La ciudad dónde los halcones vuelan Cap 2
El camino estaba lleno de árboles y matorrales, en el fondo había un pequeño río, creo que es el mismo río que daba a la montaña de los halcones. Los caminos son irregulares, están llenos de piedrecillas y baches. Pau esta algo mareado, bueno… Pau se marea con facilidad en los vehículos, desde pequeño, pero nunca lo dice, simplemente abre la ventana o se pone a dormir y yo me estoy aburriendo, cuento los árboles y fijándome en el paisaje, ha cambiado un poco, hace quince años tenía menos árboles y matorrales, pero la alcaldesa decidió plantarlos, algo que le agradezco ya que me gusta cómo quedan en las fotografías.
-Sheena ¿Cuánto queda?...-dice abriendo la ventana- no me gusta hacer viajes tan largos.
-Quedara una hora y algo… creo que un poco menos…-digo mirando el reloj.
-Vale, menos mal…-y se volvió a dormir.
Mi padre me ha enviado un mensaje diciendo que nos había preparado una fiesta, pero no me gustan las fiestas, ponen la música muy alta y se reúnen muchas personas o eso pasaba en la universidad.
Allí Pau conoció a Taila, que poco después se convirtió en su novia. Pero había algo en ella que no me gustaba, estaba muy apegada a Pau, algo que me molestaba bastante, ya que no me dejaba estar con él, no sé qué paso para que rompieran, pero son buenos amigos, con derecho a roce… pero buenos amigos.
El paisaje ha cambiado de golpe, ahora está lleno de casas y Pau acaba de despertar para prepararse para ver a su hermanastra, no sé cuántos cosas le ha comprado, está completamente enamorado de la pequeña Nora, para no estarlo… tiene unos mofletes y unos ojazos hermosos y habla como una abuela desde que aprendió a hablar y según la madre de Pau “NO CALLA NUNCA”
-¿Ya tienes ganas de verla? Pau… tienes una sonrisa de oreja a oreja y los ojos te brillan como si fueran dos diamantes…-los ojos de Pau parecen de cristal, de azul cristalino para ser más exacto.
-Tanto se nota…-dice riéndose- es que es la primera vez en dos años que la veo.
-Ya lo sé… pero parece que la veas todos los días, hablas de ella a todas horas, hay veces que necesitas beber agua porque se te ha secado la garganta y cuando tu madre te envía una foto de ella se la enseñas hasta a el conserje y mucho más cuando te llama para decirte que ha aprendido a decir una palabra…-cuando aprendió a decir Pau tuvo el audio en bucle, todos los días, a todas horas, incluso se lo puso para cuando le llamaran- se te cae la baba cada vez que hablas de ella- dije riéndome- A mí también me hubiera gustado tener un hermanito o hermanita, ¡Que suertes tienes! Pau…
-¡Jejejeje!- dice sacando pecho, si estuviera en un dibujo animado se hubiera hecho gigantesco y le hubiera crecido la nariz- soy un hermano mayor, es-tu-pen-do.
-Pau, acuérdate que Nora no te conoce… porque nació unos meses después de irnos a la universidad.
-Mira que te gusta bajarme los ánimos, Sheena.
-Pau, mira quien está allí…-aunque este en el carro se sabe quién es, sus ojazos son inconfundibles.
-Nora, por fin…-si no estuviera dentro del coche estaría saltando, se emociona con facilidad, pero también muy divertido bajarle de ánimos, porque empieza a hacer moritos.
Parece que le hayan puesto un cohete en el culo, mira lo que corre cuando quiere… ahora falta ver si Nora se asusta o se empieza a reír…
-Castillo…-vale, Pau es muy alto, lo primero que ha impresionado a Nora.
-Pau…-intenta que diga pero ella le vuelve a responder “castillo”, ahora viene el momento en el que Pau viene corriendo hacia mí y me dice, atentos- No sabe quién soy…-y otra vez los morritos.
-Tiene dos años y no te conoce Pau… solo te ha visto en fotos-“¡Jooo!”… no puedo evitar reírme hace una cara muy graciosa.
