La voz de la Luna
Era un cálido y abrasador día de verano; sonó la odiosa alarma y de pronto recordé donde estaba. Por primera vez encontré motivos suficientes para levantarme, cogí la ropa y me bajé a cambiarme abajo con cuidado de no despertar al chico mayor de ojos verdes que se encontraba plácidamente dormido en la cama de en frente. Como era de esperar, la chica italiana que vivía con nosotros, estaba esperándome abajo para desayunar juntas como solíamos hacerlo todas las mañanas mientras ella me contaba sus planes del día. Era divertido, me gustaba compartir cosas con alguien de otro país, podía pasarme horas y horas hablando en inglés con ella.
Cuando se levantaba mi primo, me chocaba la mano como muestra de saludo y me daba un beso cariñoso en la mejilla. Yo me despedía de él y cogía mis cosas para irme a clase.
Iba en bici todas las mañanas, me gustaba sentir el viento en la cara para despertarme poco a poco, además, me hacía sentir libre. Iba por la orilla del río tomando baches hasta que veía aquel edificio tan enorme y sorprendente de siempre. Al entrar, los veía a todos esperándome para entrar en clase. No éramos un grupo muy grande pero estábamos realmente unidos. El chico de los pelos alborotados y los ojos color miel me miraba siempre con una sonrisa y ella... ahí estaba,siempre alegrandome el día, con esa sonrisa que lo paraba todo por un segundo y esa voz cálida y misteriosa, como la de la luna.

Cogí mi bici y emprendí rumbo a casa. Cuando iba junto al río y solo se escuchaba el sonido de los pájaros y los suaves contoneos de la cadena, algo rompió aquel armónico y casi inaudible sonido de la naturaleza. Me quedé quieta e instintivamente miré a mi alrededor, luego eché la vista al cielo y vi una gran cantidad de luces de colores cayendo en todas direcciones al río; eran fuegos artificiales, uno detrás de otro. Iluminaban toda la silueta del río y los árboles y cuando cesaron, el cielo se quedo nublado por unos momentos ,pero pronto pareció volver a teñirse de un azul aún más intenso y puro de lo que antes era. Las estrellas brillaban con más emoción que nunca y cuando me quise dar cuenta ahí estaba, la luna....callada, con un resplandor amarillo y tímido al rededor de ella. Sonreí, y lo recordé todo.


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