Ilusión perdida, y sigo buscando. Epílogo
Cómo ha pasado el tiempo. Ya se ha consumido un mes de los dos que tengo para explorar. Y tampoco he descubiero demasiadas cosas. Esta mañana he encontrado algo especial. Tras dormir en la calle, como habitualmente, me llegó un paquete.
Lo abrí entusiasmado, y su contenido me sorprendió. Había un botón rojo, y un estuche. Por la parte de atrás se leía: "DON'T PULSE" Obedecí. Sé que soy de los pocos seres humanos que pueden resistirse a no pulsar un botón rojo, pero mi experiencia como cinéfilo me dijo que esa sería una mala idea. Así que lancé el botón en señal de desprecio, este dio varias vueltas en el aire, y entonces me di cuenta de que si impactaba contra el suelo podía autoactivarse. Estaba demasiado lejos. Cayó. Por suerte, se quedó de pie.
Pero una ráfaga de viento lo movió, se tambaleó hasta que finalmente se quedó boca abajo. No había nada que hacer.
Me entró un fuerte dolor de cabeza, y tuve la sensación de haber dormido muchas horas. Vi a un niño muy parecido a mí con su chupete sentado en su carrito. Y al lado, un chico joven que se parecía a mi primo... Un momento, ¡si es mi primo y soy yo!
Tuve que presenciar un acontecimiento traumático que no recordaba: un bordillo que mi primo no vio hizo que saliera disparado del carro. Mi primo, con sus espectaculares reflejos, saltó hacia mí cogiéndome en el aire, pero él no salió muy bien parado. No quise seguir mirando.
Tenía el paquete conmigo todavía. ¿Qué contendría aquel estuche? 8 estrellas. Sí, ocho estrellas. Saqué una para verla mejor, y el tiempo retrocedió hasta el momento previo al accidente. Podía cambiar el pasado.
Me cogí y me salvé a mi mismo, de modo que mi primo no tuvo que ni moverse. Lo había conseguido.
Pero, en aquel paquete había algo más: una tablet. La encendí y tenía 1741 libros descargados. Estaba cansado, así que no me vendría mal leer un poco para relajarme. Al leer la historia me resultaba familiar. Demasiado familiar. ¡Era mi vida en páginas! Aún quedaba mucho por escribir... Era demasiado para leérmelo todo. 12 años de vida no se leen en un día.
Por eso, activé la opción de Favoritos, y vi los acontecimientos más relevantes de mi vida: el día en que nací, que aprendí a andar, el día en que fui al parque de atracciones... y muchos otros sucesos divertidos y amargos que me han influido de algún modo.
Cambié la época en la que me hicieron bullying, cambié mi boletín de notas de la ESO por todo dieces... Pero en ese momento me di cuenta de algo. Las cosas que te han pasado te ayudan a aprender y pode rayudar a otros. Tus vivencias configuran tu ser y tu personalidad.
No necesitaba estar más en este mundo. De hecho, al día siguiente amanecí en mi cama, tan suave como la recordaba. Aún no sé si fue coincidencia o no, pero ese 'simulador de realidad virtual', o mejor dicho 'transportador a una dimensión para recuperar la ilusión', me había sido muy útil.
Di un abrazo a mi madre, quien me dio un beso y me dijo que tenía visita. Ah, ya, mi amigo me estaba esperando para probar el casco de realidad virtual. Nada había cambiado, sigo en el mismo día en que partí. Pero decidí desmontarlo, vaya que se apretara algún botón, y lo guardé en el trastero. Quién sabe, quizás quien lo encuentre se de cuenta de lo que aprendí yo.
Cuando mi querido amigo Blad llegó, le dije que mejor practicáramos fútbol, que había devuelto el casco a la tienda. No fue muy difícil convencerle, él es un chaval que se contenta con lo que tiene. Le admiro mucho.
Y aquella chica con la que me choqué hace unos meses, con la que empecé a hablar... Bueno, ya no es una chica. Ni fue hace unos meses, ni yo tengo doce años. Estoy jubilado, y felizmente casado con y me sobra tiempo para relatar mis vivencias.
¿Qué es ese ruido? Creo que mi hijo está armando escándalo en el trastero. Espero que, si encuentra el casco, aprenda y disfrute de su viaje.
THE END
Si te ha gustado esta historia, recomienda el trailer a tus amigos!



Comentarios
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.