Perdón
Queridos padres:
Perdón por lo todo, yo no quería, estaba andando por la calle como cualquier otro viernes pero esta vez iba sola, sé que no os gusta que vuelva sola por la noche, pero mis amigas y yo habíamos ido a una discoteca y después de dos horas bailando con ellas decidí marcharme, yo no había bebido pero las demás sí y la verdad yo no quería seguir su rollo asi que cogí un autobús para volver a casa. No hacía frío, la verdad es que hacía muchísimo calor, las farolas alumbraban algunas zonas de la calle pero lo demás estaba oscuro y me daba miedo y yo me alejaba.
Vi a varios hombres, estaban en un banco de la acera, con algunas botellas en las manos y otras pocas en el suelo, estaban borrachos, empezaron a silbar y a decir cosas que no pensaba que escucharía nunca, no me paré a verlos, tendrían unos veinte años o así y no podía distinguir si alguno de ellos era amigo mío ya que la tenue luz me limitaba la visión.
Cuando pasé me empezaron a revisar de arriba a abajo con la mirada, me sentía como un mero objeto. Iba a paso rápido, cuando estaba a unos metros del banco obsevé que los muchachos se estabn levantando y empezaron a seguirme. Mi corazón iba a 1000 por hora, ellos empezaron a ir más rápido y yo por mucho que lo intentara no podía correr ya que los tacones, aunque no tuviesen mucha plataforma, me estaban matando.
En una de esas en las que miraba por donde estaban los chicos me caí y no me levanté lo suficientemente rápido.
Lo siento mucho mamá, lo siento mucho papá, no soy como vosotros creéis, no fui fuerte, no supe qué hacer. Los chicos llegaron y me empezaron a mirar y ahí fue cuando distinguí a Manuel entre ellos. Se reían y decían cosas sin sentido, me agarraron muy fuerte por las muñecas y me levantaron



Comentarios
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.