El fuego del cobarde.
La primavera se oscurece al ritmo en el que mi cuerpo comienza a tiritar de nerviosismo. Bumbum, bumbum, bumbum, mi corazón enloquece perdiendo el control de todo el cuerpo, tiemblo hasta que mi cabeza se estampa contra el suelo, mas sigo leyendo; no me detengo. Solo queda de mí una mente...






