UN AMOR DE VERANO CAP 5
NO ME ODIES, POR FAVOR
Ya ha empezado a salir el sol, creo que este día va a ser el más caluroso de este verano. Es como si alguien me estuviera pidiendo ayuda ¿Quién será?, tal vez solo sea mi imaginación.
Nos hemos levantado casi a la misma vez él unos minutos después, tiene los ojos hinchados y rojos, ¿habrá llorado esta noche? Pues si lo ha hecho yo no me he enterado.
-Buenos días, Mark ¿Qué tal has dormido?
-Buenos días, Cleo, he dormido muy bien, gracias- no me mientras, has estado toda la noche llorando, no es malo que me lo cuentes.
Hemos bajado al comedor, allí nos estaba esperando mis padres y mi hermana, por favor, Shalia, no te des cuenta de que es él chico del restaurante, por favor.
-Buenos días, Mark- dice mi padre- ¿has dormido bien?
-Sí- afirma Mark- he dormido muy bien, Fernando, muchas gracias.
-No hay de que- le dice mi madre- me alegra que hayas dormido bien.
Mi hermana no ha dicho nada durante un rato, se ha quedado mirando su taza de café, no sabía que tomaba café, tampoco se ha dado cuenta de la presencia de Mark.
-Hola- dice mi hermana- lo siento, chico. No me había dado cuenta de que estabas aquí- pues ha estado aquí desde ayer por la noche (tengo ganas de gritarle)- me tendré que presentar- se aclara la voz- mi nombre es Shalia, soy la hermana mayor de Cleo, encantada de conocerte.
-Encanado de conocerte, mi nombre es Mark.
-¿Eres amigo de mi hermana?- no me lo puedo creer, si está conmigo porque se lo pregunta, no ve que somos amigos, no hace falta preguntarle.
-Creo que si somos amigos- ¿Cómo que crees?, somos amigos- no lo sé, ya que nos conocimos hace poco.
-Lo siento, no me puedo quedar más tiempo, me tengo que ir- dice mi hermana- tengo que preparar unas cosas, así que me despido- le da un besó en la frente a mis padres y a mí me susurra.
"Ese chico es bueno para ti, no le dejes ir"
Serás entrometida, ya te he dicho que no me gusta, como me gustaría ser yo la hermana mayor y decírtelo, me gustaría ver cómo te sentirías, Shalia.
Bueno ahora nos estamos preparando para ir a ver a su abuela, quiero que hoy pueda verla abrazarla y decirle todo lo que ha sentido.
De camino al hospital Mark no suelta no pio, está muy serio, que le estará pasando por la cabeza, tal vez no quiera ir, tal vez no quiera que yo vaya, tal vez...
Ya hemos entrado en el hospital, ahora está más serio que antes, quizás tenga que irme, lo estaré molestando.
-Buenos días, joven- le dice el recepcionista- ¿Qué deseas?
-Vengo a ver a mi abuela.
-Me puede decir su nombre, por favor.
-Sí, su nombre es Olga Caballero Galván.
-Muy bien, joven. Ahora en que habitación está.
-Muchas gracias.
Han pasado unos minutos, creo que para Mark han pasado horas.
-Joven.
-Dime.
-Su abuela se encuentra en el pasillo cinco, puerta quince.
-Muchas gracias.
-No hay de que.
Ahora estamos subiendo las escaleras, no sé cómo Mark puede ir delante de mí con el tobillo así, está cojeando un poco, pero creo que a él no le importa.
Ya estamos delante de la puerta de la habitación de la habitación de Olga. Lo que no se esperaba Mark seria la sorpresa que se encontraría allí dentro, una sorpresa nada agradable para él, una sorpresa nada agradable.
-Hola, Mark- dice un hombre.
-¿Qué haces aquí? No te habías ido para no volver, eso fue lo que dijiste ese día.
-Un hijo no tiene derecho de ver a su madre.
-Tú no.
-Mark, así no sé le habla a tu padre- dice Olga.
Se hizo un silencio que pesaba sobre los hombros de Mark, allí dentro no se notaba nada bueno, ni el supuesto padre de Mark ni Mark se miraban a los ojos, se esquivaban él uno al otro, pero cada vez que a uno de ellos se les escapaba una mirada, pasaba más con Mark, parecía como si el suelo se moviese, se nota con solo mirar a Mark que su odio es infinito, que habrá pasado entre ellos, porque un padre y un hijo pueden odiarse de esa manera.
Yo aún no sé qué hago aquí metida, pero siento que si me muevo aunque solo sea un milímetro pasara algo malo, si no es que pasa antes.
Llevamos aquí una hora y la última frase que he escuchado de sus bocas es "Así no se le habla a tu padre"
-Abuela, yo me tengo que ir- le dice Mark.
