La chica de las hachas, capítulo 14
Capítulo 14. Pájaros asesinos con un silbido muy desafinado.
Mi primer instinto es toser fuerte. Quien estaba apoyado en mí se aparta rápidamente. Abro los ojos, veo a Josh y Samantha mirándome fijamente.
- ¡Estás viva!- exclama Josh-. Qué susto nos has dado.
- Sí… pero todo ha pasado ya.
- Mete las manos en la nieve y limpia tus uñas- sugiere Samantha-. Así ya no correrás riesgo alguno. Por un horrible momento, hemos pensado que…
- Habla por ti misma- la interrumpe Josh-. Yo sabía que no iba a morir.
En ese momento caigo en la cuenta. Aún me siento un poco mareada, pero puedo pensar con la suficiente claridad para darme cuenta: Josh es el que me ha hecho el boca-boca. Claro, ¿y quién va a ser si no? ¿Samantha? Decido fingir no haberme dado cuenta, aunque mis mejillas tornan a un color más rojizo de lo normal, a pesar del frío.
- ¿Sabes? Mientras estabas inconsciente ha sonado un cañonazo. Pero tu corazón seguía latiendo- comenta Josh, con el mismo tono de voz que utilizaría para pedir la hora a alguien, o comentar qué buen tiempo hace.
- Pero… ¿cuánto tiempo he estado inconsciente?
- Unas dos horas, más o menos.
Suelto una palabrota por lo bajo. ¿DOS HORAS? Me fijo un poco en el cielo, es cierto que ha oscurecido notablemente, pero…
- Lo siento, Josh. Tu cumpleaños ha sido horrible por mi culpa. Y por mi horrible manía de morderme las uñas.
- No tanto- dice Samantha. Intenta estar seria, pero las comisuras de sus labios le tiemblan, reprimiendo una sonrisa-. No ha sido tan malo como parece. Además, ¿qué esperaba estando en la arena?
Como es imposible saber quién ha muerto, decidimos ir a cazar. Vemos otro arce, pero esta vez no tenemos tanta suerte. Sale corriendo en cuanto nos siente cerca. Al final solo conseguimos una ardilla. Josh la atraviesa con su tridente, y suelta algo a lo “estaría genial asado a la parrilla”.
- Y… ¿no hay noticias de los profesionales? ¿No los habéis vuelto a ver?- pregunto cuando estamos volviendo.
- No. probablemente piensen que el cañonazo ha sido de uno de nosotros- señaló Samantha-. A partir de ahora debemos hacer guardia siempre, y eso incluye por la noche. Creíamos que estábamos escondidos, pero mira cuánto les ha costado encontrarnos.
Tiene razón.
De repente oigo un ruido, como un tipo de silbido. Se va haciendo cada vez más sonoro. En el último momento, nos apartamos, y vemos a lo que serían unos pájaros carpinteros. Pero no lo son. Van girando sobre su pico. No quiero pensar en lo que pasaría si uno de esos te tocara.
Miro a Josh y Samantha, ambos están bien. Dejo escapar un suspiro de alivio.
Pero ese pájaro es solo la bienvenida. Un coro de silbidos de acercan, y esta vez tenemos que rodar y hacer un hueco en el suelo para que esas criaturas no nos atraviesen. Cuando pasan todos, nos miramos los unos a los otros. Samantha tiene una mueca de dolor.
- Mi mano…- solloza.
La miramos. La mano le sangra, la habrá alcanzado uno de esos pájaros asesinos.
- Voy a intentar parar la hemorragia, ¿de acuerdo?- reacciono rápidamente-. Quedaos aquí.
Voy a buscar algo que pueda hacer de torniquete cuando oigo un sonido. Me aterrorizo por un momento, pero me doy cuenta al instante de que es un paracaídas. Cae en el suelo, y lo abro. Un regalo para Samantha, pero la dedicatoria es para mí.
“Dale la crema con cuidado y luego véndale la mano. Eso le debería aliviar. Posdata: no ilusiones a Josh, querida.
Finnick Odair.”
Me la meto en el bolsillo, sin evitar sonreír antes. No he “ilusionado” a Josh de ninguna manera. Me ha salvado, y punto. Y eso no significa nada en absoluto.
Llego a la cueva y sigo las instrucciones de Finnick. Se lo vendo, y en seguida se siente mucho mejor. Me lo agradece, yo la digo que no hay de qué. Instantes después suena el himno del Capitolio.
Ha muerto el chico del 3. Le vi en los entrenamientos, es bastante escuálido. Me pregunto cómo habrá muerto, pero prefiero no averiguarlo.
- Bueno, pues uno menos- comenta Josh-. ¿Quién hace la primera guardia?
- ¡Yo!- exclamamos Samantha y yo a la vez. Nos miramos-. Hazla tú si quieres- digo yo.
Ella asiente, y me da las gracias. Tendrá cosas en las que pensar. Yo también, por desgracia, pero también me muero de sueño. Ya me tocará.
Pero, como me esperaba, las pesadillas no tienen ninguna compasión por mí. Eso me pasa por no reflexionar.




Comentarios
180holas - hace más de 12 años
Esos pájaros son la caña, ¡Quiero tener uno casa! Me ha encantado el capítulo, espero el 15. =)
corcheita44 - hace más de 12 años
Ahh! Me ha encantado cuando Finnick le pone eso a Johanna. Me gusta mucho cómo captas la personalidad de los personajes y luego te inventas historias con ellos. Eres increíble. ¡¡¡TE ADORO SIGUE ASÍ!!!
rocio_dreamcatcher - hace más de 12 años
Solo espero que esos pájaros no estén a la venta. OHH, muchísimas gracias:) Intento hacerlo lo mejor que puedo xD
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.