Efímero
“Érase una vez...” Todos los días comienzan igual.
Abro los ojos y puedo contemplar el rostro ilusionado de un nuevo niño, el cual pasa las hojas; incansable, para contemplarme escapar entre el bosque de un destino irremediable. Siempre llego al final con el deseo de que éste continúe y algún día salga del entramado de letras en el que vivo, logre saltar fuera del papel en el mi nombre se escribió y pueda sentir más sensaciones de las que unas simples palabras me limitan.
Hasta hace poco me gustaba vivir aquí, rodeada de palabras e imágenes; que se habían convertido en mi familia, aunque todo cambió. Un día él cogió mi libro y comenzó a ojearlo. Pero él era diferente. No se limitó a leer lo que mi creador escribió. No, él se detenía en cada palabra, en cada imagen... como si tratara de descubrir algo más allá de un simple conjunto de letras.
En toda mi vida, sólo había conocido a un príncipe, el cual se escapaba conmigo todos los días para evitar mi casamiento con un hombre al que no conocía. Pero alguien arrancó la página donde su nombre estaba escrito, y desapareció para siempre.
Todos los días pensaba en él, deseaba volver a verle... y caí en una profunda tristeza. Pero aquel muchacho que leyó mi libro, encontró la página que sanaría mi corazón roto.
Volví a encontrarme con el príncipe, pero él ya no era el mismo. Cada vez que el libro avanzaba las páginas y nos encontrábamos, el amor que yo sentía antes había desaparecido. Ambos habíamos cambiado.
Entonces me dí cuenta de lo que ocurría. Aquel que arregló mi corazón, ese muchacho que día tras día leía el mismo libro incansable, era el dueño de mi amor.
Los días siguientes me limité a observarle... sus ojos parecían hablar conmigo, aunque yo no oyera su voz.
Pasó un tiempo hasta que descubrí quién era aquel hombre. Era, sin duda, el dueño de las palabras que había escritas a mi alrededor. Éste hallazgo me hizo querer saber más sobre él, pero yo no podía escapar de las letras que me ataban a mi casa de papel, así que me limité a observarle el resto de los días.
Una mañana, comenzó a hacer algo que me sorprendió: añadió más hojas al final del libro, ¿deseaba cambiar mi destino? Poco a poco iba avanzando más allá de ese final triste que se cernía sobre mí y pude hallar una esperanza. Parecía haber oído mi voz muda, mis lágrimas en silencio... Él estaba creando un final en el que yo era feliz. Supongo que al ser mi creador supo leer en mis ojos el sufrimiento de no poder escapar de entre unas páginas que se repetían y resultaban tediosas para mí.
Siempre supe que él me comprendería. Lo que nunca esperé es que añadiera a un nuevo personaje cuando apenas quedaban unos capítulos para el final. Yo estaba nerviosa, tenía curiosidad por saber quién era aquella misteriosa figura que iba tomando forma a merced de su ágil pluma... Al cabo de unos días lo averigüé, y mi sorpresa fue enorme.
Mi creador se había metido entre el entramado de letras que me rodeaban. Sí, el nuevo personaje era él. Estaba allí para salvarme de mi profunda tristeza, de una eterna soledad.
Aún recuerdo cuando terminó el libro, desde entonces, todo ha cambiado.
“Me adentro en el bosque sin volver la vista atrás. No sé cuánto tiempo ha pasado desde que escapé, pero no importa, pues pronto sentiré la libertad a mi alrededor. Podré unirme a él, a ese amor que tuve por prohibido durante tanto tiempo... rechazando al príncipe que lucha por mi amor; incansable. Pero yo sólo puedo pensar en llegar al final”
Ahora, cada vez que alguien coge el libro donde vivo, no me resulta tan aburrido estar atada a estas páginas, pues sé que podré ver a mi salvador, a aquel que supo ver más allá de unas simples líneas repletas de palabras; mi creador.
Cuando cruzo las últimas páginas antes de llegar hasta él, me pregunto cómo habría sido mi vida sin ese cambio que él originó, supongo que cuando mi libro hubiera quedado abandonado entre las estanterías, yo habría muerto.
“Alcanzo a verle a lo lejos. Cierro los ojos y me dejo llevar por las palabras, sintiendo los latidos acelerarse en mi pecho.”
Alguien termina el libro, y la efímera felicidad desaparece.
[...]
Abro los ojos y puedo contemplarle. Los recuerdos me asaltan...
Han pasado días desde que alguien no lee mi libro, pero nunca olvidé aquellos ojos que veían más allá de las palabras, que me acariciaban con la mirada y que hablaban sin tener voz.
Nayeli.




Comentarios
violet - hace más de 11 años
alucinante, no tengo palabras. Es perfecto.
nayeli - hace más de 11 años
Muchas gracias!
_dennaselen - hace más de 11 años
El principio de todo: "Erase una vez..." me gusta este post por el toque de razón que le das a todo. Los cuentos siempre empiezan asi pero... aunque empieze siempre de la misma manera, siempre te emociona empezar un libro, ya por que te apetezca, te lo hayan recomendado u obligado en el instituto. La misma emoción que cuando empezaste a leer. Me gusta este post por que me recuerda a mi infancia a cuando me leian un cuento y siempre empezaban asi. Que cursi. Enhorabuena, me encanta. Ya tienes mi me gusta. Mil besos y abrazos.
nayeli - hace más de 11 años
Ayy:´) Muchas gracias
atenea - hace más de 11 años
De pequeña iba por la calle imaginandome hadas y duendes en cada tramo de cesped. Sombras peludas tras cada piedra y esbeltas figuras tras cada arbol. Me encantaba obnubilarme pensando en que el viento me hablaba susurrandome los acertijos de una nueva aventura que venia con cada aroma del bosque. En escuchar cada suspiro de la tierra y cada chasquido de aquellos que la habitaban. Sentirme un duende mas cuando miraba al cielo cubierto de un fino entramado de hojas y ramas. Abrazar cada rayo de Sol dejandome acariciar por cada mezcla de luces. Recostarme en cualquier rincon analizando cada color y textura, para cerrar los ojos y volar tras la magia que me envolvia.
nayeli - hace más de 11 años
No dejemos que la llama de la imaginación se apague nunca ;D Yo hacía lo mismo, Atenea.
atenea - hace más de 11 años
^^
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