Más allá de mi corazón. Capítulo 2.
Estoy tumbada sobre la cama pensando qué hacer con mi vida ahora que Harry no está. En realidadllevo haciéndome la misma pregunta desde el día que nos dejó. No puedo contener mis ganas de llorar así que abrazo el cojín que me regaló por mi cumpleaños y derramo toda mi amargura sobre él.
No sé cuánto tiempo permanezco así, solo sé que me quedo dormida durante bastante tiempo, hasta que me despierta el timbre. Vacilo entre si abrir la puerta o quedarme ahogando mis penas, pero no tengo más remedio que levantarme, ya que el sonido persiste y estoy sola en casa.
-¿Si?- pregunto, intentando disimular mi apenada voz.
-Soy Jocelyne, la vecina nueva. Vengo a traer un regalo a los vecinos y así tal vez podamos conocernos.
¿Jocelyne? ¿Vecinos nuevos? No sabía nada de aquello. Me apoyo contra la pared, no quiero salir, por un lado porque no tengo ganas de ver a nadie y menos a una desconocida y segundo porque mi aspecto da mucho que desear. Observo mi reflejo en el espejo que tengo delante, muestro una rebelde melena castaña con un tirabuzón sobre la mejilla, ojos verdes y vivos algo irritados, labios pequeños que se asemejan al acento circunflejo y mejillas rosadas, intento sonreír para ver una imagen de mí más alegre, pero me es casi imposible.
-¿Hola?- suena la voz dulce e impertinente de Jocelyne nuevamente.
-Sigo aquí- respondo con resignación-. Espera, enseguida salgo.
No he tenido más remedio que acceder a abrirle la puerta, porque no parecía tener intención de irse. Me paso la manga por la cara para secarme las lágrimas. Respiro hondo, y abro la puerta.
Lo que me encuentro detrás no me sorprende demasiado. Jocelyne es una chica alta y con cuerpo de bailarina, morena de pelo ondulado y largo, ojos oscuros y penetrantes, con labios carnosos y rosados.
-¡Hola!- me saluda con un gesto de la mano-. Menos mal que has salido, ya pensaba que me ibas a dejar aquí tirada- enrolla en su dedo un mechón rebelde de pelo.
-Yo...- tartamudeo.
-No te preocupes ¿Tu nombre es?
-Annie
-Yo soy Jocelyne, pero llámame Joz.
Ella busca en su bolso. Entonces, algo se desliza de su interior y se agacha a recogerlo. Es un colgante, parece ser muy caro. Levanta la vista y sonríe.
-¿Te gusta? Pensaba regalarte uno igual...
Lo abre y yo lo observo con atención; entonces, las piernas me flaquean. Esa foto...es de Harry.
-¿De qué le conoces?- grito como una histérica.
-¿A él?- Señala la foto- Un buen amigo- responde con indiferencia.
Noto un punzada en el corazón. Lo ha mencionado como si no le importara, a pesar de haber dicho que eran amigos, pero Harry siempre me lo contaba todo. Siento un dolor fuerte sobre la sien y comienzo a marearme.
-Harry nunca me contó nada sobre ti...
-No creo que tuviera mucho interés en contarte lo nuestro- sonríe con aire de superioridad.
-¿Lo vuestro?- pronuncio con repugnancia.
-Mi padre pagó para que yo le pudiera conocer y de ahí surgió lo demás- espeta, mirándome con desprecio-No creo que porque seas su amiga te lo quiera contar todo. No es quién crees que es-. Levanta la mirada- En fin, no me apetece hablar de él, porque desde su muerte me han obligado a mudarme aquí para llevar una vida normal lejos de todo tipo de lujos. La culpa la tiene mi padre.
-No entiendo por que me hablas así si a penas me conoces...
-Las apariencias engañan querida Annie, no todos somos lo que aparentamos, nadie es bueno ni malo, simplemente hace las cosas según su conveniencia sin importarle lo que le ocurra a los demás. Pase lo que pase, nunca dejes que te aplasten y te hagan sentir insignificante. Nunca-.Parece algo alterada-¿Me oyes? Nunca...
Sus palabras se quedan en el aire porque ya no puedo aguantar más. Retrocedo y cierro la puerta, dejando a la angustia que aflore en mi piel.




Comentarios
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.