Promesa

Que curioso la profundidad de los sentimientos. Esa sensación de sentirse vivos. Esa sensación de creer estar muertos.
Cada inhalacion de aire que se transforma en algo esencial para nosotros, nos da la vida, nos proporciona cada latido por los que vivimos. O por los que moriremos si faltan.
Esos parpadeos que nos muestran unos colores, los hacen nuestros y permanecen ahí, en la retina engañosa que hay veces que oculta mas que muestra. Sencillez a complejidad en dos terminos significativos que dan vida a lo fácil y a lo bueno.
Cada latido que nos proporciona la ayuda, un impulso a algo inerte y egoista en el que el movimiento solo cambia drástica e inequivocamente lo muerto en vivo.
Esa voz quebradiza cuyos factores de sonido inundan tus oidos, diciendo palabras vacías, promesas inservibles, transformando la verdad en duras mentiras.
Cada roce con nuestros labios, sensibles y humedos capaces de besar como nunca lo han hecho solo porque creen estar expuestos a un beso tuyo por última vez.
El pelo que cae raramente sobre nuestra mirada haciendo asi al inocente, creyendo que la crueldad solo es una imagen, un espejismo, un eufemismo convertido en una pesadilla que no deja dormir, ni siquiera mantenernos despiertos.
Esas noches en vela que tus dedos teclean estas palabras en un ordenador, esperando desahogar con escrituras lo que no puedes decir con esa mirada, esa boca con sonidos melodiosos, esos ojos traviesos que tratan de jugar con el tiempo y de un azul viváceo llegan a un gris oscuro. Esas palabras que te definen, esa promesa que hiciste y nunca cumpliste. Eso que quisiste ser y nunca fuiste.
Por esas sombras, esa oscuridad que esperas que te acompañe para ser un escondite, una manta que oculte lo que no quieres dejar ver. Una influencia maldita tomado por divina y hermosa. Por engañosa y letal.
Por eso y por muchas cosas. Pero sobre todo, por ti.
Lo prometo
Por ti. Por siempre. Por ti.



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