What a wonderful world
El otro día me dió por escuchar a Louis Armstrong, un genio de la música. En cierto momento se puso esa canción que todo el mundo conoce: What a wonderful world. Si, esa canción de monstruos SA que se volvió icónica entre nuestra generación sin saber muy bien de quién es (al menos yo de pequeño no sabía ni quién era Louis Armstrong). Esta canción desprende felicidad, magia, es una oda a la vida, un manifiesto hacia la alegría de vivir. Hoy yo también quiero hacer una oda. Porque la vida puede ser preciosa, porque en la vida hay cosas maravillosas de las que disfrutar, magias que todo el mundo puede tener y vivir.
Hablo de la música.
Todo el mundo puede disfrutar de la música, incluso los niños más desafortunados de los paises más pobres disfrutan de ello. No necesitas estudios, no necesitas dinero, no necesitas nada más que imaginación y ganas para hacer una canción.
La música es un bien de todos, para todos. Y es, para mí, la primera maravilla del universo. Porque la vida puede ser maravillosa, solo tienes que afinarla a una tonalidad alegre y tocar, como hizo Louis.
El poder místico de la música alcanza otros niveles, la música enlaza con nosotros con sorprendente fuerza. Es capaz de iluminar la mirada de un hombre que por culpa del alzheimer no reconocía ni a su hija. Es capaz de adherirse a nuestra rutina para salir de nuestra mente a diario, como un niño que busca tu atención constantemente. Las melodias se pegan, se cantan, se recuerdan, se sienten. Porque la música no hace nada mejor que hacerte sentir, hace brotar sentimientos, te activa, te pone nervioso, te pone triste y te pone contento. A veces, incluso para un serio y desesperado chico como yo, le hace recuperar el amor por el mundo, le hace olvidar todos los problemas por un momento y, quién lo diría, le hace pensar en lo bonita que es la vida.



Comentarios
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.