El pequeño caballo blanco

Bajo la blanca luna vi al pequeño caballo blanco,
el cuello arqueado, enhiesto de orgullo,
un orgullo puro, libre del egoísmo que mancha la inocencia
de quien no conoce mal ni bien, ni esa carga de vergüenza
y recuerdos que lastra nuestros pies en su paso por el mundo.
No hay en ti, pequeño caballo blanco. pesar ni pasado,
ni futuros inciertos en este bosque de plata,
sólo el perfecto ahora en tu galope blanco
por la luna moteado.
Un cuerpo como de flor, un puro resplandor,
cuando la rauda luz, en un descanso,
se detiene al filo de la perfección.
Perfecta es la hierba plateada en la cresta de la montaña,
antes de que pase la guadaña; perfecta es la nieve al sol;
perfecto es el conmocionado hombre cuando le habla
Dios con leve voz y, por un instante,
todo se calla; como un suspiro, se va la perfección
dejándome en el pecho su cuchillo.
La cabeza serena y orgullosa, la crin al viento,
un supremo instante de quietud, de despedida,
la muda plegaria como recuerdo de cosas perdidas
para los ojos de los hombres...
Y, entonces, media vuelta bajo los pinos
y un ademán fluido como la luz sobre el agua...
¡Quédate en el bosque, pequeño caballo blanco...!
Se ha ido para siempre, y no sé si lo que vi
fue un pequeño caballo blanco o un rayo de luna
en la noche de plata.
-Elizabeth Goudge: "El pequeño caballo blanco"



Comentarios
lissie - hace más de 11 años
O.o ¡Qué bonito! O.O
atenea - hace más de 11 años
Es el poema mas importante para mi. Lo tuve que copiar, porque me lo sabia de memoria,pero ya esta un poco oxidado.
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