(Sin titulo)
Vienes de un reino muy lejano. Es un lugar triste, parece ser. Aun así dices que eres una aventurera... ¿Así llegaste aquí? ¿En tu navío vikingo?
Bienvenida a donde habitan los monstruos. Te invitamos a pasar. Desde el principio me seguiste en mis locuras. Eres muy valiente, ¿lo sabías? Bueno... Me alegra que por fin tengamos una reina. Nos prometiste que nunca estaríamos tristes, y que la soledad desaparecería. Mm... Me caes bien, pequeña. Ven. Quiero enseñarte ese magnífico proyecto que preparé hace tiempo ya, y que todos olvidaron. Espera... ¿en serio me ayudarías a construirlo? Sigo tus instrucciones. Me gustan tus ideas. Pero... Los demás dicen que soy la única con suficiente fuerza como para construirlo. ¿Tu también lo crees?
¡No! Esto está mal. ¿Por qué te haces una habitación para ti sola? Prometiste que estaríamos todos juntos. Dices que no eres reina, que mordiste a tu familia, ¡que huiste del maíz congelado, no de los vikingos! Tengo miedo. Me dijiste que el Sol se apagaría. ¿Solamente es de noche? Ya no sé que pensar. Has alejado a KV de mi lado... No volverá.
Pero... ¡Qué tonterías digo! Mordiste a tu familia, pero no te la has comido. Buah... Me encanta reír contigo. No, mi niña. No es cierto que solo das problemas. ¿Y qué más da si mentiste? Me recordaste que KV me quiere, porque... Todos somos una familia. Eres la mejor reina que ha tenido esta isla. Vaya. Y eso que tu no eres reina. ¿Has visto? Esta ciudad la hiciste tú. Y pensar que llegaste huyendo...
Es hora de regresar a casa. Vamos, enana. El sol sigue brillando. Ya sabes que rumbo tomar, ¿verdad? Llega sana y salva, pequeña. No te olvides de tu escudo que nos protege a todos de la tristeza, y mucho menos de esa sonrisa que con tu súper abre-rendijas puede filtrarse en cualquiera. ¿Sabes lo mejor? Ya no estás sola. Porque somos una familia, y tu no eres mi reina. Eres Pato, y ésta, la ciudad que construimos juntas.



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