UN AMOR DE VERANO CAP 8
YA NADA ES IGUAL QUE ANTES
Ya ha amanecido y la conversación que tuvo ayer mi hermana con esa persona, he estado comiéndome la cabeza toda la noche. Hoy ha bajado más tarde a desayunar y se ha marchado tan rápido como lo lleva haciendo toda la semana. Aquí pasa algo y soy la única que no lo sabe.
Esta tarde he quedado con Mark para dar una vuelta y ver a su abuela, hoy hace tres días de la muerte del padre de Mark, el mismo tiempo que no se sabe nada de la madre de él.
Mi padre dijo que se fue unos minutos después de que nosotros nos fuéramos, también me dijo que intento pegarle pero no pudo porque iba un poco borracha y algo más pero ya no me acuerdo.
Bueno hoy voy a escribir un poco hasta la hora de comer.
Creo que es un buen momento para escribir ya que tengo la mente rebosante de ideas, tal vez puedo hacer que... bueno, bueno...no creo que vaya mucho con su personalidad... y sí... no, no... ¿Qué puedo hacer?
Las horas han pasado muy rápido, cuando me he ido a comer, mi hermana estaba sentada al lado de mi madre.
-Hola, Cleo
-Buenas- ¿Cómo que hola? Antes me has vistos, ¿Dónde te has ido?
-¿Qué estabas haciendo?
-Escribir- que cotilla, ahora me preguntara que estaba escribiendo.
-¿Qué estabas escribiendo?- mira que lo sabía.
-Una historia.
-¿Qué historia?- que cotilla estas hoy ¿no?
-No tiene importancia.
Cuando hemos acabado de comer, he vuelto a subir a mi habitación, pero ahora no tengo ganas de escribir, creo que continuare mañana u otro día.
Creo que me voy a duchar, hoy vuelve hacer mucho calor, no se hay días que sales a la calle y te achicharas y otros que sales y parece que estés en primavera, no hace ni frio ni calor... Que raro está el tiempo últimamente.
Ya es hora de irme, he quedado con Mark en el parque y ya llego tarde, se me ha ido el santo al cielo, últimamente no tengo la cabeza en su sitio, es como si estuviera en otro lugar.
He llegado muy tarde y Mark está esperándome sentado en el mismo banco de la última vez, antes de que él muriera.
-Hola, Cleo.
-Hola, Mark.... Siento llegar tarde- digo acalorada- es que no me he dado cuenta de la hora que era.
-No pasa nada, total... hacia poco que había llegado- y me sonríe.
-Lo siento.
-No pasa nada, mujer.
-¿Dónde quieres que vayamos primero?
-No sé... ¿Dónde quieres ir?
-No querías ir a ver a tu abuela.
-Sí.
-¿Quieres que vayamos allí primero?
-De acuerdo.
De camino al hospital me ha estado contando lo que está haciendo en su nuevo comic, como es su personaje, que habilidades tienes y algo de en qué época estaba y más cosas...
-Ya hemos llegado, Cleo.
-Ehh... sí.
-¿Qué te pasa? Hoy estas muy distraída, antes casi te chocas contra una farola.
-Es que estoy algo distraída.
-Ya me he dado cuenta, Cleo.
-Lo siento.
-¿Qué te ha pasado? No es normal que estés tan distraída.
-No me ha pasado nada.
-Segura.
-Sí.
-Vale... por el momento te voy a creer.
-¿A que te refieres?
-A nada...- ¿Cómo que ha nada? Dímelo.
Entramos al hospital y nos fuimos directamente a la habitación donde estaba Olga.
-Hola, Mark.... Hola, Cleo ¿Cómo estáis?
-Muy bien, abuela. ¿Qué estabas haciendo?
-Nada, me habían traído algo de lana y te estaba haciendo una camiseta.
-Abuela, estamos en verano.
-No pasa nada, así ya la tendrás cuando haga frio, es mejor prevenir...
-Que curar...- continua Mark.
-Muy bien.
-Abuela, no hace falta que me hagas más camisetas, un día de estos explotara el armario.
-No me digas que no son calentitos y cómodos, Mark- dice señalando la camiseta.
-Sí que lo son.
-Ves, tenía razón- se detiene y me mira- Cleo ¿quieres que te haga una camiseta de lana o prefieres un vestido?
-No hace falta, Olga.
-¿Cómo qué no? Ven aquí, voy a medirte- dice señalado el metro- no tengas vergüenza.
-De verdad, no hace falta.
-Tendrás frio este invierno, ven... no cuesta tanto hacer una camiseta- al cabo de unos minutos, ha logrado convencerme- que flaquita que estas, niña... debes comer más- y sigue midiéndome- no es bueno dejar de comer a tu edad, en lo mona que eres- finalmente ha acabado de medirme- muy bien, Cleo... la próxima vez que vengas tendré tu vestido hecho.
