Más allá de mi corazón. Capítulo 6.
Intento no recordar todo mi pasado, solo debo pensar en mi futuro, en mi salud y felicidad. Camino por los atiborrados pasillos del instituto mientras la gente me mira con curiosidad y desprecio. Siento cómo sus ojos se clavan en mi nuca, cómo aquellos que me habían prometido una fiel amistad ahora se unen contra mí. No me importa, estoy acostumbrada. Es normal que me miren, las primeras semanas ocultaba lo que me había hecho a mí misma, pero había entendido finalmente que para borrar mi pasado tenía que cambiar mi presente. Sí, mi pelo ahora lucía corto, casi como el de un chico, mi forma de vestir...ya no soy aquella niña cuidadosa con cada hato que se ponía, ahora me siento más libre, lo único que conservo de mi antigua "yo" es mi sonrisa. Ahora me siento mucho más fuerte, más decidida y valiente. Nada ni nadie puede hacerme daño. A pesar de todo, el dolor sigue ahí, aguardando a aparecer en el momento adecuado, cuando me sienta débil y vulnerable, sé que no se ha ido, que me acompaña, tal vez sea una forma de recordar a alguien importante que dejé atrás y que no quiere ser olvidado. Nadie es inmune, todos podemos aparentar ser fuertes, pero siempre hay algo que nos hace detenernos, acobardarnos, sentir que algo demasiado cercano estamos olvidando, rechazándonos a nosotros mismos. Construimos un caparazón en torno al corazón para mostrarle a los demás alguien que realmente no somos, sólo queremos hacerles ver que somos inmunes a cualquiera de sus críticas, de esas letales palabras que nos lanzan a través de un aire que huele a sangre...solo hay una forma de curar todo ese daño, ese dolor contenido en el alma, sufriendo algo mucho peor.
"Nunca somos quién realmente deseamos ser, sino que aparentamos ser cómo otros quieren que seamos" Esa frase no para de repetirse en mi mente. Todo lo que ha pasado cada vez me confunde más, y por mucho que quiera, no puedo olvidarlo, está ahí, grabado a fuego en mis recuerdos, en mis sentimientos, en mí, y no puedo borrarlo.
Recuerdo el miedo que sentí al abrir los ojos, cuando me encontré con él. Nunca pensé que le gustaba, aunque tal vez fuese sólo una equivocación. Mi mejor amigo, el pelinaranja de ojos azules, aquel con quién había estado desde pequeña me había besado. No puedo entenderlo, aunque tal vez no haga falta, los sentimientos son siempre complicados. Ahora pienso que Zach podía tenerle envidia a Harry. Bajo la cabeza al recordar su nombre, las mejillas me arden y las lágrimas amenazan con derramarse sobre ellas. No puedo...aquí no. Estoy en el instituto, en clase de Historia, pero ya es inevitable, los recuerdos me asaltan, atrapándome sin pudor alguno.
Pienso en mi reacción de aquel día, cuando abrí los ojos y me encontré con los suyos, no recuerdo muy bien cómo, pero creo que deliré. Me levanté muy furiosa y comencé a chillar. Lloraba. Me abalancé sobre él y no sé qué intenté hacer, solo vi el miedo en sus ojos azulados. Estaba aterrado. Alguien entró, no recuerdo quién, me sujetaron y me intentaron tranquilizar, pero yo ya no podía. No sé de dónde saqué un objeto cortante, apunté a Zach con él, creo que le hice un corte en la mano, no muy profundo. Él se fue, algo molesto. Entonces me corté el pelo con aquel objeto, llena de furia y odio. El hombre que estaba a mi lado se quedó horrorizado. La maldad me cegaba, no sabía lo que hacía. Pensé en medio de aquella confusión algo alocado, macabro...acerqué el objeto punzante a mis venas y sí, noté cómo se clavaba en mi piel y la sangre fluía sin detenerse. La mano me temblaba. Solté el metal, que chocó contra el suelo y su sonido metálico resonó en mi cabeza. Sentí náuseas, me tambaleé...no recuerdo nada más, supongo que caí y me golpeé la cabeza porque sentí un fuerte dolor en la sien.
Despierto de mis pensamientos para llegar a la aplastante realidad, el profesor de Historia está explicando en qué consiste el trabajo por grupos, todos han comenzado a protestar. Espero no estar en el mismo grupo que Zach y Joz.
El profesor alza la mirada y nos observa, escrutándonos, como si nos estuviera estudiando uno a uno.
-Comencemos.
Empieza a nombrar a mis compañeros. Tiemblo, tengo miedo.
-Annie...Zach y Jocelyne.




Comentarios
partyflipa - hace más de 11 años
El relato tiene un ritmo confuso, supongo que intentas reflejar un poco las sensaciones de la protagonista, ¿no? "Nunca somos quién realmente deseamos ser, sino que aparentamos ser cómo otros quieren que seamos" ... ¡vaya! Esta frase da por sí sola para un único artículo ;)
nayeli - hace más de 11 años
La verdad es que en algunas partes es un tanto confuso, me suele pasar, escribo cosas que a veces la gente no entiende muy bien. Tengo una forma un tanto peculiar de escribir en algunas ocasiones jajaja Esa frase se me ocurrió hace bastante y pienso que lleva bastante razón.
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.