me hace estar orgulloso.
Tan solo ayer me enteré de que seria padre, hoy tengo que irme. Lo que más me entristeció fue que no pude estar vivo para protegerlos pero luego pensé que yo morí, para hacer de Panem, un lugar en donde puedan estar a salvo, porque antes de que nacieras ese lugar en donde vives era muy oscuro.
No sabes lo mucho que me habría gustado verte crecer, para acompañarte, aconsejarte y guiarte aunque creo que esa nunca fue mi especialidad. Siempre me imaginé con mi pequeño hijo, en el mar, con tu madre, siempre supe que tendríamos una familia. Espero que encuentres a una persona que te haga tan feliz como me hacia sentir tu madre, y cuando lo hagas, aférrate a ella y nunca la apartes de tu lado, porque no sabes cuando pueden quitártela (pero asegúrate de que sea la persona correcta). ¿Te digo como lo supe con tu madre? Teníamos 14 años, y estábamos en una playa de arena blanca, fue la primera tarde que pasamos juntos, la verdad es que yo quería mucho a tu madre antes, pero ese día me di cuenta de que la amaba, cada vez que la veía sonreír, o que miraba sus hermosos ojos (que aún no se si son azules o grises) sentía algo, que nunca había sentido en nadie y desde ese día me prometí a protegerla de todo y de todos. Aunque nunca cumplí muy bien esa promesa.
¿Sabes? No fui una gran persona, tampoco creo que hubiera sido un buen padre, pero tu hijo mio, eres un Odair, llevas mi sangre y la de tu madre, y debes saber que nosotros te amamos mucho y de verdad, más que cualquier persona pueda hacerlo.
Te Amo hijo, te amo mi pequeño Odair y recuerda que siempre lo haré y aunque en esta carta no sea posible explicar todo lo que siento por ti, es lo mejor que puedo hacer en estas pocas horas que me quedan antes de ir al Capitolio.
Pero antes de irme, un pequeño consejo: cuando crezcas, hazlo como una buena persona, como tu madre te ha enseñado y como yo nunca podré hacerlo.
P.D.: Tal vez tu madre lo olvidó así que recuerda esto: cada vez que mires el mar piensa en mí, que mi amor hacia ti es tan grande como el océano y que en algún lugar del horizonte te estoy esperando, con los brazos más abiertos que nunca.
Te amo pequeño y espero que tú, aún sin conocerme lo hagas.
Se despide tu padre.




Comentarios
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.