-Muchas gracias, Olga.
-No hay de qué.
Cuando me pongo de nuevo al lado de Mark, él me dice a la oreja "lo siento, Cleo... mi abuela siempre es muy persistente" y entonces me he reído.
-¿Qué estas cuchicheando? Tortolitos.
-Abuela...- dice sonrojado y a mí me da un ataque de risa- no digas eso.
-Mark, ahora pareces un tomate- dice con una risita.
-Abuela...
-Mark, Olga tiene razón, pareces un tomate.
-Ahora tú, Cleo.
-Es que estas muy mono cuento te sonrojas ¿a qué si Olga?
-Claro, ha salido igual que yo.... Los dos nos sonrojamos muy fácil.
-Pues ahora no os hablare- dice poniendo cara como si estuviera enfadado.
-JOOO- soltamos las dos.
Estuvimos así como media hora y después Mark dijo que nos íbamos, que se haría tarde.
Pero cuando salimos de la habitación de Olga vimos a dos chicos que al parecer son los hermanos de Mark.
-Aitor, Pablo ¿Qué hacéis aquí?
-Ya lo deberías saber Mark, no te hagas el tonto- dice Aitor.
-Yo no sé nada, Aitor.
-¿Cómo es normal? Siempre dices que no sabes nada.
-Pues la verdad, Pablo... no sé nada, decidí no saber nada.
-Ya vemos lo que te importa tu madre, hermano.
-¿Mi madre?
-Si... el día del funeral de papá, ella tuvo un accidente de coche.
-Pues muy bien... no me importa, seguro que iba borracha.
-Mark, es tu madre- dice Pablo.
-Yo por lo menos el día del funeral de papá no olía a alcohol y cigarrillos.
-Mark.
-Mira, si solo pasa eso... me voy no tengo ganas de hablar de ella, solo me quiere como a su esclavo.
-Se lo diremos a mamá.
-Decidle lo que queráis, ella no me importa.
-Que sepas que en casa la que era antes tu habitación... está destrozada, no queda nada de lo que había antes.
-Me importa poco, me lleve todo lo importante para mí.
-¿Cómo por ejemplo?
-Mi ropa, mis posters, mis libros, mis libretas, mi maleta, las fotos que tengo importante y sobre todo mis comics.
-No tienes que estar tan seguro, te dejaste una foto en la que salíamos los cuatro en la playa.
-Eso no me importa.
-Pues muy bien, tampoco te importara que te dejemos de llamar hermano.
-Ni en lo más mínimo.
Nos fuimos sin decir adiós ni nada, yo pensaba que los hermanos de Mark eran como él, pero veo que no lo son.
Nos fuimos a dar una vuelta y nos detuvimos en una tienda de comics, Mark se quedó mirándola con los ojos como platos.
-¿Podemos entrar?- dice mirándome como si fuera un niño pequeño- por favor.
-Claro, por mí no hay problema.
-Bien- dice abriendo la puerta- seguro que este sitio te gusta, Cleo.
-Seguro.
No sé por qué esta tan emocionado, pero es la primera vez que lo veo así, tanto le gustan los comics.
-Mira, Cleo- dice señalando una estantería- aquí dice que están los comics a dos euros, son de segundo mano, vamos a verlos.
-Vale.
-Es me gusta, y este, y este- dice señalado los comics- y este, y este.
-¿Los quieres?
-Sí.
-Pues cógelos- mala cosa le dije, ha cogido más de quince libros.
-Ya está- dice sonriendo- ¿te gusta alguno?
-Sí.
-¿Cuál?
-Este- le dije señalando uno que tenía una especie de oso.
-Ese es de ilustraciones, está muy bien- al final me hizo coger el libro.
Cuando nos fuimos al mostrador, Mark se quedó mirando un poster de no sé qué superhéroe.
-Espera, Cleo.... Voy a coger ese poster también.
-Vale, te espero aquí- la verdad que a mí también me llama la atención este lugar, tiene cosas muy originales, creo que me voy a coger este monedero.
-Ya está, podemos irnos a pagarlo.
-Vale.
Cuando llegamos al mostrador había una cola de cuatro personas y Mark no paraba de mirar todo lo que había dentro de la tienda y a explicarme todo sobre los superhéroes.
-Hola- dice el dependiente.
-Hola- dice mientras pone los comics y el poster en el mostrador.
-Muy bien, serán 32,60 euros.
-Vale- dice mientras le da el dinero.
-Gracias, por su visita vuelve pronto.
Lo que me he comprado yo me ha costado unos cinco euros y después nos hemos ido a comer a una heladería cerca.
-¿Qué quieres comer? Cleo.
-Un helado de vainilla y chocolate.
Mientras se va a pedir yo, me pongo a ver el libro que me he comprado y he descubierto que en una de las paginas hay dibujados un corazón y una estrella con bolígrafo, debe de ser de su antiguo dueño o dueña, los dibujos están bien monos, está el mismo oso de mil formas diferentes y colores.
