El enemigo del mundo
Camina a solas buscando problemas con el pensamiento, en cada sombra una mirada traidora lo encasilla de demente; mientras, él juzga a infame y lo sentencia a una condena despiadadamente ficticia. En el paseo mira al cielo, cuenta farolas, juega a no pisar la línea entre losas, controla sus pasos e inspira profundamente, mezclando el olor del césped húmedo con la esencia oxidada de la sangre. Cada palpitar resuena en sus oídos cuando escucha el silencio. Se le dilatan las pupilas al imaginar los restos arrastrados y deformes de aquellos sin nombre que se hacían llamar dueños de su destino. No fueron más que otras marionetas sin cuerdas.
Sonríe a su compañera, como siempre, esta asiente dándole la razón, pero, en su mente, un poco de cordura se resiste ante la imposición de su ser. La lucha acaba cuando levanta la barbilla con una sonrisa más grande que la anterior dibujada en su rostro. Ríen juntos sin necesidad de máscaras, con la pureza de niños jugando. Puede liberarse de los demás, someter la sensatez y volver a atender a la voz proveniente de lo más hondo de su alma por un rato.
Se sienta y mira a las estrellas por un largo rato, imaginando cuán pequeño es. Se pregunta cómo brillarían las farolas destellando en su sangre mientras ríos de esta recorren el camino de hierba; fantasea sobre cómo se siente el dolor, sobre el desvanecimiento de la consciencia, de la vida… Aprieta los puños con fuerza. Sin dejar de mirar al cielo, se levanta y retorna de su locura. Consigue dormir sus pensamientos y llama al portal.
“¿Quién es?” “Yo”



Comentarios
partysummer - hace más de 9 años
Nunca sé que decir, siempre me dejas sin palabras.
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