Viaje de ida
¡Hola! Ya estoy aquí otra vez, soy un viciado a esto de escribir, ya lo sabéis, y más aún aquí. Esta tarde me he enterado de que he ganado un concurso de la biblioteca de mi pueblo, aunque también me enteré de que no se presentó demasiada gente de mi categoría, lo cual me quita un poco de mérito.
Era de relato corto, lo cual es un poco mi debilidad, siempre tiendo a enrollarme mucho, como podéis ver en esta introducción. (Me enrollo más que el ADN, chiste de Biología)
En fin, para mí ha sido muy especial porque no tenía mucha inspiración en el momento en el que lo escribí y me quedaban muy pocos días para entregarlo. Pero mi mente bajó presión funcionó, y a partir de una idea inicial que en principio no sabía desarrollar salió esta cosa. Espero que os guste.
El título lo puse pocas horas antes de entregarlo, se me había olvidado pensarlo pero al final también me gustó. Allá voy:
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Otra vez había perdido el bus. Bueno, en este caso parecía haberme perdido él a mí pues a pesar de gesticular como un loco el conductor ni se inmutó. Al menos tenía conmigo mi refugio habitual: unos discretos pero potentes auriculares que me ayudaban a pensar en otra cosa. Al lado de mí había varios jóvenes, de más o menos mi edad: un chaval escribiendo con el móvil cien veces más rápido que yo (no soy muy amante de la tecnología), un grupo de amigos hablando entre ellos y, en el otro extremo de la parada, una joven mirando al infinito, como preocupada. Parecía que ella también tenía un lugar donde resguardarse de la realidad y era su propio mundo interior. Decidí hablar con ella, total, el bus tardaría mínimo otra media hora en pasar.
- Hola- me acerqué despacio, para ni tropezarme ni asustarla, cosas que parecían igual de probabes en ese momento.
No reaccionó, así que lo volví a intentar.
- ¿Emm?- se dio cuenta de mi presencia- Ah, hola.
- ¿Te pasa algo? Sé que no es normal ir preguntando a cualquiera por la calle, pero...
- No te preocupes. Sólo estoy... pensando.
- Yo a veces pienso... Otras veces no mucho, por eso hago cosas estúpidas como tirar la cuchara al fregadero y el yogur a la basura, tratar de localizar mi móvil con mi propio móvil en la mano...
Sonrió. Ya tan sólo por eso había merecido la pena salir de casa.
- Sí, es verdad, yo a veces pienso... que pienso demasiado. Y también pienso que estamos repitiendo mucho el verbo pensar. ¿Qué música estás escuchando?
- Pues... la verdad no me acuerdo del nombre.
El mismo conductor que hace cinco minutos me había dejado tirado retrocedió, marcha atrás, y me gritó que me subiera. Algo que no logré entender, y que me dio mucha rabia, estropeó un momento único. Ni siquiera me pude despedir.
Cuando las puertas se cerraron, me di cuenta de que estaba solo. Desde fuera el autobús parecía abarrotado, de hecho dudaba de si podría respirar entre tanta multitud. Pero el único oído que escuché fue el de la máquina que reconoce los bonos de transporte, que con una luz verde y un molesto pitidito me confirmó que todo estaba en orden.
Pensar... Apagué la música de mi móvil, aunque mi cerebro la seguía reproduciendo en segundo plano. Detenerla de tu mente es algo más complicado, pero traté de abrirme paso a la realidad:dejar de evadirme y centrarme en la realidad. Mi realidad era que parecía que iba a llegar tarde al instituto, pero no. Que parecía que iba a poder hablar con alguien e intercambiar una ayuda recíproca y única, pero no. Tantos 'pero nos' en la vida.
Busqué mi reproductor de música, y elegí una canción que llevaba tres años sin escuchar. Me traía recuerdos, y aunque nunca hubiera pensado que la volvería a reproducir siempre la había tenido guardada, por alguna razón que ni yo mismo sé. Me acordé de mis abuelos, de mis padres...
El autobús había parado. Entonces reconocí a la joven que estaba en la parada de autobús. Ella se acercó a mí y me dijo:
- ¿Sabes en lo que pensaba antes?
No sabía si responder o no, estaba algo asustado a causa de... todo, en general.
- Pensaba en ti. ¿Por qué lo hiciste? Y ahora haces como si no recordaras nada.
- ¿El qué? ¿De qué me hablas?
Su voz cálida, dulce y frágil se tornó en una airada e impetuosa.
El autobús desapareció. El joven despertó y se encontró medio moribundo, con una bolsa de pastillas a un lado y un paquete de tabaco al otro. Ambas cosas vacías. Y no se habían perdido, él sabía muy bien dónde estaban. A un lado, su novia, a la que distinguía con dificultad, y su padre, que le gritaba. Ese había sido su conductor de autobús. Ese era su problema. Todo principio tiene un final, y el final que le esperaba venía como consecuencia de sus bajos principios. Todo un puzle, un juego de palabras agradable de leer, triste de vivir.
Pensar, aunque pueda parecer aburrido, aunque no sea agradable, es lo que nos hace humanos. El pienso no es solo lo que comen las gallinas. Es mucho más que eso... Piénsalo.




Comentarios
javiolonchelo13 - hace más de 8 años
Joder, tío, disculpa mis modales, pero ¡es que siempre me sorprendes! Eres un crack escribiendo. ¡Sigue así!
mike wazowski - hace más de 8 años
Me encanta como escribes, lo haces genial. ¡Sigue así!
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