Supergiro-Komikaze (13)
https://www.cibercorresponsales.org/usuarios/spidrmancoy/blogs/supergiro--komikaze-12/">Capítulo anterior
13. UNA SORPRESA TRAS OTRA
-No hemos ganado todavía.
¿Cómo es posible? Hemos acabado con RedBot.
-Sí, bueno, se me olvidó comentarte algo… Este era el prototipo. Ahora que le hemos vencido…
Un terremoto sacudió el suelo y lo que era un robot enano y poderoso en esos momentos era… un robot más enano y más poderoso. De hecho, a veces costaba verle, ese era un punto a su favor.
Teníamos que retirarnos. Obviamente, era mucho más fuerte que nosotros, había provocado un terremoto con tan solo ponerse en pie.
Entonces ocurrió algo increíble, el nuevo robot nos cogió y nos lanzó como si fuera una prueba olímpica. La sensación de adrenalina fue increíble, y no tan agradable por el miedo que teníamos a morir.
Aterrizamos, sanos y salvos, en la puerta de nuestro instituto. El robot nos había perdonado la vida. Había que buscarle un nuevo nombre, ya no era el mismo. Bueno, mejor no liarse, seguiría siendo RedBot. RedBot Junior quizás..
A pesar de ser fin de semana, ver el instituto nos produjo una felicidad enorme. Realmente fue ver algo normal en medio de tanto ambiente futurista y de ciencia ficción. Tampoco podíamos pedir otra cosa siendo la que era nuestra situación.
No pude evitar hacer una pregunta a Whanzal:
-Whanzal, una pregunta. ¿No has pensado que si tú lo creaste, tú conocerás sus puntos débiles, y la forma de destruirlo?
- La verdad es que dejé el ordenador encendido por la noche para que lo hiciera todo al azar. Pero creo que hay una forma de recuperar los datos.
Me vine abajo. Ni siquiera la esperanza que había mencionado después podía animarme. No pude evitar llorar, y bueno, tampoco pasa nada, también hay que desahogarse. Las cosas nunca podían salir bien, por alguna razón. O salían a medias o mal. O lo que parece estar bien resulta ser un desastre total. Como la “derrota” de Redbot.
Viajé a Nicaragua a ver a Whanzal, él ya no estaba conmigo. Siempre había querido viajar en avión, y aprovechando unos ahorrillos sueltos (que los estaba reservando para ir a una gran exposición de cómics), cogí el vuelo. Fue una experiencia agradable, aunque ya tenía el estrés post-traumático de lo que acababa de vivir, imagino que no estaba hecho para ser un héroe. Pero no me quedaba otra. Las azafatas me cuidaron, lástima que no cuente como ligar sino que simplemente es su trabajo y yo parecía un niño de siete años, pero bueno, la comida de avión no está tan mala como dicen, y el tiempo se me pasó volando.
Bajé del avión, un poco aturdido a pesar de las cuatro pastillas contra el mareo que me había tomado (quizás fue eso, sobredosis) y mi ultra-tecnológico reloj me indicó el camino hacia su casa. Nunca había ido al método clásico, siempre mediante teletransportaciones o cosas raras, así que no sabía el laberinto que había que hacer hasta llegar a su casa. Giro a la derecha, a la izquierda, hay una zona que parece que es un edificio pero realmente es un callejón, un cartel que tiene una flecha señalando hacia un lado y con letras indica hacia otro… Al menos hay semáforos en Nicaragua, ya con eso es suficiente.
Miré el reloj y supe que estaba en el lugar correcto. Además, también miré la hora (para eso sirven los relojes) y, haciendo el cálculo del cambio horario, como mucho se estaba echando la siesta. Bueno, no sé si en Nicaragua hacen siesta o no.
El telefonillo estaba estropeado, así que pegué una voz:
- ¡Whanzal! ¡Ven, corre!
Una señora con rulos, que imagino que sería su madre, me dijo que acababa de salir. Le agradecí la información, y, exactamente, acababa de salir. Estaba a unos pocos pasos de mí.
- ¿Tienes el ordenador a mano?
- A mano, nunca mejor dicho. Acabo de cambiar de superpoder, ahora soy un imán. Como Superman, Iroman… I- Man. Es un nombre ingenioso.
- ¿Un imán? ¿Y por qué no has atraído a mi reloj, por ejemplo?
- Porque soy un imán selectivo. Es decir, pienso en una cosa, y eso es lo que atraigo. Lo malo es que no puedo usar el superpoder durante mucho tiempo o me paso. Por ejemplo, hace poco quería una cuchara para el desayuno y me llevé por delante todo el cajón. Menos mal que era de plástico, si no me lo hubiera cargado.
- Muy bien. Después de todo este rollo, sólo te puedo decir que creo que me será bastante útil tu habilidad. Ahora, haz lo que tengas que hacer con el ordenador.
Me fijé en sus movimientos, y me dieron ganas de quitarle el ordenador ya que yo podía hacer todo eso el doble de rápido. De hecho, se le había olvidado su contraseña y se tiró veinte veces probando. Hasta que se dio cuenta de que se había equivocado de usuario y que realmente no tenía ninguna contraseña.
En algo nos parecíamos: éramos bastante desordenados. Tardó otro buen rato en encontrar lo que buscaba, ya que para no tener que pensar guardaba las cosas con nombres sin sentido. El archivo ‘patata’, por ejemplo, era un trabajo de Historia. Otros trabajos los podías encontrar como trabajo1, trabajo 2, trabajo 30… Incluso muchas cosas tenían el ingenioso nombre de ‘efakjhawejef’
Whanzal me habló, mientras yo estaba ensimismado, pensando que jamás lo encontraría:
- Steven, ya está. He ido poniendo mensajes secretos en todos mis trabajos recientes, no pensarías que estaba mirando cosas por mirar… Tiene un reconocimiento de voz, y si dices con voz clara: apágate, no le quedará más remedio que obedecer.