-Ya estoy aquí, Cleo.
-Que susto me has dado, Mark.
-Ya lo he visto- dice mientras se está riendo- te está gustando el libro.
-Sí, me he dado cuenta que tiene marcas de su antiguo dueño.
-Eso es lo más divertido de tener un libro de segunda mano.
Cuando acabamos de hacernos el helado nos fuimos a un parque cercano a la casa de Elisabeth, pero ella me ha dicho que esta semana no estará en casa porque se va de viaje.
-Hola, Mark- dice una voz detrás de nosotros- veo que te has traído otra vez a esa niña.
-Byron ¿Qué haces aquí?
-Lo mismo que tú, intentar ligar.
-Yo no estoy ligando con nadie.
-Y ella que ¿es un fantasma?
-Ella se llama Cleo.
-Pues muy bien, que te has vuelto a comprar esas cosas frikis que tanto te gustan- dice burlándose de Mark.
-Pues es mejor que ir besando chicas por la calle sin que ellas te dejen- pero si tú también me lo hiciste Mark.
-Por lo menos yo no tengo esos gustos tan raros.
-No son raros.
-Como que no... te gustan esos monigotes dibujados que no hacen nada, tienes que saber con la edad que tienes que no existen Mark- le está hablando como si estuviera retrasado- ya no eres un bebe, tienes pelos en el pecho ¿no?
-Que más te da.
-Eso quiero decir que eres un bebe, que quiere abrazos de su mamá- hace imitando el ruido de un niño pequeño- eres él bebe de mamá.
-No metas a mi madre en esto, Byron.
-Ahora eres un bebe llorón- no sé porque hoy le ha dado por imitar el ruido de un bebe.
-A ver si él bebe vas a ser tú- eso ha salido de mi boca- déjanos de una vez, eres un pesado, Byron- si eso ha salido de mi boca.
-Que llora la niña que está sentada a tu lado, Mark.
-Yo no soy una niña- "Cleo, no le tientes" me dice Mark al oído- quieres saber una cosa, Mark y yo tenemos los mismos gustos y si eso te molesta no le hables, que calladito estas más guapo.
-Gracias por el alago.
-No es ningún alago, te estoy diciendo que te vayas de aquí porque nos estas molestando.
-La gata se está cabreando- me dice mientras se mueve como si fuera un gato.
-Byron, ya está bien, si no te vas tu nos iremos nosotros- dice Mark, mientras me coge de la mano y me dice que me levante.
-¿Dónde vais tan deprisa?
-A ti no te importa- dice Mark.
-¿Cómo que a mí no me importa?, no eras tú el que venía a buscarme cuando su querida mamá le pegaba, para que te ayudara a curar tus heridas o el que te acompañaba a casa de sus padres para que no te pegaran o el que....
-Cállate, idiota... yo me voy, no me interesan tus historias- dice Mark mientras me aprieta la mano
-Te he dicho que no te vas a ir...- reclama Byron mientras intenta pegarle un puñetazo a Mark.
-¿Qué te he hecho?
-Existir...
Esto pinta mal, muy mal... no sé cómo nos podremos irnos de aquí o si no va a pasar lo mismo que el otro día y no quiero que pase.
-¿Qué cuánto tiempo vais a continuar así? Me aburro cuando veo a dos adolescentes actuar como infantiles- hostia yo he dicho eso, ¿Enserio?
-Deja de hablar gata rabiosa.
-Ya te he dicho que no soy una gata, perro pulgoso- esto no está bien, ¿Qué hago?
-Te he dicho que te calles- dice mientras me pega un puñetazo- gata rabiosa, tienes que aprender a tener la boca calladita, así mejoraras un poco.
-¿Qué le has hecho?
-La he hecho callar, es demasiado alborotadora...
-Nos vamos...
Mientras tanto yo estoy sentada al lado de Mark, ¿Cómo se ha atrevido?.... ese perro pulgoso me las va a pagar, todas seguidas.
Cuando salimos del parque se veía a Mark muy enfadado, demasiado.
-¿Estas bien? Cleo.
-Claro, un perro pulgoso no puede hacerme daño, pero tengo que irme a casa, estoy cansada.
-Vale- dice Mark mientras acacha la cabeza- .... Lo siento, Cleo
Todo el camino a casa estuvimos sin hablarnos, Mark no paraba de mirar el suelo y yo bueno intentaba no llorar.
-Hasta otro día, Cleo.
-Se dice... hasta pronto, Mark- y se marchó.
Cuando entre en casa mi padre no estaban, pero mi hermana y mi madre estaban discutiendo en el salón, no se han dado cuenta de que he llegado, parece que la discusión es muy fuerte.
-Mamá... yo sola no poder, así que voy a abortar.




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