Las cosas que no dije
Cuando veo la última foto en la que los dos salimos bien, recuerdo todas las cosas que pensé en decirte y no dije. Algunas se me olvidaron, otras las quise olvidar.
Lamento tanto haber dado esa imagen de pasota... Yo quería parecer fuerte, imbatible ante las adversidades. Y lo conseguí, pero a la vez me convertí en un inmaduro para ti, que nada podía tomarse en serio. Y no te creas que las cosas no me afectaban. Sí lo hacían, pero quería ignorarlas y pasar página sin haber humedecido el dedo en saliva antes. Y así pasa lo que pasa: la página se arruga... o se rompe.
También siento no haber dicho lo que pensaba. No siempre tenías que escucharl o que querías oír. Ese vestido te haía gorda, y no me gustan tus gafas de sol en forma de estrellita, me parecen de muy mal gusto. ¿Y si a ti tampoco te gustaban? ¿Y si las compraste por mí?
Perdón por lo que pensé y no dije, pero también por lo que dije y no pensé. Ya sabes a lo que me refiero. Quizás todo eso nos distanció.
Y también me arrepiento de no haber sabido hacer un puente para cruzar el precipicio. Me gustabas, pero no sabía cómo decírtelo. Creo que a ti te pasaba lo mismo. Sé que puede que no, pero la ventaja de que ya no nos hablemos es que siempre puedo mantener la esperanza de que un día me quisiste. Pretérito perfecto simple: acción acabada... ¿verdad? Tampoco lo sé.
No te lo creerás, pero en aquellas tardes en las que pensabas que estaba jugando a la Play o salía con mis amigos, recorría Internet en busca de piropos o regalos que hacerte. Y a veces pasaba un buen rato haciendo una manualidad, pero me parecía que era insuficiente para ti. Siempre acababa comprando algo.
Éramos amigos, buenos amigos al fin y al cabo. Aún recuerdo esas interminables horas tumbados en el campo, contemplando el paisaje y hablando de cosas estúpidas.
Y, siguiendo con las cosas estúpidas, ahora trataré de explicar lo que pasó de verdad. Bueno, la verdad lo haría, pero para explicar algo debes entenderlo. Y de verdad que cualquier derivada se resuelve más rápido que esto.
Claro, todo en esta vida se acaba. Hasta la vida misma se acaba. No me quedan lágrimas... ni pañuelos.
Por cierto, ya que somos vecinos, te diré que si hueles a quemado, el fuego viene de mi casa. Y no, todavía me queda algo de cordura y no merece la pena hacer locuras, pues para locura la que siento por ti. Sentía y espero que pronto deje de sentir. El fuego consumirá poco a poco este papel, y espero que con él se vaya consumiendo también mi dolor.
Y no, no volveré a sufrir ni por ti ni por nadie. No merece la pena.




Comentarios
partysummer - hace más de 9 años
Pues... te leo y no se cómo expresar que estoy en desacuerdo, sobre todo con la última frase. El hecho de sufrir no está en nuestras manos, bueno, está en nuestras manos el hecho de convertirnos en un hombre de hojalata, como el de la película de "El Mago de Oz" y olvidarnos de tener corazón. Dejar de sentir cerca a las otras personas. Sufrir es una posibilidad de el hecho de relacionarnos, pero la relación (del tipo que sea) siempre merece la pena (y la alegría).
spidrmancoy - hace más de 9 años
Yo también estoy de acuerdo contigo, pero me ha dado por escribir como si fuera alguien que hace de todo un mundo y que no entiende lo que tú te acabas de comentar. También es lo bonito de escribir, poder ser quién tu quieras.
julialalalasehizoguia - hace más de 9 años
A mí me parece un texto my bonito que representa el significado de dolor, de perder algo y saber que no lo vas a recuperar. A veces en la vida tenemos pérdidas, y está bien pensar en ellas, extrañarlas, recapacitar y crecer con lo bueno que nos dejaron esas cosas que ahora no tenemos :)
Anonymus - hace más de 9 años
Jo, me has quitado la ilusión, yo pensaba que ibas a quemar tu casa :(
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