- ¿Cómo no me lo has dicho antes, imbécil? ¿Tú sabes lo que…?
- Ni yo mismo lo sabía. La tecnología es cada vez más independiente, sabelotodo.
- Perdona.
Si el poder de Whanzal había cambiado, el mío puede que también.
Pulsé unos cuantos botones de mi reloj, ya no me acordaba bien cómo se utilizaba. Volví a pulsarlos, me pareció haber visto algo extraño… ¿COUSIN? Con letras doradas, en la pantalla, aparecía la palabra ‘cousin’, que según Whanzal, era ‘primo’ en Inglés.
Yo pensé que tenía algo que ver con los números primos, algo más adecuado para un reloj automático que trabaja con matemáticas, no podía saber lo de mi primo…
Me desvanecí, y cuando desperté, estaba en frente de RedBot, con una increíble armadura y acompañado por Whanzal.
- Esto significa cousin- me dijo. Vas a enfrentarte a RedBot para…
De repente dejé de escucharle. Yo tampoco me oía a mí mismo.
RedBot sacó carteles, él no podía emitir ningún sonido tampoco.
“SÉ QUE HABÉIS DESCUBIERTO MUCHAS COSAS DE MÍ. DEMASIADAS. POR ESO, EL RECONOCIMIENTO DE VOZ NO SERÁ UN PROBLEMA PARA MÍ. QUIZÁS SÍ PARA VOSOTROS… DE TODOS MODOS, AHORA SABES LO QUE SIGNIFICA COUSIN, ¿NO, STEVEN?”
En una jaula electrificada estaba mi primo. Por fin podía verle de nuevo. Parecía malherido tras el accidente pero también muy tranquilo, con una sonrisa.
Eso significaba que confiaba en mí. Su optimismo me animó a dar lo mejor de mí. Además, no estaba solo, estaba apoyado por Whanzal. Quizás sólo moralmente, pues ni él sabía cómo funcionaba su propio robot. Aunque, puede que necesitara confiar más en él. Sí, últimamente me había demostrado su talento. Y qué leches, a mí no me tiene que demostrar nada. No estoy por encima, ni por debajo de él. Simplemente, estamos.
RedBot empezó al ataque, y multitud de tornados arrasaban con todo. Empezamos a esquivarlos, aunque eran poderosos no eran de mucho tamaño ni se movían a demasiada velocidad. Si bien es cierto que cualquier despiste podía ser letal.
Había descubierto algo. Tenía que decírselo a… ¿Whanzal? ¿Dónde estaba?
Le localicé con la mirada, se dirigía a la jaula. Por eso los tornados no me parecían tan fuertes, RedBot estaba usando todo su poder hacia Whanzal. Con su poder del imán, también podía repeler ataques. Pero aunque su poder era muy útil, su energía era limitada. No aguantaría mucho tiempo.
Traté de llamar la atención de RedBot, al principio insultándole, e incluso golpeándole, pero no tenía suficiente fuerza. Por más que gritaba, no me oía. Entonces tuve una idea, pero no podía decírsela a Whanzal. Intenté comunicarme por signos con él, pero no me entendía, y seguía su camino hacía la jaula para… liberar a mi primo.
Grité con todas mis fuerzas, no me quedaba otra opción. Y en algunos instantes, se oían trozos de palabras. Por alguna razón, la sala no estaba al vacío completamente, por lo que el sonido se propagaba a retazos. Tenía que utilizar monosílabos.
Me puse a repetir: ve,ve,ve,ve,ve,ve,ve,ve,ve,ve….
Allí, allí, allí… (no es un monosílabo, pero bueno)
Todo esto mientras señalaba con el dedo hacia el techo.
En un momento determinado, mi voz se oyó. Whanzal estaba confundido, cada vez estaba más cerca de la jaula, y yo, que obviamente quería salvar a mi primo, le estaba dirigiendo hacia otro lado. Por una vez, me hizo caso, corrió hacia el techo, y actuó como imán hacia los tornados, de modo que el techo se iba rompiendo poco a poco. Una vez hubo una abertura considerable, ya pude hablar con normalidad.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡‘Redbot, Apagar’!!!!!! Grité con todas mis fuerzas. Nada.
- ¡VOCALIZAAAAAA! – me dijo Whanzal
Es verdad, tengo un problema de vocalización. ¡AAAAAAAAAAAAAAAAPAAAAAAAAAGAAAAAR!
El robot se apagó, y parece que Whanzal también pues se paró en seco, y se soltó del techo, dejando de estar aferrado mediante su imán. Corrí con todas mis fuerzas y le cogí cuando estaba a tan solo unos milímetros del suelo. Aunque no vio que le salvé la vida, no se lo dije después. Esa noche (tarde en Nicaragua), el héroe era él.
De nuevo, las cosas salían a medias. La jaula ya no estaba. ¿Sería un holograma? Parecía tan real… Ahora el auténtico RedBot estaba apagado. No podíamos destruirlo, la explosión de energía nos mataría, o eso decían los raros y secretos archivos que Whanzal tenía en su desordenado portátil.
Me prometí a mí mismo que encontraría a mi primo. Ya lo había hecho, pero lo volví a hacer. Un campeonato no se gana en el primer partido, pero el que la sigue la consigue. Lo de ‘lo importante es participar’ no me vale, aunque también es otro refrán.
Primo, estés donde estés y como estés, espérame.




Comentarios
No se pueden incorporar más comentarios a este blog.