Lloviendo y con gafas de sol. Prólogo.
Me encuentro sentada delante del mismo escritorio en el que suelo estar todos los días, delante de los barrotes de la ventana que aprisionan mi imaginación día tras día, sin poder ver más allá de la carretera que separa mi vida de la libertad.
Estos barrotes verdes que detienen el tiempo y lo convierten en una auténtica pesadilla. Siempre con la cabeza apoyada en mi mano, recordando, junto a una lata de Monster en la que deposito cada día una moneda; lo mismo hago con mis pensamientos, tirándolos al contenedor de mi vida, mi cabeza.
Tantos sueños han sido desperdiciados en este escritorio, tantas lágrimas iluminadas por esta vieja lámpara, ahora fundida, y derramadas entre suspiros, gritos y enojos.
Mis manos han dibujado aquí lo impensable, han escrito metáforas que para el humano son inalcanzables, dado forma a sentimientos que más tarde fueron derrochados por cuatro miserables.
Giro mi cabeza y veo esa esquina que tantas lágrimas se ha llevado, una pared blanca, llena de recuerdos, que antes solía estar vacía. Miro hacia atrás y no veo nada pues sigo sola, igual que el primer día.
Estas cuatro pareces que me rodean son mi prisión; grito con la esperanza de poder romperlas, cruzar esa carretera y acabar con esta desdicha que me consume por dentro mas no puedo. Sigo aquí encerrada, mientras las notas de un piano me llevan a ese mundo tan deseado.
Vuelvo la cabeza y veo a aquella inocente niña…




Comentarios
partyflipa - hace más de 11 años
¡Qué chulo! Me encanta el título. Ah, has puesto "prólogo"... ¿es el inicio de una novela o algo así?
lissie - hace más de 11 años
Sí, al final me he animado y voy a intentar escribir una novela :)
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