Los superhéroes de la informática (Parte 3)
¡La razón! Si tienes la razón, no se la vas a dar al que no la tiene, y si no la tienes, se la das al que la tiene.
-Vuestros conocimientos me sorprenden- dijo sorprendida la bestia-. Estáis a tan solo un paso de parar el ataque que llevamos tanto tiempo planeando. Pero, como podríais imaginar, no os lo vamos a poner fácil. Esta es una prueba de agilidad mental: tendréis que superar dos acertijos para conseguir entrar en la cúpula... Este es el primero:
Un prisionero está encerrado en una celda que tiene dos puertas, una conduce a la muerte la otra a la libertad. Cada puerta está custodiada por un vigilante; uno dice la verdad y el otro miente siempre. Para elegir la puerta por la que pasará, el prisionero solo puede hacer una pregunta a uno solo de los vigilantes. ¿Cómo puede salir?
-Éste me lo sé- dijo Marta. Le preguntaría al otro guardia: ¿ Cuál es la puerta que diría tu compañero que es la correcta? En cualquier caso, eligiría lo contrario de lo que dijeran los guardias.
-De acuerdo. Siguiente adivinanza.
¿Cómo hacemos para que a veinte, agregándole uno nos dé diecinueve?
-Veinte en numero romanos es XX si le agregamos un uno en el medio nos queda XIX- dijo Alex
- No sé como, pero: ¡ME HABÉIS VENCIDO!
- ¡Por fin! ¡Entrad en la cúpula y escribid las respuestas a las adivinanzas de antes que os aparecerán en la pantalla. Avisadme en cuanto terminéis y os mandaré de vuelta a la Tierra- dijo Gero-. Un momento, ¿qué es ese ruido? ¡Rápido! ¡¡¡El vendaval se acerca hacia mí!!!
Cinco minutos después, habían terminado todo. Los niños volvieron a la Tierra y dieron un fuerte abrazo a sus padres. Por suerte, todos los daños habían sido reparados al desactivar ese misterioso ataque.
Los padres estaban preocupadísimos, y les pusieron un buen castigo por haberse separado de ellos en medio de una excursión. Pero a ellos no les importó en absoluto, porque como estaban todos juntos, pudieron hablar de sus experiencias en aquel viaje alucinante.
El que más contento estaba era Roberto, porque después de las vacaciones tenía un examen de adivinanzas y acertijos, y con todo lo nuevo que había aprendido, lo tenía más que aprendido.
Las vacaciones, como todas, llegaron a su fin. Pero aquellos niños jamás olvidaron aquella aventura en Mikago. Cuando volvieron a San Tolomeo, pensaban que le estaban contando cuentos chinos. Pero no eran chinos ni cuentos, provenían de Japón.
FIN
Os dejo con esta foto que no tiene nada que ver pero para que reflexionéis. Puede que no todos lo entendáis.




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