-PAU, SHEENA…-grita alguien desde la otra punta de la calle- ¿CUÁNTO TIEMPO?, OS ACORDAIS DE MI… SOY MARIAM- ¡hostia! Cuanto ha crecido, que rápido pasa el tiempo…-HOLA…
-Mariam, no grites tanto… vas a despertar a los vecinos…-Alethea y Judith están junto a ella, más tarde os cuento como las conocí…
Ahora a ver quién falta, está la peque, mis dos soles y la terremoto… mis padre me han dicho que la fiesta es en casa, pero nadie se quieres mover, ahora es el momento de los abrazos, los besos y más abrazos…
-Por fin, Sheena… ya veo que no te has cambiado el cabello, sigue tan desastre como el día que te fuiste…-siempre me lo recuerda, Alethea ya sabes que me da pereza hacerme el pelo, así que me hago topos.
Mientras vamos de camino a mi casa os contare como conocí a Alethea y Judith, si os digo la verdad que las vi me parecieron especiales, ya lo sé… ha sonado cursi, pero no es normal ver a unas hermanas tan diferentes e iguales a la vez. Tienen las mismas manías y les gusta más o menos lo mismo… ya me estoy enrollando, vamos a pasar a lo que importa.
Cuando llegaran a esta ciudad hacia frío, normal… estábamos en invierno, entraron en nuestra clase y se presentaron delante de todos… pero eso no es todo, si hubierais sido uno de los niños o niñas de nuestra clase habrías tenido la misma impresión que nosotros. Parecían dos ángeles… vale voy a cortar el royo…
Si eran hermosas, sí que era verdad que tenían una sonrisa que les llegaba hasta las orejas y que transmitían tranquilidad.
Ahora os pongo en situación, imaginaros que entra una niña con un ojo verde y el otro ojo de color oro; y detrás de ella hubiera una niña con la piel tan blanca como la nieve y el cabello tan ondulado y un tipo de color rubio apagado… vale, me he dado cuenta que no os se explicar bien, sería más fácil decir que Judith tenia heterocromia y Alethea era albina… pero así quedaba más bonito.
Bueno, ya hemos llegado. Estoy preparada para que mis padres salten y me den un abrazo… uno, dos…
-Sheena…-dicen los dos a unísono- te hemos echado de menos…-ya empezamos con los lloros.
-Que yo sepa no me he ido a Marte… papá, mamá-aguanta, por lo que más quieras, no llores Sheena.
-Echaba de menos tus frases, Sheena…-dice mi padre riéndose, ya se le ven las canas, papá te estas volviendo viejo, sé que si le digo eso me dirá que es cosa de la edad y que yo también me volveré vieja alguna vez, pero he de reconocer que así está más guapo, con barriguita… pero esta guapo.
Entro en mi habitación para cambiarme de ropa y Nora ha querido venir conmigo, sigue llamando a Pau “castillo”, no se está quieta… ya ha recorrido toda la habitación dos veces y ahora se está jugando con un oso de peluche que tenía encima de mi cama, me temo que me voy a quedar si él. Mi móvil no para de sonar, ¡que pesados!... Voy a coger el móvil, en un cuarto de hora tengo casi doscientos mensajes. Voy a leerlos en un momento, esperad…
“Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa”
Número desconocido.
Ya empezamos con las bromas, acabo de llegar, mira… paso de este mensaje.
-Nora, vámonos a jugar con Pau…-coge el peluche con fuerza, se piensa que se lo voy a quitar…
-Es mío...
No os voy a mentir, mi casa no es muy grande que digamos, es de un tamaño normal, con dos cuartos de baño, dos dormitorios, una cocina mediana, un comedor, un mini despacho para mi padre y un pequeño jardín el cual mi madre cuida como si fuera su hijo.
Como no todos están en el pequeño jardín, comiendo… y hablando, dándole bocados a los bocadillos de jamón y hablando, sobre todo hablando.
-Nora, vamos a jugar…-Pau, está tentando a Nora con una piruleta- ¿La quieres?
-Sí, Pau…-ha empezado a sonreír como si hubiera ganado un gran premio y ahora Nora se debate entre dejar el peluche en el suelo y coger la piruleta o guardar la piruleta y jugar con el peluche… y ha optado por hacer las dos cosas a la vez, nadie le va a quitar ni el peluche ni la piruleta.
La tarde a pasado demasiado deprisa, ya lo dicen… cuando mejor te lo pasas más rápido pasa el tiempo, ¿no debería ser al contrario? No quiero que se vayan, yo también les he echado de menos, pero no soy capaz de decírselo, algunas veces soy demasiado tímida, lo sé, lo sé… no me culpéis.
No para de sonar el teléfono y mi padre ha ido a cogerlo, parece que le han dicho que ponga el manos libres…
“En esta casa está mi asesino, el halcón aún no ha muerto”




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