-Adiós, cariño.
Cuando Mark y yo nos disponíamos a ir, el padre de Mark le cogió el brazo a Mark, indicando que le esperara fuera.
-Madre, yo también tendré que irme.
-Cuídate, hijo.
El padre de Mark nos siguió hasta la salido del hospital e hizo que Mark se detuviera.
-Mark, tengo que hablar contigo.
-Yo no tengo que hablar con alguien que nos abandonó.
-No lo hice porque quise, yo...-Mark le interrumpe.
-No me interesa.
-Espera, hijo- dice mientras le coge el brazo para detenerlo.
-No me voy a esperar, ya no eres mi padre.
-Mark- le grita.
-Déjame, ya me has hecho demasiado daño.
-Me vas a dejar hablar- dice cada vez más enfadado.
-Que vas a decirme- se detiene- hijo, yo soy un mal padre, pero ahora que tienes 17 años intento arreglar la relación padre e hijo que teníamos antes.
Se hizo un silencio que alteraba hasta la última célula de mi cuerpo, no sé qué hago aquí, no tampoco porque he venido, solo los estoy molestando.
-Mark, yo no quería dejaros, pero es que no soportaba ver a tu madre así, no era la persona de la cual me enamore.
-Y me has hecho pasar cinco años pensando que soy una mierda.
-Yo no quería...
-Pero lo hiciste, ahora no vayas de tío bueno, solo porque este Cleo aquí.
-No lo hago por eso.
-Entonces, para que has venido... para intentar cambiar lo que pienso de ti.
-No.
-Ya no eres mi padre.
Se ha hecho otro silencio igual o peor que antes, quiero irme.
-Mark.
-Déjame, si quieres saber algo de mí- se interrumpe- no haberme dejado solo.
Me ha cogido de la mano y me ha arrastrado lejos de su padre.
No hemos hablado hasta que hemos llegado al parque más cercano.
-Mark- al oír mi voz se asustó.
-Dime.
-¿Por qué le has hablado así?
-¿A quién?
-A tu padre.
-Él ya no es mi padre, solo un tío que estaba en la habitación de mi abuela.
-Él quería...- me interrumpe.
-Te has puesto de su lado, Cleo.
-Yo no me he puesto del lado de nadie.
-No intentes hacer cambiar lo que pienso.
-Yo no estoy intentando nada.
-A mí parece todo lo contrario.
-Sabes que te digo- me estoy hartando de esa actitud- me marchó, cuando me necesites y cambies me buscas.
-Cleo.
-Adiós.
No me parece nada bien que le haya hablado así su padre, creo que no se merecía que le hablaran así, él solo quería volver con Mark y... le ha tratado así. No me imagino lo que me hubiera dicho a mí si le hubiera hecho algo malo ya que a mí no me conoce casi de nada. No quiero llegar a pensar como... como me hubiera tratado a mí.
(Ahora la historia la cuenta Mark)
Me he quedado sentado en el banco donde antes estaba con Cleo, no sé qué hacer, no sé porque se ha enfadado tanto conmigo, yo no le he nada, mi padre y yo no tenemos buena relación, antes sí, pero ahora todos esos juegos se han borrado y eso será para siempre, no pienso perdonarlo.
Se ha puesto a llover, pero no quiero ir a mi casa, ni a la casa de mi abuela. Si llamo a Brandon me contestara, tal vez este enfadado, pero lo voy a intentar.
-Dime ¿Quién es?
-Brandon.
-Mark.
-Brandon, puedo ir a tu casa.
-¿Qué ha pasado?
-Te lo puedo contar allí.
-Claro, tío.
-Gracias.
-Bueno, voy colgando.
-Hasta dentro de un rato.
-Vale.
De camino a casa de Brando paso por delante de un supermercado, al cual iba siempre cuando era pequeño con mi abuela.
Voy a coger algo de comida, no quiero que piensen que soy una molestia.
-Hostia, Mark, cuanto has crecido- dice el dependiente.
-¿Quién eres?
-Tío, no te acuerdas de mí, soy Izan.
-¿Izan?
-Vivía al lado de casa de tu abuela.
-Es verdad- se parece a ese niño- lo siento, no me acordaba.
-Ya lo había notado.
-Lo siento, enserio.
-No pasa nada.
Estuvimos hablando un rato, es verdad que era ese niño con el que jugaba cuando era pequeño, pero yo pensaba que era más pequeño que yo, ya que cuando jugaba con él y su hermano, era más pequeño que yo.
Ya he llegado a casa de Brandon, no quiere molestarle, pero no sé dónde ir.
-Hola, Mark. Cuanto has tardado- dice Brandon.
