Irreal
Un silencioso suspiro se escapa de mis labios, anhelado tener a otros que también suspiren por ellos.
Paseo la yema de los dedos por el frío cristal, donde las gotas de lluvia parecen retarse para ver quién alcanza antes la meta. Lo que no saben es que el final significa la perdición.
Cierro los ojos para ahogar el llanto de mi corazón, pero es imposible. Me siento en el suelo, rodeando con ambos brazos mis piernas y dejo que todo desaparezca.
Balanceo mi cuerpo de un lado a otro, tarareando una canción que no sé si existe. Qué más da. Hasta yo misma dudo a veces de si todo es real.
Siento frío e intento abrazarme más fuerte, sin éxito.
Abro los ojos y un tímido copo de nieve desciende lentamente hasta posarse sobre mi mano. Parece inofensivo, sólo al principio. Cuando se derrite sobre mi piel, noto cómo la quema y acto seguido, dejo de tener sensibilidad en la zona afectada.
Me levanto rápidamente, asustada. Miro a mi alrededor, a la nada. No sé dónde estoy, parece una gran sala sin fin de un blanco que hiere mis ojos.
Grito, pero no oigo nada. Trato de escuchar mi voz, pero no lo consigo... es como si alguien me estuviera arrancando las palabras nada más salir de mi boca.
Desorientada, desconcertada y dolida... doy vueltas intentando encontrar un sentido lógico a lo que está ocurriendo.
Los copos de nieve siguen aleteando en el aire y se posan en mi cuerpo, provocando pequeñas quemaduras y arrebatándome la capacidad de sentir.
Es entonces cuando le veo...
Es tan sólo una figura, blanca y transparente.
Me acerco lentamente y puedo observarle, aunque desearía no haberlo hecho.
Siento frío al ver un hueco ensangrentado en su pecho. Noto lágrimas gélidas que arden en mis mejillas, abrasando la piel a su paso, dejando helados surcos de recuerdos imborrables.
Él es cada vez menos real ante mis ojos y ese pensamiento provoca un profundo vacío en mi pecho.
Su frágil cuerpo tirita al compás de los latidos de un corazón que ya no existe.
Siento vértigo cuando me asomo al precipicio azul de sus ojos vacíos.
El simple roce de su transparente mano sobre mi rostro... Un inesperado estallido de cristales que me arañan la piel... Gotas de sangre manando de mis ojos.
Cuando me quiero dar cuenta, ha desaparecido, dejando tan sólo copos de nieve que me hieren una vez más.
Mi alma está desorientada, abrazada al vacío de su ausencia.
Me tumbo en el suelo, esperando a que la nieve me cubra por completo, deseando que borre mis recuerdos.
Noto el frío revolotear en mi cuerpo, como si jugara a quitarme el poco calor que queda en él. Poso mi helada mano sobre mi pecho y es entonces cuando el miedo me hace despertar. Nada. No hay absolutamente nada. Sólo un hueco vacío. Ni siquiera hay sangre.
Intento ponerme en pie, pero el frío me paraliza, así que me limito a observar el lento baile de los copos en el blanco cielo, sintiendo cómo la calma se apodera de mí.
¿Y si él fuera tan sólo mi reflejo? Un alma despojada del órgano que da la vida, pero que también puede arrebatártela.
Dejo que la pregunta acompañe a la nieve en su lento vals, que parece eterno. Quiero que todo acabe cuanto antes, que las quemaduras borren los recuerdos, ¿es tanto pedir?
Inmóvil y acompañada del fantasma de su ausencia, espero con deseo la llegada del final, como las gotas de lluvia ansían alcanzar la meta.
Un instante antes de que mis ojos sean sellados por el beso helado de la nieve, un pensamiento, tal vez el último, me asalta y me hace comprenderlo todo.
Y es que aquello que un día te hizo sentir vivo, puede acabar matándote.

Nayeli.



Comentarios
partysummer - hace más de 11 años
Aunque había visto "Intocable" que tiene la BSO por Ludovico Einaudi. Curiosamente el viernes me hablaron de él y hoy leo esto. Me ha encantado!!!
nayeli - hace más de 11 años
Muchas gracias :)
- hace más de 11 años
Que precioso...
nayeli - hace más de 11 años
¡Gracias! :)
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.