SKY. Capítulo 5
Estoy sentada sobre la cama, en una amplia habitación. Lo tímidos rayos del sol que se esconden por el horizonte bañan mi rostro. Miro una vez más el uniforme que se encuentra a mi derecha. ¿Cómo sabía mi talla? Todo esto es tan extraño...
Entonces lo entiendo. Cuando comenzó a observarme de aquella manera; en el momento en el que entré, era porque estaba intentando averiguar mi talla.
Aún así, me sigue pareciendo muy poco caballeroso por su parte, aunque me he dado cuenta en el poco tiempo que llevo en esta peculiar casa que su dueño prefiere encargarse de las cosas él mismo para que salgan tal y como desea. Como cuando nos recibió. Podría haber ordenado a una sirvienta que nos abriera la puerta, pero no, el debía saber desde el primer momento cómo era yo.
Decido vestirme con esas ropas de un color blanco impecable. Observo mi reflejo en el espejo y noto como la sedosa tela se ajusta a mi cuerpo. No me queda mal. Recojo mi pelo en un moño y respiro hondo.
Vuelvo a sentarme sobre la cama. Saco de mi bolsillo del pantalón una fotografía y acaricio delicadamente con la yema de mis dedos los rostros de mis dos hijas. La coloco sobre mi pecho. Espero que podamos estar juntas muy pronto.
Una lágrima silenciosa resbala por mi mejilla, meciéndose lentamente por mi cuello hasta desaparecer.
Alguien llama a la puerta. Me incorporo rápidamente, seco mis lágrimas y guardo la fotografía.
—¿Quién es? —pregunto, alerta.
—Soy Sir.Leeroy —responde una voz dulce y varonil al otro lado de la puerta— ¿Puedo entrar?
—Sí, claro.
Él pasa al interior de la habitación y cierra la puerta tras él. Lo primero que hace es mirarme de arriba abajo.
—Acerté con la talla, ¿verdad? —dice sonriente—. Te queda espectacular —afirma, satisfecho.
—Gracias... —respondo sonrojada.
—No te ruborices. Supongo que pensarás que soy un poco... —Duda un momento— peculiar, pero no te preocupes, soy un hombre respetuoso.
Clava sus ojos en los míos y sonríe enigmáticamente.
—Te preguntarás por qué estoy aquí —Levanta la vista al techo—. Lamento decirte que tengo que irme a resolver unos asuntos importantes. Tendrás que hacer la cena para cuando vuelva. Siento irme justo cuando acabas de llegar...Pero el trabajo es lo primero. ¿Podrás hacerlo todo tu sola? —Dirige la vista hacia mí.
—Claro —afirmo.
—Muchas gracias, Sky.
Y con esas palabras, se aleja lentamente por la puerta.
Me quedo sola en mitad de la habitación en la que apenas entra algo de luz. Qué hombre más extraño. Miro mi reflejo una vez más y salgo por la puerta. Si tengo que preparar la cena lo primero será encontrar la cocina y no creo que sea tarea fácil.
Bajo las escaleras.
La casa está sumida en el silencio.
Recorro inmensos pasillos con decoraciones estrafalarias.
Entonces oigo un ruido que me hace detenerme. Es un simple "clic" y después comienzo a oír como si las paredes estuvieran abriéndose. Me asomo desde la esquina del corredor. Al fondo, en la pared azul, hay un espacio lo suficientemente grande como para que quepa el cuerpo de una persona. Oigo unos pasos que provienen de allí.
Tapo mi boca para acallar el gemido que sale de mi garganta. Una figura oscura, no alcanzo a ver quién, sale del hueco y presiona un punto invisible en ella. Entonces, los ladrillos comienzan a unirse, hasta que la pared queda intacta, como si nada hubiera ocurrido. La figura vestida de negro se escabulle entre las sombras.
Unos ojos felinos se clavan en mí.
El pánico me atrapa y me quedo helada. Después decido reaccionar y corro hacia mi habitación todo lo rápido que puedo. Sé que no debería haber visto eso.
Cierro la puerta detrás mía y me apoyo en ella, con la respiración agitada. Me siento en el suelo, estoy horrorizada.
Y es que aún noto esa mirada de ojos marrones clavada en mi nuca mientras escapaba de algo irremediable.




Comentarios
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.