-Lo siento, es que me he entretenido hablando con un amigo, más bien vecino de mi abuela.
-No pasa nada, que traes allí.
-Era para no molestarte, me he traído comida.
-Tío, no hacía falta.
-Lo siento.
-No hace falta que te disculpes.
Después de eso me dijo que me fuera a duchar, porque olía como un oso.
-Brandon.
-¿Qué pasa?
-¿Dónde está mi ropa?
-Mi madre la habrá cogido.
-Es lo único que llevaba.
-No te preocupes, ahora te dejo algo mío.
-Gracias.
-Tienes la misma talla que yo.
-Creo que sí.
-Vale.
Después de comer nos hemos ido a su habitación, como no estaba llena de balones de futbol y fotos de él y Eli.
-Mark, te puedo preguntar una cosa.
-Claro.
-¿Qué te ha pasado?
-Nada.
-No estabas con tu abuela.
-Ah...eso es que, mi abuela está ingresada en el hospital.
-Lo siento, Mark.
-No pasa nada.
-¿Está bien?
-Sí, solo ha sido un golpe.
-De verdad que lo siento Mark, sabes que- se interrumpe- le voy a decir a mi madre si puedes quedarte con nosotros hasta que tu abuela este bien.
-No hace falta.
-Sabes que mi madre te tratara como su propio hijo.
-Sí, la conozco.
-Ahora otra pregunta.
-Dime.
-¿Qué te ha pasado? ¿Porque tienes tantos moratones y el tobillo tan morado?
-Es que ayer me peleé.
-¿Con quién?
-Byron, me peleé delante de Cleo.
-La amiga de Eli.
-Sí.
-¿Estabas con ella?
-Sí.
-¿Está bien?
-Sí, no tiene ningún rasguño- no sé lo quiero decir- y también....
-¿También?
-He visto a mi padre, estaba en la habitación de mi abuela.
-¿Tu padre?
-Sí.
-No sé había ido.
-Sí.
No quiero seguir hablando, no me gusta hablar de mi padre.
-Mark, esta tarde ¿quieres hacer algo?
-Lo que quieras.
-¿Dónde quieres ir?
-No sé.
-Tan indeciso como siempre.
-Lo sé.
-¿Quieres ir a jugar a futbol?
-Ir puedo, pero jugar no sé.
-Es verdad, tu pie, lo siento.
-No pasa nada.
-¿Qué hacemos?
-¿Podemos quedar con ellas?
-Con Eli no creo que podemos quedar, no quiere hablarme ni menos verme.
-¿Qué paso ayer?
-Bueno le pregunte... esa misma mañana si conocía a Ainoa.
-¿Ainoa?
-Sí.
-No la conozco.
-Yo sí.
-¿Quién es?
-Si te lo digo, prométeme que no sé lo contaras a nadie.
-Te lo prometo.
-Bueno... ella es de mi familia, más concretamente mi prima, fue adoptada.
-¿Adoptada?
-Sí, mis tíos la adoptaron cuando era pequeña, ella lo sabe y quiere hablar con su familia.
-¿Su familia?
-Mark... Ainoa es la hermana gemela de Elisabeth- se detiene- Eli pensaba que su hermana había muerto, pero su hermana es mi prima.
-Enserio.
-Sí.
-Ella no lo sabe.
-Por lo que comprobé ayer, no, no lo sabe- se detiene- se lo pregunte porque me pidió que le diera una carta para que se pudieran ver.
-Y ¿Por qué no se lo has contado?
-Sabes cómo es Eli, si se lo hubiera contado... hubiera flipado en colores y es más seguro que me hubiera pegado uno de sus famosos guantazos y no es nada divertido.
-¿Qué vas hacer?
-Por ahora, voy a intentar distraer a Eli.
-Y que pasara si lo descubre.
-No tengo ni idea.
-¿Qué vas a hacer tú?
-No lo sé... pero no quiero perder a Eli, estoy enamorado de ella, es tan diferente, tan única, no quiero que cambie, no quiero que cambie por mi culpa.
-Pero si tú no has hecho nada.
-Sí que lo he hecho.
-¿Qué le has hecho?
-Lo sé desde que la conocí, pero no he tenido las ganas de contárselo.
Estuvimos hablando todo la tarde, Brandon de su querida Eli y yo de Cleo.
Hemos salido a cenar a un Burger que hay cerca de su casa y cuando volvimos a casa.
"Un hombre se ha suicidado hoy en el centro de la ciudad, antes de morir grito "Lo siento, Mark" y minutos después se ha disparado en la cabeza"
-¿Ese no es tu padre?
-Sí- me he quedado tan blanco como la nieve.




Comentarios
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.