PALABRA POR PALABRA CAP 1
PROLOGO
Hoy hacia la misma rutina de todos los domingos, primero lavaba los platos que habían dejado el día anterior, después me duchaba y finalmente iba a ver a mi hermana Sara al hospital. Pero este no es un día normal como yo pensaba ya que todo cambiaria de sentido en un momento u otro, si tan solo no me hubiera desviado del camino nada habría cambiado, la culpa fue mía, pero ya nada se puede cambiar.
-Alicia, ¿vienes a ver otra vez a tu hermana?
-Igual que todos los domingos, Soraya.
-Ella te está esperando.
-Nunca cambiara.
El olor de los pasillos del hospital ya no me molesta ya estoy acostumbrada ya que ella está aquí desde aquel verano, un verano que nunca será olvidado.
-Hola, Alicia.
-Hola, hermanita, ¿Cómo estás hoy?
-Como siempre, aquí acostada, me aburro.
-Ahora te contare todo lo que me ha pasado está semana.
-Vale.
-Mamá, puedes irte a casa, si es que quieres, ves a descansar.
-Alicia, ¿Qué haces aquí?
-Hoy es domingo.
-Es verdad.
-Vamos mamá, ves a casa, papá te está esperando.
-Volveré está tarde.
-No te preocupes, está en buenas manos.
-Adiós, Sara.
-Adiós, mami.
-Sara ¿Qué quieres que te cuente hoy?
-Has visto otra vez al chico del parque.
-Si lo veo todos los días, cuando voy al colegio.
-¿Ha dicho algo?
-No lo sé, no se lo he preguntado.
-Jo, no pasa nada, ¿Cuándo faltan para las vacaciones?
-Falta muy poco.
Así nos pasamos toda la mañana y parte de la tarde hasta que llegó mi madre y me tuve que marchar a casa.
-Alicia, ves a casa ya es tarde.
-Jo, mami yo quiero estar más tiempo con mi hermana mayor.
-No te preocupes Sara, volveré la semana que viene.
De camino a casa estaba el mismo chico que siempre, me parece que nunca se va a su casa, da igual a qué hora pase o que día pase él siempre está sentado allí mirando el horizonte, no sé porque lo hago pero me estoy acercando a él, gran error Alicia.
-Hola, yo soy Alicia- pero no tuvo respuesta- no me oyes, chico.
-Claro que te oigo, chica, eres la que pasa siempre por aquí y se me queda mirando un buen rato.
-Yo no hago eso-dije sonrojada.
-Vale, lo que tú digas.
-Oye, porque no me miras a los ojos.
-No tengo porque hacerlo.
-Pero como puede hablar a una persona sin mirarle a los ojos.
-No me gusta hacerlo.
-Bueno, me voy.
-Ten cuidado.
-¿P…?- no le dio tiempo a acabar.
-Chico, estás bien.
-Esto me ha pasado por hablar contigo.
-Tenemos que ir hospital.
-Nunca volveré a un lugar como ese.
-Pero no para de sangrar.
-No pasa nada.
-Ellos te ayudaran, yo conozco a una enfermera que seguro…
-Yo no confió en nada de eso, ellos los mataron.
-¿A quienes mataron?
-A mis padres.
-Eso no es verdad.
-Tú no sabes nada de mi vida, tonta.
-Vale, seré todo lo tonta que quieras, pero vamos a curarte esa herida.
Los dos nos dirigíamos a mi casa, pero había algo extraño hoy, tengo un mal presentimiento.
-Espérame aquí, ahora vuelvo.
-No hace falta que me ayudes, no es nada.
-Cállate- dije mientras le ponía la venda.
-¡¡¡¡AUCH!!!, duele.
-No decías que no era nada.
-Pero es que eres muy burra.
-Oye… yo no me he metido contigo en ningún momento y aun no me has dicho tu nombre.
-Leith.
-¿EH?
-Mi nombre es Leith.
-Qué bonito.
-Si lo que tú digas, ahora me voy a mi casa.
-Te puede hacer una pregunta.
-La vas a hacer igual.
-¿Por qué estas siempre solo en el parque?
-Es mi refugio.
-¿Tu refugio?
-Si siempre voy allí cuando quiero olvidarme de algo.
-Vale, no hace falta ser tan brusco, Leith.
-Adiós, Alicia.
-¿Cómo sabes mi nombre?
-Me lo has dicho antes.
-Es verdad- dije riéndome.
-Bueno me dejas irme.
-Vete si quieres, eres demasiado borde.
Esa no sería la única vez que vería a Leith ya que una gran aventura está a punto de llegar.
-Leith, ¿Por qué llegas tan tarde a casa?
-Déjame tranquilo, Miriam.
-¿Qué te ha pasado?
-Nada que te importe.
-Soy tu hermana.
-Pero no eres mi madre.
-¿Te has peleado?
-No te importa, me voy a mi cuarto.
-Haz lo que quieras.
-¿Sabes dónde está Jaden?
-No lo sé, ni me importa donde este.
-Es tu hermano gemelo.
-También se lo puedes decir a Seth.
-Él trabaja hasta tarde, no creo que lo sepas.
-Pues lo mismo me pasa a mí.
-Pero tú pasas el día en ese parque viejo.
-Mira quién habla, la que está todo el día en casa.
-Por lo menos os cuido a los tres.
-Pues mira lo bien que nos cuidas, que no sabes dónde estamos y solo te preocupas por Seth.
-No digas mentiras, sabes lo que te diría mamá.
-Pero ella no está aquí y nunca volverá.
-Hoy vienes mas cabreado que de costumbre, Leith.
-¿Vengo igual que todos los días?
-¿Te ha pasado algo?
-Nada que te importe…
-Leith, ¿Qué te ha pasado?
-Nada.
-No mientas a tu hermana.
-Ahora eres mi hermana.
-Siempre lo he sido.
-¿Qué hay para comer?
-Nada, hasta que me cuentes lo que te ha pasado, Leith.
-Pues me voy a mi habitación, Miriam.
-Adiós.
A se me olvidaba una cosa, hoy me toca cocinar a mí y no sé lo que voy a hacer, seguramente mi padre venga hambriento del hospital, tal vez haga algo con verduras ya que últimamente no comemos nada de verduras, bueno ya he llegado.
-Hola Alicia ¿para qué has venido hoy?
-Que me recomendaría para cenar esta noche, Sandra.
-¿Qué pasa?, pareces enfadada.
-Si supieras lo que me ha pasado hoy…
-Cuenta.
-No tengo tiempo, mi padre vendrá en un momento u otro.
-Vale, pero mañana me lo cuentas…
-¿Mañana vas al instituto?
-Claro, mañana tengo que llevar la comida al comedor.
-Pero yo nunca me quedo al comedor.
-Ya lo sé, pero podemos hablar de camino a casa.
-Y me cuentas lo de ese chico que ha venido antes contigo.
-Te has dado cuenta.
-Claro, es muy extraño que vengas con un chico a casa.
-Últimamente te has vuelto muy cotilla, eh… Sandra.
-Es lo que pasa al trabajar en lugar como este.
-Bueno, mañana nos veremos.




Comentarios
crystal - hace más de 9 años
Escribes muy bien, sigue así que llegarás lejos, un saludo:)
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.